por Pablo Córdoba
Querida amiga:
Durante este tiempo no te tuve en cuenta. Por atender a los mÃos, te dejé a un costado. Cuando abrà los ojos ya era tarde. Estabas tiste. Te sentÃas sola…
¿Cómo no te ibas a sentir mal?, si pasaste años esperando lo que no llegarÃa. Tú en la espera y yo a las corridas.
De pronto, mis horas quedaron vacÃas. No tengo tantas obligaciones ni que correr todo el dÃa. Las tardes se me hacen largas y, por momentos, extraño el barullo y la compañÃa.
Entonces miro hacia adentro y me encuentro conmigo misma. Allà te veo callada, con tu tÃmida sonrisa. Aguardando una palabra, al menos una caricia mÃa.
No puedo más que pedirte perdón. Y unirme a ti en alianza de amistad perpetua. En adelante quiero ser tu brisa de primavera y el motivo de tus alegrÃas. Ser tu mejor amiga.
¡Cómo es la vida! Tuve que estar sola, para encontrarme conmigo misma. Tuve que cerrar los ojos para ver tu sonrisa. Tuve que pedirte perdón para recuperar mi alegrÃa.
Hoy le doy gracias a Dios por nuestro encuentro. Y celebro la dicha de ver que, el amor que ahora nos une, nos mantendrá por siempre unidas.
Tu amiga de toda la vida.
Esta carta esta basada en el testimonio y en la vida de MarÃa PÃa Alesio, una amiga entrañable que hoy sonrie desde el Cielo. Te pido una oración por el eterno descanso de su sonrisa.
Quiero conocer un poco sobre MarÃa PÃa.
Puedes seguir los comentarios de esta entrada a través de RSS 2.0.
Copyright © 2011 Pablo Córdoba - All Rights Reserved
Entradas (RSS) y Comentarios (RSS)
Theme desarrollado por Manifesto para WordPress.org
Por silvia Rosa Gonzalez
El 6 de agosto de 2006 a las 22:01
QUERIDO PABLO:
Esta carta me hizo pensar mucho. ¿cómo yo amiga de mi misma?, eso nunca se me habÃa ocurrido porque nunca lo pensé.
Siempre me enseñaron que tenÃa que estar para los demás, como eran las madres antes, nunca contaba para nada. y sobre todo para los hijos, cuando ellos se fueron, si que fue un golpe grande, pues quedé vacÃa, solo Jesús, me enseñó que ËL me acompaña.
Pero amiga de mi misma, eso no lo entiendo.
Sólo se que cuando en Chile, alababamos a Jesús en oración, eramos 3 00 personas Y sólo allÃ, estaba Jesús y yo, nadie más.!!.y allà era ” la plenitud,” con el Padre AgustÃn que nos guiaba, y la oración iba aumentando en fervor y amor. Allà se que estaba llena de Dios y “su Amor”.
No estaba triste, al contrario, volvÃa plena de Amor, un amor que no me pueden dar mis familiares.
Es al revés, estando plena es como puedo querer a los demás. Si no tengo esa inyección de AMOR, estoy vacÃa, sà los amo, pero un poco indiferente, no sé donde estoy parada.
La verdad que creÃ, que esos retiros serÃan para siempre, nunca imaginamos los que ibamos allÃ, que esto serÃa sólo por unos años.
Sólo le pido a Dios, poder volver alguna vez, a esos retiros dónde nos llenavamos del AMOR, a Dios y a los hermanos.
Un abrazo en Cristo Jesús.
Silvia.
Por Mariana
El 6 de diciembre de 2006 a las 14:56
Saben, he leÃdo tantos libros de autoestima y ninguno me ha ayudado tanto como esta simple carta. Era justo lo que necesitaba: algo que me llevara a mi interior, que me reconciliara conmiga misma. Algo que me ayudara al reencuentro.
Gracias, Silvia
Por Silvina
El 18 de marzo de 2007 a las 12:23
Creo que soy una más de tantas mujeres del mundo de hoy, que no ha logrado encontrarse con uno misma, los caminos que hoy en dÃa debe transitar la mujere son con grandes desafÃos y entre ellos esta el poder SER.
Necesito hoy encontrarme a mi misma y aprender a quererme cada dÃa un poco más…
esta página me ha hecho ver más allá de mi realidad..gracias
Por Mery
El 10 de febrero de 2008 a las 21:02
Leà esta carta,y la verdad, se me hizo un nudo en la garganta.Conocà a Pia, y no puedo creer que no este más.Sólo sé que con esta carta me hizo ver desde otra perpectiva la unica y mejor enseñanza: Sólo encontrarás la felicidad eterna queriendote primero a ti misma.En realidad, no es nueva esa afirmación, pero dicha con esas palabras ,me llegó al corazón. Gracias.