Esto se dijo antes de su nacimiento

–“Despreciado. Considerado como la basura de los hombres, familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara. Sin embargo eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban y nosotros lo creíamos azotado por Dios. Fue tratado como culpable por causa de nuestras rebeldías y aplastado por nuestros pecados. Él soportó el castigo que nos trae la paz y por su llagas hemos sido sanados.
Todos andábamos como ovejas errantes: cada cual seguía su propio camino y el Señor descargó sobre él la culpa de todos. Fue maltratado y se humilló y no dijo nada. Fue llevado como un cordero al matadero, como una oveja que permanece muda cuando la esquilan. Fue detenido y enjuiciado injustamente sin que nadie se preocupara.
Fue arrancado del mundo de los vivos y herido de muerte por los crímenes de su pueblo. Se ha negado a sí mismo hasta la muerte y ha sido contado entre los pecadores, cuando en realidad llevaba sobre sí los pecados de muchos, e intercedía por los pecadores”, dijo el profeta Isaías, tiempo antes del nacimiento de Jesús.
Está en la Biblia y se cumplió el primer sábado santo. ¿Entiendes ahora, por qué te dije que creo en Cristo, en quien se cumplió lo dicho por los profetas, y por qué creo en la Biblia, puesto que de no haber sido inspirada por Dios, no hubiese sido posible semejante coincidencia?
–Ahora comprendo.
Me mantuve cabizbajo, arrepentido de haber sido tan incrédulo.

Aunque te asedien miradas burlonas y tus amigos y familiares se rían sorprendidos, dando muestras de incredulidad: haz oración, confiesa tus pecados, siente dolor por el dolor de Cristo y por el sufrimiento de María. Ve a Misa, trata a Jesús sacramentado. ¿Qué más harías por alguien que se dejó flagelar e insultar por tus pecados? Anda tranquilo, que estás a tiempo y recuerda que ¡Nunca es tarde! Para acercarse a Cristo.
Que tu aceptación de los pequeños sacrificios diarios sea motivo de orgullo y alegría, de saberte amigo fiel del Cristo del Calvario.
Tenemos tanto por agradecer… Tenemos que hacerlo con obras, no sólo con palabras y promesas que olvidaremos con el tiempo.

Gracias por acompañarme hasta este momento. Si te parece mañana continuamos con nuestras reflexiones, Pablo Córdoba.


Comentarios

Deja tu comentario





Me reservo el derecho de publicación.