¿Yo? No. Ni loco

Autor: Pablo Córdoba
–Yo solamente quiero gozar, divertirme. Hacer lo que siento, pasarla bien, SER FELIZ; a mi manera. No soporto que me digan lo que tengo que hacer. Menos, que me hablen de Dios… Yo sueño con ser feliz, pero a mi modo.
–¿Ese “ser feliz a tu modo” coincide con lo que Dios tiene soñado para ti?
–Ya sé que no. Pero no me importa. Tampoco creo que a Dios le importe.
–¡Claro que le importa! Ante sus ojos todos somos importantes, tú también. Es más: te quiere tanto, que desea que seas plenamente feliz. Por eso insiste con que te perfecciones hasta terminar la obra que Él comenzó. Espera que seas compasivo, generoso, honesto, amable, atento… Que llegues a ser santo, como lo fue su Hijo en la Tierra.
–¿Santo, yo? No. Ni loco.
–Entiendo. Cómo no voy a entenderte si ése es el pensamiento típico de una humanidad ingenua que desplazó a Dios del centro del Mundo y se coronó a sí misma reina del Universo. ¡Qué disparate! Dejar a un lado a Dios para hacer lo que “libremente” les place, tal como vos venís haciendo.
Todos soñamos con ser felices. Detrás de esos sueños construimos nuestra existencia: estudio, trabajo, ahorros, viajes, profesión…
Y Dios queda a un costado. Nos constituimos en centro y en dueños de nuestras vidas. Vivimos pendientes de nuestras preocupaciones, y según nuestro antojo.
No obstante, no olvides que las personas que están pendientes de sí mismas, que actúan buscando su propia satisfacción… no son felices.
Sólo quien se olvida de sí y se entrega a los demás puede ser feliz, con una felicidad que es preparación y anticipo de la felicidad eterna. Los demás, mientras no aceptemos la voluntad de Dios, seguiremos siendo unos pobres infelices insatisfechos.
Del e-book: ¡Encontré lo que buscaba!
Coleción Parate y Pensá
Hay 5 comentarios, te invito a opinar
Un nuevo concepto de amor
Autor: Pablo Córdoba
Después de despedirme de la Felicidad, y ya que ella había sacado el tema, se me ocurrió preguntar si era cierto que el Amor existía. A esa altura del partido tenía todo por ganar y poco por perder. Así que junté valor y comencé a gritar solicitando su presencia.
–Aquí estoy –me respondió una voz firme y varonil–. No es necesario que sigas gritando. Siempre pensaste que hablando fuerte los demás te entenderían mejor. No es la manera de comunicarse. Ahora guarda silencio y, al menos por esta vez, escúchame, por favor.
Después del papelón que había pasado frente a la Felicidad, predispuse el corazón y lo escuché.
–En primer lugar quiero decirte que, pese a que en el mundo moderno poco y nada se habla sobre mi existencia, el amor existe.
–No esperaba que apareciera. Todos dicen que cuando se lo busca, usted nunca aparece.
–La gente dice muchas tonterías sobre mi… Pero ahora no quiero que hablemos de eso. Demasiados dolores de cabeza tengo a causa de sus habladurías. Y, por favor, te pido que no me trates de usted.
–De acuerdo –respondí más distendido.
Es probable que después de varias decepciones amorosas estés convencido de que el amor no existe.
Tal vez sólo ha quedado un recuerdo adolescente de aquel sentimiento enamoradizo. Y ahora, el amor te resulta una pasión vinculada con el erotismo, una adrenalina emocional que aparece y desaparece como por arte de magia, sin explicación…
Quizás te parezca afeminado o infantil hablar del amor. Seguramente te resulte más fácil hablar de fútbol, de moda o de economía. Hay muchas personas que les causa vergüenza tocar este tema.
Si es así te pregunto, ¿no te parece que ya es tiempo de dejar de creer que el amor es una mezcla afectiva de sentimientos y adrenalina?
Te invito a abandonar esos conceptos y abrir tu mente y tu corazón a una definición más madura y verdadera. Por que el amor no es un sentimiento pasajero; sino una entrega que perdura a través del tiempo.
Del e-book: ¡Encontré lo que buscaba!
Coleción Parate y Pensá
Ver artículo completo.
Hay un comentario, te invito a opinar
¿Quieres ser feliz o exitoso?
Autor: Pablo Córdoba
–Estamos en otra. No andamos con tantas vueltas. Vamos a lo que nos interesa. Lo demás… no existe. No te ofendas, no… No nos importa el amor. Queremos ser felices. Vivir sin problemas… Buscamos… ¡pasarla bien!
–Y en esa búsqueda desesperada me pasan por alto –me interrumpió, el Amor.
No se dan cuenta de que sin amor no puede haber felicidad.
–¿Sin amor no puede haber qué?
–Felicidad -dijo con sonrisa sincera.
La felicidad es la consecuencia de entregarse a los demás y el amor es la clave para alcanzarla. ¿No se dan cuenta, acaso?
–No los sé -respondí desorientado.
Quizás sea la clave pero no hay tiempo para pensar en esas cosas. No nos importa. No te enojes por lo que voy a decir: pero… el amor está pasado de moda.
–¿El amor pasado de moda? Solamente a ti se te ocurre pensar semejante barbaridad. ¿Cómo va a pasar de moda; si es la única posibilidad de vencer la muerte? ¿No sabías que el que ama nunca muere?
Te estarás preguntando: ¿qué tiene de malo hacer todo lo que hago; si lo hago para ser feliz? Quizás no tenga nada de malo; pero sí de incorrecto.
No es haciendo cosas para uno mismo el modo en que vas a ser feliz; todo lo contrario, se trata de hacer lo que tenemos que hacer, pero pensando en Dios y en los demás.
“No quiero nada para mí. Todo lo hago por el bienestar y la felicidad de mi familia”, te estarás diciendo. Sin embargo se trata de revisar la manera en la que venís haciendo tus tareas. Hay que ver cuánto cariño estás poniendo en ellas.
Lo importante es olvidarse de uno mismo y asistir a los demás de acuerdo con sus necesidades, con naturalidad y buen humor. ¡Con ganas!
Si no se dan estas condiciones; decir que uno hace todo por los demás no será más que una máscara hipócrita para seguir haciendo las cosas por uno mismo.
Esto de pensar solamente en uno, parece ser la “clave del éxito” de muchos. A ver si me explico: estudio para mí, trabajo para mí, gasto sólo en mí… pienso sólo en mí. Luego por consiguiente alcanzo lo que deseo… me convierto en una persona exitosa.
Quizás, ésta sea la clave del éxito: pensar sólo en mi. Pero no es la clave para ser feliz. La clave para ser feliz es pensar en los otros.
Disculpa que te pregunte; pero, ¿me dijiste que deseabas ser feliz? ¿O que querías ser una persona exitosa?
Del e-book: ¡Encontré lo que buscaba!
Coleción Parate y Pensá
“Deseo hacer el E-Curso GRATIS: Claves para Ser Feliz”
Ver artículo completo.
Hay 2 comentarios, te invito a opinar





