Para encontrar Consuelo
Autor: Pablo Córdoba
Tal vez te pase como a mí, que en cuanto estoy a oscuras… desespero. Salgo a buscar consuelo en otros hombres y sobreviene la decepción. Olvido que las personas buenas también ponen obstáculos, susurran, ofenden, ¡se equivocan!
Olvido que el fracaso es la prueba que antecede al éxito. No acepto que el verdadero consuelo se encuentra en Dios.
Suena muy bonito, ¿pero cómo se consigue su consuelo?
Bastará con que digas:
“¿Lo quieres? Yo también lo quiero. Pero ayúdame, que solo no puedo.”
Éste es el secreto para convertir el dolor una flor: pedirle fuerzas a Dios y amar a los que están cerca: familia, amigos, médicos, enfermeras…
¿Le has dado las gracias a quienes te cuidan? ¿Has compartido tus experiencias con el que recién comienza el tratamiento? Te aseguro que, cuando lo hagas, habrás convertido tu dolor en algo bueno: en una flor. Gestos cálidos y sencillos capaces de inundar el ambiente con el perfume de la alegría.
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Ver artículo completo.Pedido de Oración
Querido visitante amigo:
Te pido disculpas, por mi tristeza, pero a fallecido un amigo: José María Ganora. Un persona que vivía para su esposa y sus cinco hijos.
Un educador que supo dar lo mejor por la formación de sus alumnos. En su velorio, los vi llorar frente a su cuerpo; detrás de ellos, una corana de flores decía: “Gracias por Enseñarnos a Vivir”.
Uno de los jóvenes que, no pudo retener sus lágrimas, me dijo: “era como un padre para mí”.
La noche anterior a su partida, estuvimos conversando. Lo noté preocupado, con esa preocupación qeu tienen los hombres justos. Preocupado por las cosas importantes de la vida. Hablamos de sus proyectos… de su sueño de llevar el mensaje de Cristo a cientos de jóvenes… Me invitó a sumarme a este esfuerzo…
No alcancé a decirselo personalmente. Pero para mí fue y será un ejemplo. Un ejemplo de humildad, de valetía, de honestidad y perseverancia… Lamento no haberselo dicho, aquella noche, cuando me separé de él en la playa de estacionamiento.
Quiero pedirte que, aunque no lo conozcas, eleves una oración por su alma y, si eres de aquellos que van a Misa, pidas por su eterno descanso.
Si eres amigo suyo o de su familia… y quieres compartir algún recuerdo, anegdota o hacer una reseña de su persona, con la intención de mantener viva su memoria, puedes hacerlo en los comentarios.
Pedido especial:
Quienes deseen ayudar a Pilar, la esposa de José y a su hijos, a sobrellevar este difícil momento económico, pueden hacer un depósito bancario en la Caja de Ahorros Nº 560007600 sucursal 56 del BANCO PATAGONIA a nombre de María Pilar Puy.
Tambien puedes hacerlo a través de este sitio, on-line, haciendo click en:
Y si te resulta más práctico usar Pago Fácil o Rapi Pago puedes imprimir tu boleta haciendo clic en:
En cualquiera de los casos, una vez notificado tu depósito yo se lo comunicaré a la Familia Ganora y, se lo haré llegar, personalmente.
Pablo Córdoba.
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¿Para qué nos casamos?
Autor: Pablo Córdoba
–No te pongas tan serio. ¡Cambia esa cara, negrito!, que no se puede vivir la vida como si fuera una partida de ajedrez –me dijo.
–Está bien. Después de todo no es tan duro. Tiene usted razón. Me tomé el tema del matrimonio a la tremenda. Olvidé la fiesta, los amigos, la luna de miel, los regalos y la noche de boda.
–Ni tan a la tremenda, ni tan a la ligera, como dicen en tu tierra. La fiesta, los regalos, las fotos, el vídeo, son una parte; pero no el casamiento. Presta atención, porque si prima la apariencia, no se podrá hablar de casamiento, sino de “casorio”.
De un casamiento hecho sin su verdadero juicio ni en su justa valoración. Un simulacro social. Eso sí, válgame Dios, suelen ser hechos con mucho lucimiento, lujosas fiestas y pomposos regalos. A no confundir la paja con el trigo, que no es lo mismo el “casorio”, que el casamiento.
“Que no confunda la paja con el trigo… ¿de qué cosecha me estará hablando, este tipo? que no es lo mismo el ‘casorio’, que el casamiento”, me pregunté.
–No te asustes, que aún no hemos hablado de la finalidad del matrimonio. Del para qué se casan los novios.
–¿No me dijo recién que era para amar a Dios?
–No hay que olvidar que el amor conyugal ante todo es un amor humano. Amor sensible y espiritual al mismo tiempo. Es la entrega permanente por la cual los esposos comparten generosamente la vida, sin reservas ni egoísmos. Es amor fiel y exclusivo. Pues fundamentalmente es un amor fecundo, que no se agota en la convivencia; está destinado a prolongarse en nuevas vidas. No culmina en los esposos: en él ni en ella. Está destinado a la procreación de los hijos.
–¿Por eso dijo antes que el matrimonio es una comunidad de amor?
“Al fin y al cabo, ¿para qué se casan las personas?”, te estarás preguntando.
Para amarse, para amar a Dios, para tener hijos y formar una familia. Una comunidad de amor y de vida. Para esto se casan los novios. Ésta es la respuesta. Y probablemente, ésta ha de ser la respuesta cuando te preguntes: “¿para qué he nacido?”
Del e-book: ¿Convivir… o vivir con?
Esa es la cuestión



