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Pablo C贸rdoba, tu amigo escritor.
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Archivo de abril de 2006

Ayuno y Abstinencia

por Pablo C贸rdoba | No hay comentarios

鈥… Me puedes decir qu茅 m谩s hace falta para la santidad.
鈥揂mor a la Cruz. Es otro de los requisitos 鈥搈e respondi贸 la Fidelidad, con una firme sonrisa en los labios; y agreg贸:
鈥揚ara ser santo hay que tener un cari帽o especial por los sacrificios. Es l贸gico, si fue Jes煤s quien abiertamente le dijo a sus disc铆pulos: 鈥淪i alguno quiere seguirme, que se niegue a s铆 mismo, que cargue con su cruz de cada d铆a y me siga鈥. 脡ste es el punto de partida para llegar a ser como 脡l quiere que seamos. Un proceso parecido al suyo que, antes de ser glorificado, pas贸 por el calvario. 驴Sab铆as cu谩nto sufri贸 Jes煤s, en el calvario?
鈥揗uy poco, supongo.
鈥揅omo el pueblo prefiri贸 que se liberara a Barrab谩s, que s铆 era un malhechor, Pilato orden贸 que Jes煤s fuera azotado. 驴Sabes como era el flagelo romano que se usaba en esa 茅poca?
鈥揘o, ni idea.
鈥揢n l谩tigo. Se abr铆a en tres ramificaciones, cada una terminaba en dos bolitas, que propiciaban seis golpes. Jes煤s fue azotado por un verdugo alto y otro bajo. Esto se sol铆a hacer en Roma para no acabar con la vida del condenado quien, recibiendo algunos golpes arriba y otros abajo, no mor铆a desangrado. Jes煤s permaneci贸 atado a una columna. Los verdugos fueron turnando sus azotes, unos tras otros, hasta llegar a la cuenta de cien latigazos. Seiscientos tajos que cubrieron de heridas su cuerpo.
Despu茅s, 鈥渓os soldados llevaron a Jes煤s al palacio del gobernador y reunieron a toda la tropa en torno a 脡l. Le quitaron sus vestidos y le pusieron la capa de un soldado de color rojo. Le colocaron en la cabeza una corona de espinas. Doblaban la rodilla ante 脡l y se burlaban de diciendo: Viva el rey de los jud铆os. Le escup铆an la cara y le pegaban en la cabeza.鈥 As铆 lo cuenta Mateo en su evangelio.

隆A Barrab谩s!, 隆liberen a Barrab谩s! Gritamos, t煤 y yo cada vez que elegimos el pecado. 脡l se dej贸 azotar por tus pecados y por los m铆os. Nosotros, en cambio, en cuanto se nos abre una peque帽a herida, ante un peque帽o sacrificio, una enfermedad, una dolencia… Cuando la Iglesia nos pide ayuno y abstinencia, solo una vez al a帽o, clamamos al Cielo preguntando: 鈥溌縋or qu茅 a m铆, Se帽or? 驴Con qu茅 derecho?鈥

Ma帽ana habr谩 una nueva reflexi贸n de Semana Santa.

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