Oración por la perdida de un embarazo

Autor: Pablo Córdoba
Fuente: pablocordoba.com
“Dejen que los Niños vengan a mí.”
Aquí estamos Señor, Andrés y Noemí, Jorge y Carla + ( matrimonios por agregar) con un nudo en la garganta y preguntas en el corazón.
No comprendemos lo sucedido. Las explicaciones no alcanzan, para llenar el lugar del hijo que se “perdió”.
Rezamos para no caer en la tentación de enojarnos contigo. Confiamos en tu sabiduría y te reconocemos como Señor de la Vida. Aceptamos tu Voluntad, y junto a Ella, los designios de la naturaleza.
Te ofrecemos nuestro dolor por Jorge, Melissa, (nombre del hijo, por agregar) y por todo los niños no nacidos, pero que viven en Ti eternamente.
Acompánanos en la espera, hasta que llegue el momento del abrazo eterno que, nos daremos los tres, al reencontrarnos en el Cielo.”
Amén.
Si deseas que agregue los nombres de tu matrimonio y el de tu hijo en la oración, solicítamelo dejando un comentario. NO OLVIDES DE PONER TU DIRECCIÓN DE MAIL y recuerda que también puedes compartir tu historia, animar al resto de los matrimonios, compartir información… en fin. ¡Lo que creas que puede ayudar a los demás! Pablo Córdoba.
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Los hijos del reencuentro
Autor: Pablo Córdoba.
Hacía unas semanas que, Andrés y Noemí esperaban un nuevo hijo. Por cautela no le habían contado nada a su hija de cinco, ni a sus padres que viven en Argentina, de donde emigraron después de contraer matrimonio.
Durante la comunicación telefónica Andrés se manifestó algo nervioso, preocupado… lo común a cualquiera en esa situación.
-Te prometo que en estos días armo una nueva comunidad, para que junto a otros padres “asustados” pudan encomendar sus nuevos hijos a María. -fue mi cómoda respuesta. Y continué hablando de otros temas.
Al la mañana siguiente, mi amigo volvío a llamarme. Esta vez desde el hospital.
-Sabes que la Noe perdió el bebé… Está bien de salud, pero estamos tristes… la noto preocupada… dolida. Yo también estoy bajoneado.
Me recordo la comunicación de la noche anterior.
Yo no tenía palabras para su desconsuelo… Solo atiné a decirle que confiara en Dios y que acompañara a su esposa. Algún día se reencontrán con ese hijo, que ahora vive cerca del Padre -le recordé.
Para cumplir mi promesa y salvar mi deuda he decidido hacer este espacio de oración para rezar por ese hijo y, junto a él, por todos los hijos con quienes algún día nos abrazaremos en un abrazo eterno.
Te invito a participar… rezando. La idea es siempre la misma: Rezar y, al hacerlo, rezar también por otros matrimonios que esperan reencontrarse con sus hijos en un abrazo eterno.
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