Fuente: www.corazones.org
Descalifica el Cardenal Norberto Rivera al Evangelio de Judas
Señala el cardenal que el escrito es “sensacionalista y carente de credibilidad”; acusa a los “estudiosos” de no aclarar que se trata de un texto que pertenece a un grupo herético llamado “los gnósticos”, que ni es evangelio y ni lo escribio Judas.
El cardenal Norberto Rivera Carrera criticó al recién denominado El evangelio de Judas, pues dijo que era “sensacionalista y carente de credibilidad”, un documento escrito entre los siglos II y IV, por lo que no hay relación alguna con los testimonios de los apóstoles.
“Pero vamos a seguirle la corriente a la publicidad, hagan de cuenta como si quisiera hablar de la Independencia, diciendo que lo que se dijo no es cierto, que yo soy el que tiene una revelación secreta. No es evangelio ni es de Judas”, ironizó en entrevista posterior a la celebración del Domingo de Ramos.
Asimismo, en un comunicado de la Arquidiócesis, la Iglesia Católica acusó a los “estudiosos” promovidos por la comercializadora de la ciencia “National Geographic” de no aclarar que se trata de un texto que pertenece a un grupo herético llamado “los gnósticos”, que proliferaron en el Siglo II después de Cristo.
Ese evangelio, añadió, “es producto de la imaginación fantasiosa del autor, pero no tiene nada que ver con el auténtico testimonio de los apóstoles, que nos lleva hasta la verdadera historia y al verdadero personaje de Jesús de Nazaret”.
Los cuatro evangelios que conocemos dentro de la colección del Nuevo Testamento se refieren a las noticias y testimonios de aquellos que estuvieron junto a Jesucristo y que vivieron con él, paso a paso, todos los acontecimientos, apuntó el comunicado firmado por el vocero de la Arquidiócesis, Hugo Valdemar Romero.
En los auténticos Evangelios reconocidos por la Iglesia hay un testimonio unánime: “la traición de Judas, su arrepentimiento y su trágica muerte, no tenemos motivos serios para pensar que siguió vivo y más aún, que escribió un evangelio”.
Fue después de la mitad del Siglo II cuando una “avalancha” de textos con “nuevas revelaciones” quisieron colocarse por encima de los auténticos Evangelios que dieron origen al cristianismo.
Son textos con una visión ajena al pensamiento hebreo, totalmente fuera de contexto histórico, con una clara ideología anticristiana y antijudía, y que no reflejan en lo más mínimo el pensamiento de Jesucristo ni la vida de sus discípulos.
El evangelio de Judas pertenece a la época y a la secta de los gnósticos del desierto de Egipto, descubiertos hacia 1947 y publicados entre 1972 y 1979, conocidos como la “Biblioteca Copta de Nag Hammadí”, y todos esos textos fueron analizados en su tiempo por la Iglesia del siglo II y desautorizados por sus falsedades.
Aseguró que la Iglesia conserva el libro fundamental que “hace ver las mentiras de sus afirmaciones en relación a la auténtica historia y enseñanza sobre Cristo”.
Se trata del Libro de San Ireneo de Lyon, escrito hacia el año 180 y conocido como “Contra los Herejes”, pero que en su título original hace ver todo su contenido: “Desenmascaramiento y derrocamiento de la pretendida, pero falsa gnosis”.
Además, el evangelio de Judas puede ser comparado, de acuerdo con los contenidos doctrinales, a otros seudoevangelios encontrados en Nag Hammadí, que también falsamente se atribuyen a los apóstoles o a personajes importantes del Evangelio, entre ellos el de Felipe, el apócrifo de Juan y el de Tomás.
El contexto mercadotécnico de la presentación del evangelio de Judas coincide con la Semana Santa, que es el tiempo más importante del calendario cristiano, en particular con el tiempo en que la figura de Judas resulta particularmente relevante.
El título propuesto en la programación televisiva parece presentar un documento “secreto”, el cual más bien debía ser catalogado como un documento hasta ahora desconocido o desaparecido. Consideró ridículo pensar que los cimientos de la fe cristiana puedan resquebrajarse con un supuesto nuevo evangelio que es producto de la imaginación del autor y de la desviación doctrinal del tiempo en que fue escrito y que nada tiene que ver con la verdad sobre Jesucristo.
El Evangelio de Judas: Una fábula perniciosa
Padre Jordi Rivero,
Justo cuando los cristianos nos preparábamos para meditar la Pasión de Nuestro Señor en Semana Santa, surge la noticia de la publicación del “Evangelio de Judas”, una versión sobre la identidad y motivaciones de Jesús y Judas que contradice lo esencial del verdadero Evangelio. Pero lo que realmente es cuestionable es el sensacionalismo creado en torno de este documento que supuestamente fue descubierto hace ya mas de tres décadas.
¿Como se explica que los medios que se vanaglorian de ser objetivos, que se mantienen escépticos hacia todo lo que sea cristiano, sin embargo no muestran reservas en su entusiasmo sobre la importancia del “Evangelio de Judas”?
Se trata de un texto gnóstico y no cristiano
Según el N.Y. Times, el “Evangelio de Judas” ha “sacudido las escuelas Bíblicas al revelar la diversidad de creencias y prácticas entre los seguidores de Jesús”. Esto es patentemente falso porque no se trata de un texto escrito por “seguidores de Jesús” sino de un texto gnóstico, uno de cientos de textos apócrifos en existencia. Estos textos fueron rechazados como heréticos por los cristianos de su época. San Ireneo, obispo de Lyon, Padre de la Iglesia del siglo II, escribió Contra los Herejes, refiriéndose a los graves errores de los gnósticos. El condenó específicamente el “Evangelio de Judas”.
Los textos gnósticos nunca fueron ni serán parte de las Sagradas Escrituras. Los autores gnósticos no fueron testigos de la vida de Cristo, ni miembros de la Iglesia, como lo fueron los autores de los Evangelios auténticos. El “Evangelio de Judas” no es un verdadero evangelio, ni lo escribió Judas (es una obra anónima), ni es un texto cristiano.
Los gnósticos eran un conjunto de grupos, muy parecido al New Age moderno, que tenían su propia filosofía y teología completamente incompatible con el cristianismo (Ver gnosticismo>>>). Despreciaban al cristianismo por considerarla una religión para la plebe, ignorante del conocimiento “oculto” que solo ellos, la elite mística, podían descifrar. Sin embargo, durante el segundo siglo de la era cristiana, ante la influencia cada vez mayor del cristianismo, los gnósticos comenzaron a introducir temas cristianos en sus propios escritos, tal como lo habían ya hecho con el judaísmo y otras religiones. Su interés no era propiamente la fe cristiana sino mas bien incorporar los temas cristianos a sus conocimientos secretos. Para lograr este fin, le inventaban una nueva identidad a las personas de la Biblia y un nuevo significado a los eventos conocidos por los cristianos, según sirviera a la cosmología gnóstica. En el proceso se perdía lo esencial de la fe cristiana, tal como se puede evidenciar en el “Evangelio de Judas”.
Los católicos tenemos fundamentos para creer que los libros de la Biblia son Palabra de Dios y distinguirlos de otros textos.
Según el N.Y. Times, la influencia de los textos gnósticos ha causado que muchos “cristianos” ya no crean en la Biblia como la “Palabra literal de Dios sino como el producto de fuerzas históricas y políticas que determinaron cuales textos deben ser incluidos en el canon y cuales no”. El periódico no se percata que quien piensa así no puede ser cristiano. Ha perdido la fe en el Dios que se revela y guía a su Iglesia. Ignora el proceso por el cual los libros sagrados llegaron a formar parte de la Biblia.
Jesús fundó Su Iglesia y le comunicó la Verdad que conduce a la Vida Eterna. En ella estableció Apóstoles para transmitir esta verdad y preservarla, sin alteración ni error, en el “deposito sagrado” (Cf 1 Tm 6,20; 2 Tim 1,12-14) a todas las generaciones. Los Apóstoles nombraron como sucesores a los obispos para que continuaran la misión de pastores y maestros. Jesús les dio autoridad para tomar decisiones en su nombre (Cf. Mt. 18,18).
La Iglesia, guiada por el Espíritu Santo que Jesús prometió, escribió los Libros Sagrados y mas tarde el Papa y los obispos determinaron cuales libros pertenecen al Canon de las Sagradas Escrituras que constituye el Nuevo Testamento. Aceptaron los textos que las iglesias apostólicas (Roma, Jerusalén, Efeso…) reconocían por su antigüedad y autoría. Según esos criterios, los textos gnósticos fueron rechazados. El Canon de las Escrituras se cerró porque ningún libro puede ser admitido que no tenga su origen en los Apóstoles. No se pueden quitar ni añadir al Canon establecido. Los Libros Sagrados son Palabra de Dios que llegaron a nosotros a través de la Iglesia, gracias a la obra soberana del Espíritu Santo que actúa por los canales que Jesús estableció. La misma Iglesia que escribió los textos sagrados, los preservó de mezclarse con otros escritos. (Cf Catecismo, Transmisión de la Revelación Divina, #74s)
El cristianismo no depende de acumular conocimientos ocultos como el gnosticismo. El Espíritu Santo da a conocer a Cristo vivo. El Evangelio nos comunica su verdad de manera que transforma nuestra vida, sana las heridas del pecado, libera y hace posible la vida de santidad. El cristianismo crece por el testimonio de vida de los cristianos, sus familias y sus comunidades. Ningún libro con opiniones sobre Jesús tiene ese poder.
El verdadero peligro para nuestra fe no son los falsos evangelios sino la ignorancia y la falta de interés en buscar la verdad. Muchos cristianos han sido bautizados pero no viven la vida en el Espíritu Santo según la describo arriba.
Una trama sensacionalista siempre vende
Un pasaje del “Evangelio de Judas” comienza: “El relato secreto de la revelación que Jesús habló en conversación con Judas Iscariote” Pero habría que preguntar: ¿Donde obtuvo el autor su información mas de un siglo después de los hechos?
En el mencionado “evangelio”, Jesús pide a Judas que lo ayude a liberarse de su propio cuerpo diciéndole: “sacrificarás el hombre que me viste” Esto refleja el sistema dualista gnóstico según el cual, el cuerpo es una prisión de la que hay que liberarse para llegar a ser un espíritu libre. Para los gnósticos Jesús es un dios de poca categoría en la jerarquía de muchos dioses, una especie de ángel. Se vistió de hombre, es decir, solo tuvo apariencia de hombre. De manera que Jesús no sería ni Dios ni hombre.
A diferencia del gnosticismo, el cristianismo profesa que Jesús es Dios y hombre verdadero. Tiene además una visión muy positiva de la naturaleza y del cuerpo. La Palabra (Dios Hijo), sin dejar de ser Dios, tomó la naturaleza humana.
Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria,
gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. -Juan 1,14
La razón de su encarnación es el amor que nos tiene: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” -Juan 3,16. Jesús redimió al hombre completo: cuerpo y alma. Dios ama a toda su creación. Jesús sanaba a los enfermos. El cuerpo es templo de Espíritu Santo. Pero por el pecado el cuerpo ha tomado dominio sobre nuestras acciones. Pecamos cuando utilizamos el cuerpo para el mal ya que rompemos la alianza de amor con Dios y el prójimo. El remedio no es despreciar el cuerpo sino vencer las tendencias rebeldes del cuerpo para con el dar gloria a Dios.
Quiero concluir citando lo que los Evangelios verdaderos dicen sobre la traición de Judas
Es necesario recordarlo para apreciar el amor de Jesús por nosotros, para estar concientes de nuestras propias traiciones a Jesús y nuestra necesidad de conversión. No permitamos que nadie nos confunda sobre estas verdades.
Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue donde los sumos sacerdotes y les dijo: «¿Qué queréis darme, y yo os lo entregaré?» Ellos le asignaron treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregarle. -Mateo 26:14-16
“El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!» Entonces preguntó Judas, el que iba a entregarle: «¿Soy yo acaso, Rabbí?» Dícele: «Sí, tú lo has dicho.» -Mateo 26,24-25
Todavía estaba hablando (Jesús), cuando llegó Judas, uno de los Doce, acompañado de un grupo numeroso con espadas y palos, de parte de los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El que le iba a entregar les había dado esta señal: «Aquel a quien yo dé un beso, ése es; prendedle.» Y al instante se acercó a Jesús y le dijo: «¡Salve, Rabbí!», y le dio un beso. Jesús le dijo: «Amigo, ¡a lo que estás aquí!» Entonces aquéllos se acercaron, echaron mano a Jesús y le prendieron. -Mateo 26,47-50
Entrevista al padre Thomas Williams, decano de Teología
6 abril 2006 (ZENIT.org), Código: ZS06040608
El documento presenta a Judas Iscariote de manera positiva y le describe obedeciendo a la orden divina de entregar a Jesús a las autoridades para la salvación del mundo.
Puede ser una copia del «Evangelio de Judas» citado por san Ireneo de Lyón en su obra «Contra las herejías», escrita en torno al año 180.
«National Geographic»>> ha anunciado su intención de publicar una traducción en varios idiomas de un antiguo texto llamado «El Evangelio de Judas» a finales de este mes.
El manuscrito de 31 páginas, escrito en copto, hallado en Ginebra en 1983, no aparece hasta ahora traducido en las lenguas modernas.
Zenit ha pedido al padre Thomas D. Williams L.C., decano de la Facultad de Teología de la Universidad Regina «Apostolorum de Roma», que comente la importancia de este descubrimiento.
–¿Qué es el Evangelio de Judas?
–Padre Williams: Aunque el manuscrito todavía debe ser autentificado, probablemente es un texto del IV o V siglo, una copia de un documento anterior, redactado por la secta gnóstica de los Cainitas.
El documento presenta a Judas Iscariote de manera positiva y le describe obedeciendo a la orden divina de entregar a Jesús a las autoridades para la salvación el mundo. Puede ser una copia del «Evangelio de Judas» citado por san Ireneo de Lyón en su obra «Contra las herejías», escrita en torno al año 180.
–Si es auténtico, ¿supone algún desafío a la fe de la Iglesia católica? ¿Sacudirá los cimientos del cristianismo, como sugieren algunas notas de prensa?
–Padre Williams: Ciertamente no. Los evangelios gnósticos, hay muchos más, no son documentos cristianos en sí, ya que proceden de una secta sincretista que incorporó elementos de diferentes religiones, incluyendo el cristianismo.
Desde el momento de su aparición, la comunidad cristiana rechazó estos documentos por su incompatibilidad con la fe cristiana.
El «Evangelio de Judas» sería un documento de este tipo, que tendría gran valor histórico, ya que contribuye a nuestro conocimiento del movimiento gnóstico, pero no supone ningún desafío para el cristianismo.
–¿Es verdad que la Iglesia ha tratado de encubrir este texto y otros documentos apócrifos?
–Padre Williams: Estos son inventos hechos circular por Dan Brown, el autor de «El Código Da Vinci» y otros autores que apoyan la teoría de la conspiración.
Usted puede ir a cualquier librería católica y obtener una copia de los evangelios gnósticos. Los cristianos no creen que sean verdaderos pero no hay ningún intento de esconderlos.
–Pero, ¿no cree que un documento así pone en tela de juicio las fuentes cristianas, en particular los cuatro evangelios canónicos?
–Padre Williams: Recuerde que el gnosticismo surgió a mediados del siglo II, y el «Evangelio de Judas», si es auténtico, probablemente se remonta a finales del siglo II.
Sería como si yo me pusiera a escribir ahora un texto sobre la Guerra Civil de los Estados Unidos y los presentara como una fuente histórica primaria de esa Guerra. El texto podría no haber sido escrito por un testigo presencial, como en cambio lo son al menos dos de los evangelios canónicos.
–¿Por qué estaban tan interesados en Judas los militantes en el movimiento gnóstico?
–Padre Williams: Una de las mayores diferencias entre las creencias gnósticas y el cristianismo se refiere a los orígenes del mal en el universo.
Los cristianos creen que un Dios bueno creó un mundo bueno, y que por el abuso del libre albedrío, el pecado y la corrupción entraron en el mundo y produjeron desorden y sufrimiento.
Los gnósticos atribuyen a Dios el mal en el mundo y afirman que creó el mundo de un modo desordenado. Por esto, son partidarios de la rehabilitación de figuras del Antiguo Testamento como Caín, que mató a su hermano Abel, y Esaú, el hermano mayor de Jacob, que vendió sus derechos de primogenitura por un plato de lentejas.
Judas entra perfectamente en la visión gnóstica que muestra que Dios quiere el mal del mundo.
–Pero ¿no cree que la traición de Judas fue un elemento necesario del plan de Dios, como sugiere el texto, para que Cristo diera su vida por los hombres?
–Padre Williams: Siendo omnisciente, Dios conoce perfectamente nuestras elecciones tiene en cuenta incluso nuestras decisiones equivocadas en su plan providencial para el mundo.
En su último libro «Memoria e identidad», Juan Pablo II reflexionaba elocuentemente sobre cómo Dios sigue obteniendo bien incluso del peor mal que el hombre pueda producir.
Esto no significa, sin embargo, que Dios desee que hagamos el mal, o que buscaba que Judas traicionara a Jesús. Si no hubiera sido Judas, hubiera sido otro cualquiera. Las autoridades habían decidido que Jesús debía morir y era ya sólo cuestión de tiempo.
–¿Cuál es la posición de la Iglesia respecto a Judas? ¿Es posible «rehabilitarlo»?
–Padre Williams: Si bien la Iglesia católica cuenta con un proceso de canonización por el que declara que algunas personas están en el cielo, como los santos, no prevé un proceso de este tipo para declarar que una persona está condenada.
Históricamente, muchos pensaron que Judas está probablemente en el infierno, debido al severo juicio de Jesús: «Hubiera sido mejor para ese hombre no haber nacido», se puede leer en el Evangelio de Mateo (26, 24). Pero incluso estas palabras no son una evidencia concluyente respecto a su suerte.
En su libro de 1994, «Cruzando el umbral de la esperanza», Juan Pablo II escribió que estas palabras de Jesús «no aluden a la certeza de la condena eterna».
–Pero si hay alguien que merece el infierno, ¿no sería Judas?
–Padre Williams: Seguramente mucha gente merece el infierno, pero debemos recordar que la gracia de Dios es infinitamente más grande que nuestra debilidad.
Pedro y Judas cometieron faltas parecidas: Pedro negó a Jesús tres veces, y Judas lo entregó. Y ahora Pedro es recordado como un santo y Judas simplemente como el traidor.
La principal diferencia entre los dos no es la naturaleza o gravedad de su pecado sino más bien la voluntad de aceptar la gracia de Dios. Pedro lloró sus pecados, volvió con Jesús, y fue perdonado. El Evangelio describe a Judas ahorcándose desesperado.
–¿Por qué está despertando tanto interés el «Evangelio de Judas»?
–Padre Williams: Estas teorías sobre Judas no son ciertamente nuevas. Baste recordar la ópera rock de 1973, «Jesucristo Superstar», en la que Judas canta «Realmente no he venido aquí por mi propia voluntad», o la novela de Taylor Caldwell, de 1977, «Yo, Judas».
El enorme éxito económico de «El Código da Vinci» ha abierto sin duda la caja de Pandora y ha dado incentivos monetarios a teorías de este tipo.
Michael Baigent, autor de «Sangre Santa, Santo Grial», ahora ha escrito el libro «The Jesus Papers» (Los documentos de Jesús) en el que recicla la vieja historia de que Jesús sobrevivió a la crucifixión.
Y un nuevo estudio «científico» recién publicado afirma que las condiciones meteorológicas podrían haber hecho que Jesús caminara sobre un pedazo de hielo flotante en el Mar de Galilea, cuando el Evangelio dice que caminaba sobre el agua.
Básicamente, para quienes rechazan tajantemente la posibilidad de los milagros, cualquier teoría, por extraña que pueda ser, es mejor que las afirmaciones cristianas.
Un aporte de Elsa Suriel [elsa_suriel@yahoo.com]


