Mi LinkedinMi TwiterMi FacebookRSS de las notas
Pablo Córdoba, tu amigo escritor.
Pablo Córdoba, tu amigo escritor.

Aquí está la respuesta

por Pablo Córdoba

Autor: Pablo Córdoba
Fotografía: Alberto Boudou

dsc06358.JPG

 

–Una vez que hayas reconocido que has nacido para amar a Dios; te será más fácil descubrir la manera en que Él quiere que lo ames. Está todo relacionado. Una cosa te llevará a otra. Así irás creciendo en todas estas cuestiones. Esta será, en definitiva, la razón de ser de tu existencia.
–Ah, Ah!!!! –asentí.
–Descubierto el sentido que naturalmente tiene tu vida; deberás abrir tu alma y darle tu SÍ en una entrega total, casi a ciegas. Deberás saltar a sus brazos, aunque apenas estés iluminado por la leve esperanza de saber que Él te aguarda.
Salta confiando de que, como buen padre, es incapaz de defraudar a un hijo suyo tan amado.
–¿Cómo voy a hacer para lograr todo esto? Es mucho para mí.
–Únicamente por la fe. Sólo creyendo en lo que no ves; te podrás abandonar al misterio, sabiendo de antemano que te recibirá en sus brazos.
–¿Saltar?, ¿así, sin más? No. Es imposible.
Si no estoy completamente seguro de estar en condiciones óptimas de saltar; no me juego. ¡Yo no salto! Siempre he sido así con mis decisiones. Si no me aseguran de antemano que la decisión que voy a tomar es la correcta… no me arriesgo.
–Por eso en tu vida, nunca decidiste nada a tiempo y, a la larga o a la corta, otros tomaron por ti las decisiones. Fue lógico que así sucediera, debido a que la vida no espera… no para.

Si comprendiste que has nacido para amar a Dios, tienes entre tus manos, un majestuoso motivo para vivir. Toda tu persona está ante un trascendental desafío por el que tu existencia recobra un nuevo sentido. ¿Dime si no es maravilloso?
Esto exige un cambio, una decisión vital. ¿Me podrías decir cuál?
¿Estás dispuesto a tomar esta decisión? De nada sirve esperar a estar en condiciones “óptimas”. Nadie puede estar absolutamente seguro ante los misterios de la vida. ¡Nadie!
No tiene sentido que te excuses diciendo: “si estuviera seguro de que no voy a fracasar; lo haría”.
¿Y si fuera Dios quien te da esa seguridad?
¿Qué le dirías…? Piénsalo.

Del e-book: ¡Sólo para ambiciosos!
Colección: Parate y Pensá


 

¿Y a ti qué te parece? Deja tu comentario y participa de los Regalos mensuales.



Para recibir respuesta de Pablo Córdoba, en tu casilla de e-mail.


Puedes seguir los comentarios de esta entrada a través de RSS 2.0.

 

Copyright © 2011 Pablo Córdoba - All Rights Reserved

Entradas (RSS) y Comentarios (RSS)

Theme desarrollado por Manifesto para WordPress.org