Por ahora no puedo

“La verdad es que a mí también me gustaría amar a Dios y ser una persona más espiritual; pero no puedo. Trabajo todo el día. No tengo tiempo para pasar por la Iglesia a rezar. Termino el día agotado”. Estas suelen ser algunas de las excusas que usamos para decirle a Dios que no, que no nos moleste. “¡Por ahora no! No tengo tiempo para rezar…” –le decimos con nuestra mirada indiferente.

Para amar a Dios no se requiere de tiempo extra. No es necesario recitar oraciones de memoria ni pasar el día en la Iglesia. Cualquier trabajo honrado puede transformarse en oración. Trabajar con amor es orar. Estudiar a conciencia y a fondo es rezar. Toda actividad humana, que ha sido realizada pensando en los demás, se convierte en oración y por consiguiente, nos acerca más a Dios.

Tu lugar de trabajo, donde están tus compañeros, tus aspiraciones, tus intereses y problemas, puede ser el lugar de encuentro cotidiano con ese Dios que te ama infinitamente y te espera.

En el medio del mundo, en la calle, en la oficina, en el taller, en la escuela, en el hospital, en el campo… en medio de las cosas materiales es allí donde podemos encontrarnos con nuestro Padre. Bastará con que tengas a mano un crucifijo, una imagen, que te recuerde a Cristo, para que con solo mirarla hagas oración.

Párate y Piensa:

José María Escrivá de Balaguer, nos dice:
“Dios les llama a servirle en y desde las tareas civiles, materiales, seculares de la vida humana: en un laboratorio, en el quirófano de un hospital, en el cuartel, en la cátedra universitaria, en la fábrica, en el taller, en el campo, en el hogar de familia y en todo el inmenso panorama del trabajo, Dios nos espera cada día. Hay un algo santo, divino, escondido en las situaciones más comunes, que toca a cada uno de ustedes descubrir… No hay otro camino: o sabemos encontrar en nuestra vida ordinaria al Señor, o no lo encontraremos nunca”.
¿No arde tu corazón al saber que Dios te está esperando en el lugar de trabajo, en la oficina, en el aula, en el mostrador, en tu casa…?
¿No te ilusiona pensar que, poniendo un poco de amor en tus tareas, podrás descubrir ese algo divino, escondido en los pequeños detalles de la tarea laboral? Para amar a Dios no hace falta tiempo extra. Tu actividad laboral puede convertirse en oración, en lugar sagrado, donde tu corazón se encuentre con Dios.

Del libro: Apurado y Sin Tiempo

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Comentarios

11 comentarios para “Por ahora no puedo”

  1. Silvia Rosa Gonzalez on Noviembre 28th, 2005 11:24 pm

    SEÑOR PABLO CÓRDOBA:
    Estoy muy de acuerdo con Monseñor José María Escriva de Balaguer.
    Dios, está en todos lados, tratando de hacer lo que tenemos que hacer con amor, no hay necesidad de vivir en la Iglesia, golpeándose el pecho y siendo unos hipócritas, porque después salimos y nos comemos unos a otros, “santos cristianos de domingo”.
    No se nada del Evangelio, pero realizando las cosas cotidianas con amor, Dios lo ve.
    No es el que dice “señor, Señor”, el que entrará en el reino de los cielos.
    No se , por supuesto si iré al cielo o al infirno, pero dentro de mi corazón, ya dije “basta”, hasta aquí llegó la hermosa relación que comencé en los retiros de Padre Hurtado, donde esos santos sacerdotes vivían el Evangelio y nos enseñaban a nosotros con ejemplo de vida, que valen más que mil palabras.Estoy desilucionada, me siento maltratada, lo hubiera esperado de gente que no es de la Iglesia…..ya se que ninguno somos santos, sólo Dios, pero …..
    Trataré de rezar durante el día, en mis labores cotidianas y si puedo hacer el bién, no lo dudaré .
    No es una cuestión de capricho, es el respeto que merece todo hijo adoptivo de Dios.
    Creo que eso es caridad, todo ser humano merece buen trato, porque sino estamos maltratándo al mismo Jesús.
    Eso lo aprendí del Evangelio también, durante muchos años viví sometida al maltrato de mis padres, y eso ya se terminó.
    Mi autoestima, le aseguro no es de las mejores, y ya no quiero que me pisoteen más, porque el aceptar el maltrato también debe ser un pecado.
    No se si está bién lo que pienso, pero cuando digo “basta” es “BASTA”.
    Dios me ayude y bendiga, lo necesito mucho.
    Silvia.

  2. Pablo Córdoba on Noviembre 29th, 2005 10:20 am

    Estimada Rosa:

    Gracias por tus palabras. Está muy bien que digas Basta a lo que te lastima, a lo que te ofende y te mantiene oprimida.

    Debes comprender que la Iglesia somos todos y que está compuesta por hombres pecadores, como tú y como yo.

    Yo sé que duelen las ofensas cuando vienen de nuestros hermanos o superiores católicos, pero, ¿quién te aseguró que ellos no se equivocarían?

    Te animo a que seas muy paciente y caritativa con ellos. No te dejes lastimar, pero tampoco los juzges ni los condenes por sus errores. Para que no caigas tú en lo mismo.

    Acude a Cristo, acude a María. Refúgiate en ellos. Busca en el ejemplo de los santos y agradece al Cielo esta oportunidad para crecer en paciencia y templanza.

    Nada de violencia ni de enojos. Sacúdete las sandalias y sigue tu camino siempre dentro de la Madre Iglesia. Deja que sólo Dios juzgue. Esa no es tarea nuestra.

    Y por favor, arriba el autoestima que Dios acompañará un corazón decidido a seguirlo como el tuyo.

    Un abrazo en Cristo, Pablo Córdoba.

  3. Silvia Rosa Gonzalez on Diciembre 1st, 2005 12:10 am

    ESTIMADO PABLO CÓRDOBA:
    Lo que dices, es muy cierto, con palabras muy bonitas, pero cuando el corazón está lastimado, no es tal fácil aplicarlo.
    Te aseguro, que la primera que voy a sufrir por no ir a la Iglesia, soy yo misma, y no me pongo en victíma, es que estoy dolida, tal ves no aguante mucho en ir a Misa, porque se positivamente que Dios está en la Eucaristía, lo se porque “LO SE”, y no puedo hablar más.
    Pero por ahora, en este momento, no siento deseos de ir, me duele mucho, pero es así.
    No pretendía, de ninguna manera que me dijeran todo “si”, si no hay para otros, para mí tampoco, pero que alguna secretaría o algo que se le parezca, que diga “no hay lugar”.
    No que me maltrate un portero, y sea esa persona, que diga no
    No me siento tan importante para hablar con el Personal Directivo, pero si con alguna otra persona que trabaje en el colegio.
    Por un lado, en el salón de al lado, o sea el Templo, predican y predican, y por la otra puerta, te tratan como una ladrona, de mal modo, impidiéndote solamente entrar a preguntar.
    Eso está mal organizado, porque mi nieta, en Brasil ha ido a varios colegios católicos y jamás a tenido ese problema.
    No puede ser que un portero, con todo el respeto que me merece, maneje la escuela, y el decida, quien entra y quien no.
    Toda persona tiene derecho, sea quien sea, merece una respuesta cordial y con educación.
    Nosotros en una escuela urbano-marginal lo hacemos, y no todos son “cristianos de Misa dominical.
    Y si hubiera ido una persona, honesta, sana, buena, pero de aspecto “no muy “importante”, te imaginas como la hubieran tratado.
    Entonces no veo la coherencia, entre lo que se predica y lo que se hace en la otra puerta.
    Es tan difícil atender con educación??. Sea quién sea??.
    Y si Jesús se aparece, como lo ha hecho a algunas personas, desgreñado, hambriento, también le haría lo mismo???.
    En lo que se refiere a nuestros hermanos, ya es hora que aprendamos que a “nadie”, se puede tratar así, porque la mayoría de las personas, están lastimadas por la mochila que cargan. entonces no lo hagamos más difícil.
    No los juzgo, por supuesto, no me toca hacerlo a mí, porque debo ser la primera pecadora, pero mientras
    tenga este dolor, que me hace mucho mal, entonces me privaré de la Eucarístía.
    Porque a donde voy a confesarme??,así no puedo recibirla, mientras no perdone a mis hermanos, no puedo hacerlo.
    Tal vez, haya algo de terquedad, soy conciente, pero no soy perfecta.
    He tratado de llegar a la Iglesia de muchas maneras, y siempre ha habido problemas, dolorosos para mí.
    Entonces que Evangelio “predica” y “viven”??
    Ayer vino a casa un señor boliviano, muy humilde para hacer un trabajo, encontré en el tanta HUMILDAD”, bondad, respeto, honestidad, que comentamos con mi nuera, “ese señor si que vive el Evangelio”-
    Con toda seguridad, Jesús está en los más pequeños, de eso no hay duda.
    Encuentro en la Iglesia, mucho orgullo, altivez, y “esas virtudes “No van con el Evangelio.
    Entonces , manos a la obra, sino no nos va a creer nadie.
    Con el ejemplo que nos dejó Juan Pablo II, ya debiamos haber aprendido algo.
    No los juzgo, porque debo ser igual o peor y sobretodo antes de conocer el Evangelio.
    Pero, APRENDAMOS YA, O EMPECEMOS ALGUNA VEZ.!!
    La primera virtud, debe ser la Humildad, sino todo lo que hagamos está demás.
    Cordialmente un abrazo en nuestro hermano Cristo Jesús.
    Silvia.

  4. Pablo Córdoba on Diciembre 2nd, 2005 10:52 am

    Querida Silvia:

    No son solo palabras bonitas. Son palabras del corazón. De un corazón que fue lastimado por gente de la Iglesia y de los medios de comunicación católicos. Sé de qué estás hablando.

    Y yo, como otros miembros de la Iglesia, también cometo injusticias y lastimo a mis hermanos. Cosas que están muy mal. Por eso te pido que los comprendas, que piensen que la mayoría actúa desde la ignoracia o enceguecidos por una pisca de “poder”. O bien, desde el error de pensar que en la Iglesia hay privilegios y feligreses de segunda categoría… Y tantas otras miserias humanas más.

    He caído en el error de actuar con intolerancia ante las situaciones de injusticia que me tocaron vivir: No te lo recomiendo. Te recomiendo la comprensión y mucha paciencia.

    Conozco de cerca la tentación de abandonar la Iglesia. Razones humanas no me faltan: Me sobran. Pero seríamos yo y mi familia los más perjudicados. No es la Iglesia la que necesita de nosotros, sino nosotros, quienes necesitamos de Ella. Por eso te digo que no cometas el error de alejarte, aunque tengas motivos sobrados para hacerlo. No hay como estar en Casa.

    También conozco de las reacciones impulsivas nacidas del orgullo herido. Muchas veces he actuado por orgullo y no por amor. Ese es otro error muy común en estos casos. No te lo aconsejo.

    ¿Que sería de Pío, de Pablo, de Teresa o de Ignacio si no se hubieran quedado y soportado todo lo que soportaron por amor de Cristo? Sencillamente no serían San Pío, Santa Teresa ni San Ignacio…

    Humildad es la virtud que nos hace falta para permanecer en la Iglesia, por amor a Cristo. Humildad para reconocer en el otro nuestros errores y caridad, para revertir estas situaciones con nuestra vida. La única manera de cambiar la Iglesia es cambiarnos a nosotros mismos. Y esto sólo puede hacerse desde dentro.

    Por eso te pido que en tus oraciones pidas la virtud de la humildad también para mí, por que me hace mucha falta. Solo con la humildad de los grandes, piensa en Juan Pablo II, podremos hacer una Iglesia más humana y abierta para todos.

    Un abrazo fraterno, Pablo Córdoba.

  5. rosymar on Diciembre 9th, 2005 2:09 pm

    Hola, silvia espero que estes un poco mejor, me llamo mucho la atencion las inquietudes y problemas que planteas, dejame decirte que por experiencia propia, yo pensaba igual que tu con respecto a estar metidos en la iglesia, dandose golpes de pecho, como santos, y salir despues hablando pestes de todo el mundo, hiriendo sin medir a quien, y era algo que me dolia mucho, pero he aprendido algo , esas personas asi como yo tambien estamos en la iglesia no por santa, porque si fuese asi no tendria necesidad de estar en ella, si no por pecadora, cuando una persona busca la iglesia, es proque necesita de dios, porque necesita cambiar cosas de sus vida que la matan, (hipocresia, ingratitud, envidias, entre otras) y no cambian de la noche a la mañana es un proceso lento, por eso no debemos juzgar a esos santos cristianos del domingo como los llamas, yo he caido en eso tambien, y me he dado cuenta que asisto a la iglesia no por ellos sino por dios, y por el, seguire asistiendo duelale a quien le duela, porque no me alejare de el porque ellos asi lo queiran, quien me puede alejar de el es el mismo señor, y se que eso nunca lo hara, no te dejes influenciar por lo que te esta pasando, se que puede ser muy doloroso e incomodo para ti, pero ofrese ese dolor e incomodida a dios y sera mejor, pidele a dios mucha humildad, y no le pidas que cambie a las otras persona, no, pidele que te cambie a ti, a veces pensamos que los otros son los que estan equivocados, y estan actuando mal, y no vemos que los que debemos aceptar y cambiar somo nosotros mismo, cuando tu puedas vivir con eso que te mata en ese momento podras ser feliz, porque esa sera tu cruz, y cuando aprendas y puedas cargarla y no huir de ella ni tratar de cambiarla en ese momento seras una persona completamente feliz.
    espero puedan servirte mis palabras, que no son de una persona muy sabia ni nada de eso, es simplemente una mujer que muy humildemente te da su opinion basada en su experiencia personal.
    que la paz del señor este siempre contigo.

  6. silvia Rosa Gonzalez on Julio 23rd, 2006 11:59 pm

    QUERIDA ROSYMAR:
    Creo que tienes razón, no vamos a Misa por los que están en la Iglesia, sino por Dios, y por nosotros mismos, pero justo ahora, he caído en un estado depresivo bastante molesto, no me animo a manejar para ir a Misa, o a veces no tengo ganas. Y me pregunto: será verdad lo que Dios me mostró? o me estoy volviendo loca, y me habrá parecido??,ya empiezo a dudar de mi misma.
    Se que estoy confundida, creo que no tendría que haber hablado.
    Para reponerme tendría que ir a Chile, volver a los retiros maravillosos que fui, y a lo mejor estaría mejor.
    Pero, sabes una cosa?, ya no tengo ganas de empezar de nuevo, estoy cansada, pediré a Dios que me ayude. Ël es el único que puede.
    En este mismo estado o peor, estaba cuando comencé a ir a los retiros de Chile, y de a poquito me fui levantando, y sabes una cosa? no tengo motivos porque gracias a Dios mis hijos están bien, muy bien. y mi marido también.
    Con mucho cariño
    Silvia.
    Sabes una cosa?, ahora Juan Pablo ll se me hace más grande, como persona, cuanto debe haber pasado ËL?
    Qué FORTALEZA, realmente es un hombre incomparable.

  7. silvia Rosa Gonzalez on Julio 24th, 2006 12:10 am

    QUERIDA ROSYMR:
    Sabes una cosa?, que no te dije, que también siento vergüenza, sí, siento vergüenza de mi misma, no me animo a dar la cara.
    Afectuasamente
    Silvia.

  8. silvia Rosa Gonzalez on Julio 24th, 2006 9:23 pm

    QUERIDO PABLO:
    Sabes una cosa?, he reflexionado y tienes razón, es el orgullo herido, te agradezco porque no me daba cuenta!!!.
    Además soy desagradecida, que eso es muy feo, porque cuando me dicen algo que no me gusta, allí salto, bueno, por lo visto, tengo mucho que limar todavía.MUCHAS GRACIAS, por abrirme el panorama.
    Trataré de ser humilde, agradecida, muy agradecida con todos los miembros de la Iglesia, y comprender que ellos también son seres humanos que tienen sus cruces , sus estados de ánimo, y no son perfectos, como tampoco tú y yo.
    Y que a veces tienen razón, si, soy orgullosa, aunque lo niegue o me cueste aceptarlo.
    Estoy leyendo un libro de Madre Teresa, y para entender a los pobres, se hizo pobre, sin nada, ponerse en su lugar, que mujer maravillosa.
    Un abrazo en Cristo Jesús.
    Silvia.

  9. silvia Rosa Gonzalez on Agosto 14th, 2006 10:48 pm

    ESTIMADO PABLO:
    He vuelto a Misa, y sabes una cosa??. sin Misa, aunque sea el domingo no puedo vivir, si estuviera más cerca de asa hiría más seguido, sobre todo la EUCARISTÍA, no puedo entender que Dios se dé en un pedacito de pan.
    Lo que hace mucho que no lo tenía, me vino como un temblor, dentro mío, de agradecimiento,

  10. silvia Rosa Gonzalez on Agosto 16th, 2006 9:57 pm

    QUERIDO PABLO:
    Ahora, me doy cuenta que el pobre Párroco que tiene mil obligaciones, no tenía nada que ver. Desde dar misas, ver los enfermitos que atienden allí, procurar su sustento, su salud, y tantas cosas incontables, le pediré disculpas como corresponde.
    Mi hijo me lo dijo, no tiene nada que ver la Iglesia, con el portero mal educado que te atendió.
    Gracias a Dios, todo se aclaró, pero me da rabia conmigo misma, porque a todos lados donde voy soy la piedra del escándalo, de malos entendidos, quiero hacer las cosas bien, y me sale todo mal.
    Pero esto me pasa en la Iglesia, porque en el trabajo, creo que no, o por lo menos no me he enterado.
    De todas maneras, trataré de remediar lo mal que he hecho.
    cariños a vos y tu familia.silvia.

  11. silvia Rosa Gonzalez on Octubre 24th, 2006 10:15 pm

    QUERIDO PABLO:
    Sabes, dónde creo que me encuentro con Dios?, primero al verlo en la Eucaristía, cuando la veo me da como un temblor y me dan ganas de llorar, pero de emoción, ¿cómo es que tengo a Dios allí tan cerquita??, ofreciéndose??, ¡¡qué maravilla!! qué milagro. Y después cuando me encierro en mi habitación, allí pienso, rezo, es como si estuviera con ËL, va creo que de hecho está.
    En Padre Hurtado aprendimos tanto a amar la Eucaristía, que ahora sería imposible la vida sin ella.
    Se siente una paz.., he cambiado mucho, o me han hecho cambiar, antes era más violenta, peleadora,
    por ahí quería matar a medio mundo, la Eucaristía, me ha hecho más tranqui.
    Ahora estoy ayudando a mi hija con su hijito, creo que es por ahora mi misión.
    besos silvia.

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