¿Qué hacer en los peores momentos?
Después de compartir la última cena con sus discípulos, sabiendo que estaba pronto a morir, Jesús fue al monte de los olivos a rezar: “Al llegar al lugar, se adelantó un poco y cayó en tierra, suplicando que, si era posible, no tuviera que pasar por aquella prueba.
Decía: Padre; para Ti todo es posible; aparta de mí este dolor. Pero no: no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Marcos 14, 35-37.
Aceptación y entrega son las claves para recibir, ¡la vida en recompensa! Aceptar las cosas como son. Pedir ayuda a Dios y salir a buscar en los otros “Su respuesta”.
Todo será distinto. Habrá que incorporar cosas nuevas: rehabilitación, diálisis, remedios, dieta… Hacélas parte de tu vida como si fueran un trabajo, un deporte, un recreo… Un lugar de encuentro.
Aunque no quieras hacer tratamiento, recibir visitas, volver al trabajo, a la Universidad o la Escuela… Será mejor que vuelvas.
Hay un comentario, te invito a opinar
Lo esencial es invisible
Es tan inquietante el problema del desempleo que perdimos la capacidad de pensar en el trabajo por sí mismo. Pareciera que lo único significante es tener empleo. El trabajo propiamente dicho no parece un tema que nos interese, pese a que gastemos la vida trabajando.
Pasamos años preparándonos para obtener un título, pasamos meses buscando empleo o un puesto más visible en la empresa y de mayor valoración social, pasamos horas pensando en cómo ganar más dinero y nuevos clientes, o en cómo aumentar las ventas…
(more…)
Por ahora no puedo
“La verdad es que a mí también me gustaría amar a Dios y ser una persona más espiritual; pero no puedo. Trabajo todo el día. No tengo tiempo para pasar por la Iglesia a rezar. Termino el día agotado”. Estas suelen ser algunas de las excusas que usamos para decirle a Dios que no, que no nos moleste. “¡Por ahora no! No tengo tiempo para rezar…” –le decimos con nuestra mirada indiferente. (more…)
Ver artículo completo.
Hay 11 comentarios, te invito a opinar





