Mi LinkedinMi TwiterMi FacebookRSS de las notas
Pablo Córdoba, tu amigo escritor.
Pablo Córdoba, tu amigo escritor.

Archivo de septiembre de 2006

–Piensa en las mujeres que no abortan -me dijo la Fidelidad. Las que, cuando sus hijos enferman, amanecen al pie de la cama; las esposas que, a pesar del cansancio de la rutina, se esfuerzan por mantener saludable el hogar y llevar la comida a la mesa con una sonrisa; piensa en las abuelas que, pese a las molestias del cuerpo, se esmeran por cuidar a sus esposos y a sus nietos.

–La fidelidad, entonces, es virtud de mujeres, solamente -le respondí.

–No. Piensa en los padres que rutinariamente van al trabajo soportando la injusticia de recibir sueldos magros… los miles de policías, bomberos, basureros, enfermeros, maestros, voluntarios… La lista es interminable.

–Jamás se me hubiera ocurrido pensar que hay tantos héroes en los tiempos modernos. Yo creía…

–Auténticos héroes y heroínas que, pese a la falta de reconocimiento en sus hogares o en las comunidades donde prestan servicio, son leales a sus compromisos de amor y de entrega, cumpliendo devotamente sus tareas diarias sin quejas ni reclamos. Muchos, incluso, arriesgando sus vidas por miserables sueldos.

–Son personas adultas. Cuando uno es maduro, tiene un montón de cosas resueltas. Todo se hace más sencillo… Ya no te queda otra.

–No todos son adultos, aunque indudablemente la fidelidad exija cierto grado de madurez. Piensa en los niños de la calle que, pese al frío de la indiferencia, ganan diariamente el peso para el sustento familiar; piensa en ese pibe que reparte los diarios en tu barrio; en los que pasan mendigando; en aquellos niños que están postrados en la cama de un hospital y siguen sonriendo ante un juguete descompuesto.

Me alegra saber que has regresado. Sigamos avanzando. ¿Te has puesto a pensar en todas esas personas que conoces y que convives a diario? Tus padres, tus hermanos, tu abuela… la sirvienta, el médico que atiende a tus hijos, tu maestra de primer grado, el maestro de catequesis. Esos chicos que se acercan a limpiar el vidrio de tu auto…
Existen a tu alrededor verdaderos héroes modernos. ¿Entiendes por qué te dije que si no estas dispuesto a cambiar; no siguieras leyendo?


Del e-book: ¡Sólo para ambiciosos!
Colección: Parate y Pensá

No hay comentarios

Categoria: Sin categoría | Tags:

Te está llamando

por Pablo Córdoba | No hay comentarios

Autor: Pablo Córdoba

–No tengo la culpa de haberme equivocado. El único protagonismo que conozco es de las estrellas de Hollywood.
–Eso no te excusa. Ni te quita las molestias internas –me retrucó el Amor.
–Pero esto no es lo que más me duele… Me duele reconocer que fui yo, quien calló aquella voz que me pedía que cambiara, que me animara a dar el salto. ¿Qué iba a saber de quién?
–Era la voz de tu interior. La del sentido común. La voz de tu sentido vital. La voz de tu conciencia. Es una pena que, cuando te pidió que cambiaras, no la hayas escuchado. Ella te decía que te dejaras arrastrar por la atracción del misterio y que, de una vez por todas, te animaras a dar el salto.
–Yo me sentía atraído por el misterio. Pero, ¿qué sabía de (más…)


Autor: Pablo Córdoba.

–¿Qué pasó después? –me preguntó el Amor.
–Al día siguiente, cuando se me pasaron las molestias de la borrachera, dejé inconcluso un poema en mi cuaderno.
–Estoy al tanto… Sin que lo supieras, tu ángel de la guarda lo terminó y lo dejó escrito en la arena eterna. Ven por este costado, quiero que lo veas. ¿Te animas a leerlo?
–Me encantaría, e inclinando mi cuerpo comencé a leerlo:

Si yo pudiera con mis dedos
tu mejilla acariciar. Te juro que lo haría…
Si yo pudiera con mis manos
las tuyas tomar. Te aseguro que lo haría…
Si yo pudiera con mis brazos
tu cuerpo abrazar. Te confieso que lo haría…

Pero…
Como no puedo
acariciarte con mis dedos,
tomarte con mis manos,
abrazarte con mis brazos…

Te acaricio con la mirada,
te tomo con una sonrisa,
te abrazo con el alma,
y te despido… con una lágrima.

–¡Qué bueno! Yo nunca me hubiera animado a desnudar mis sentimientos de esa manera.
–Es una pena, mi joven guerrero. Por no haber asumido el rol protagónico, perdiste la oportunidad de haber vivido una vida a pleno. No se pueden callar los sentimientos. No se puede fingir estar vivo, cuando en realidad se está muerto. Hay que lanzarse a vivir todo con todo y, si es necesario, ¡hay que dejar la vida en el intento!

¿Estás dispuesto a asumir el protagonismo de tu vida? ¿O prefieres seguir fingiendo estar vivo cuando, en realidad, estás muerto?
Hay que vivir TODO con TODO. Gastarse la vida en el intento de amar a los que tenemos cerca. Eso es todo.

Del e-book: ¡Caminante hay Camino!
Colección: Parate y Pensá


 

No hay comentarios

Categoria: Sin categoría | Tags:

Autor: Pablo Córdoba

…El Amor había hecho aflorar mis sentimientos más íntimos. Me había llevado a reconocer que siempre había sentido un llamamiento.
Existían en mi interior vestigios de otro Reino… me sabía ungido por el Padre Eterno. Sabía que era hijo de Dios, pero me costaba reconocerlo. ¡Nunca tuve el coraje de aceptar que eso era cierto!

Me dejé ganar por la comodidad, por el miedo, por la tranquilidad que produce el no hacer nada. Por el placer de andar por la vida como de paseo.

–Cuánto me estás haciendo ver, querido amigo –le dije. La verdad es que no fui capaz de jugarme por la chica que estaba enamorado. ¿Qué le iba a decir?; si la noche en que me encontré con ella me dejé llevar por los amigos, por la música… el ruido… y la cerveza… En lugar de haber buscado el encuentro y el diálogo o al menos, corresponder su mirada; me fui a tomar a la barra. Tomé varios tragos. Y así le fui indiferente, tanto a ella como a mis sentimientos más sinceros. Cuando alguien mencionó su nombre; ya no sabía siquiera cómo me llamaba.


No vamos a negar la importancia que tiene hoy en día ser hijo de alguien importante para conseguir trabajo o para moverte socialmente. ¿Te has puesto a pensar que tú también eres hijo del Rey de reyes, del Señor de la historia, del dueño del Universo?
¿Sabías que tu Padre del Cielo está dispuesto a escucharte, a cuidarte y a protegerte? Está ansioso por ayudarte. Sólo resta que asumas en serio el privilegio de ser su hijo. Uno de sus hijos predilectos.
Si todavía andas por la vida como de paseo, divirtiéndote, emborrachándote como un tonto, creyendo que se puede vivir de prestado: ¡Despierta!
Este es el momento de comenzar a pensar en estos temas seriamente. No vaya a ser que en el momento de la verdad, no te acuerdes ni de quién eres.
No creas que porque nadie te cobró en el ingreso, no vas a pagar a la salida. En algún momento tendrás que pagar, ya que no se puede vivir de prestado.

Del e-book: ¡Caminante hay Camino!
Colección: Parate y Pensá


 

No hay comentarios

Categoria: Sin categoría | Tags:

Página 3 de 3123
 

Copyright © 2011 Pablo Córdoba - All Rights Reserved

Entradas (RSS) y Comentarios (RSS)

Theme desarrollado por Manifesto para WordPress.org