por Pablo Córdoba
De la Saga: Descubre Cómo
–Con mis pecados he ofendido a Dios y a Cristo. ¿Esto significa que no podré aspirar al Cielo?
–La santidad no está prohibida a ninguna de las personas. Es para todos, incluidos los pecadores como tú. Piensa que Cristo fue al Mundo por los pecadores. Por ellos se dejó crucificar.
Es muy bueno que te reconozcas pecador; pero no es suficiente. Debes sentir también arrepentimiento. Tomar conciencia de tus ofensas, aunque te cause dolor.
–¿Dolor? ¿Para qué? Si sufrir es malo…
–No en este caso. Es totalmente natural que asà sea. ¿Quién no sentirÃa dolor al saber que ha escupido a su padre?
¿Quién no se sentirÃa mal después de abofetear a su madre? Acá pasa algo parecido; más penoso aún. Mientras Cristo fue azotado, golpeado, insultado, tratado como oveja que se deja llevar al matadero, para limpiar tus pecados y los de todos los hombres; tú dices que…
–Estoy arrepentido -dije repentinamente y con la cabeza baja.
Ella, con uno de sus dedos, alzó mi rostro. Me miró a los ojos y sonriendo agregó:
–Será necesario que además pidas perdón.
Los santos también cometieron pecados, pedÃan perdón por las caÃdas y se volvÃan a levantar. Lo importante es que te disculpes y vuelvas a comenzar las veces que sea necesario.
“El cielo seguÃa despejado… una dulce melodÃa invadió el ambiente… todo parecÃa encontrar su lugar… Yo estaba más tranquilo. Jamás habÃa sentido tanta tranquilidad.
Para tu reflexión personal
Con reconocer que, como todo hombre, tú también has pecado: ¡no alcanza! Con eso no hacemos nada. Hay que dar un paso más, llegar al arrepentimiento y saltar al pedido de perdón.
Arrepentirse es tomar conciencia de la ofensa y entregarse a sentir dolor por los egoÃsmos, los caprichos, la dejadez, las comodidades y la falsa compasión con la que tratas a tu cuerpo y a tu alma.
Cierra los ojos, recuerda las imágenes del Cristo en el calvario. Cansado, abatido, escupido, maltratado, flagelado, llevando la Cruz por tus pecados y por los mÃos.
¿Te parece justo que el Señor haya muerto crucificado y que tú te conformes con ir tirando…?
¿No nace en tu corazón el deseo por reparar las ofensas? ¿No nace un sano espÃritu de hacer un poco de penitencia, de ir purificándote lentamente?
Dios no te pide grandes flagelaciones, sino pequeñas cosas.
Tiene en cuenta que, el espÃritu de penitencia radica en cumplir con alegrÃa los pequeños deberes diarios. Eso que parece insignificante ante los ojos humanos y que tiene tanto valor para los ojos del Señor… eso que a tà y mà nos parecen tonterÃas.
Pablo Córdoba.
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Por silvia Rosa Gonzalez
El 21 de septiembre de 2006 a las 22:04
QUERIDO PABLO:
Eso de egoÃsmo, dejadez, falsa compasión, estamos llenos, o sea que estoy llena de pecados.
En un retiro del Padre Carlos, le pedà a Dios que me devolviera mis hijos, pues los dos se habÃan ido del paÃs, y hoy, están los dos aquÃ.
Se lo pedà como un milagro, si era su voluntad, y mirá fue la voluntad de Dios también.
Eso es egoÃsmo también, porque ellos tienen que hacer su vida, que serÃa si la Virgen MarÃa hubiera pedido que no le crucificaran su hijo??.
Ya sé estoy llena de caprichos, egoÃsmos, y desagradecimiento, y todavÃa a veces quiero morirme, bastante seguido, tengo más miserias de las que creo contar.
Ahora entiendo algo de los pecados, pero me da vergüenza decirselos a un sacerdote. Y sabes por qué?
Por que como me he convertido no hace mucho tiempo, tampoco estoy acostumbrada a confesarme, me parece que es eso. A lo mejor es una autojustificación. La verdad no lo sé.
Este detalle de que mis hijos volvieran a la Argentina, era impensable, pues en otros paÃses vecinos están mucho mejor económicamente, hasta el Chile, donde mi hijo estuvo unos meses, en dinero ganaba el triple de acá, pero extrañaba su patria.
Parece mentira que con tanto ruido los polÃticos de turno, tengan a los investigadores de conicet, con sueldos que no les alcanza para vivir, y después quieren que se vengan de otros paÃses, hay gente que ha vuelto y a regresado al exterior, pues aquà no les alcanza para llegar a fin de mes, y ni hablemos de comprar una vivienda.
Entonces que proclaman tanto?? son unos mentirosos.
Y además de tener en otro lado, los equipamientos, bibliotecas, y todo lo referente a su trabajo.
Pero el exilio duele mucho, entonces prefieren quedarse aquÃ.
Son polÃticas de estado que el gobierno no se hace cargo.
Será porque no hay muchos votos??.
No hay para educación, presupuestos que valgan la pena.
Querrán un paÃs de ignorantes??. Creo que sÃ.
Y esto debe venir de afuera.
Lo mismo que los preservativos, la pÃldora del dÃa siguiente y otras cosas.
Cuando el presidente, fue a Europa, vino deslumbrado con unos laboratorios que vió allá, prometió muchas cosas y no cumplió nada.
Y lo peor que el material humano está, cuanto hace que quieren fabricar aquÃ, en Argentina las vacunas que se compran afuera, de paso saldrÃan mucho más baratas, no hay caso, no escuchan nada, o no quieren escuchar, y son vacunas importantes para
toda la población.
Son unos metirosos, hipócritas.
Y como la mayorÃa lo ignora, sigamos adelante con los discursitos politiqueros, de hacerse los salvadores, salvadores de qué??.
No han creados empleos, ni fábricas, ni nada, que es de donde la gente podrÃan partir para estar mejor, y no en la pobreza y la indigencia que vivimos.
Tantos excluÃdos, después sus hijos, mal alimentados y sin educación, cuando se terminará esto??
Cuando pensaremos un paÃs en serio??. Sin niños mendigos, y gente con hambre??.