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Pablo C贸rdoba, tu amigo escritor.
Pablo C贸rdoba, tu amigo escritor.

Archivo de abril de 2007

Autor: Pablo C贸rdoba
Fuente: www.pablocordoba.com

鈥揂mar la Cruz es aceptar con alegr铆a las dificultades diarias. Es hacer lo mismo que hizo Cristo durante toda su vida, especialmente, en el camino al Calvario. Seguir sus pasos, andar por el sendero de la negaci贸n de uno mismo, es camino seguro para llegar a ser otro Cristo. Te explico por qu茅: para parecerse a Cristo hay que dejarse guiar por el Esp铆ritu Santo.

El alma debe estar libre del ego铆smo, que es la ra铆z de todo pecado. Y la 煤nica manera de matarlo es renunciando a uno mismo, en las peque帽as elecciones diarias. Esto lo explic贸 Cristo, cuando dijo que quien quiera ser como 脡l deber铆a negarse a s铆 mismo, tomar su cruz y seguirlo. Jes煤s y el Esp铆ritu Santo, se encargaran del resto.

Pero si no hay lugar en tu coraz贸n; nada de esto ser谩 posible.

鈥揅oncretamente, 驴a qu茅 te refieres?

鈥揟omar la cruz y seguirlo implica renunciar por completo a uno mismo. Concretamente es entregarse a la voluntad de Dios. S贸lo esta negaci贸n te liberar谩 de los ego铆smos. Cuando quieras acordar, la felicidad habr谩 invadido tu alma, tu coraz贸n y toda tu persona.

Recuerda lo que te explic贸 la Felicidad, cuando te dijo: 鈥淧reoc煤pate por el sue帽o de los dem谩s y podr谩s descansar谩s tranquilo鈥. El amor por las peque帽as cruces diarias te servir谩 de garant铆a para ser plenamente feliz, m谩s tarde, en el Cielo.

驴Te das cuenta ahora por qu茅 el Amor te dijo que, para ser feliz, hay que llegar primero a la santidad? O sea, parecerse primero a Cristo.

Llegar a ser santo es un desaf铆o que est谩 al alcance de tus manos. Aunque todav铆a no est谩s decidido a emprender el viaje. 驴Te sientes mal, entristecido, avergonzado por tus ca铆das y debilidades? 驴Est谩s desanimado? 驴Quieres dejar de luchar y abandonarlo todo? Te falta confianza en ti mismo鈥 Est谩s a punto de dejar tu Cruz. 驴Sientes que no la puedes levantar?
No pretendas tomarla toda. T贸mala por uno de sus costados y vu茅lcala completamente sobre los hombros del Cristo del calvario. Ya ver谩s que la cargar谩 con gusto.
Confiado en 脡l, repet铆 esta oraci贸n:
鈥淪e帽or del madero, sobre tus hombros lo dejo todo: lo pasado, lo presente y lo que est茅 por venir鈥. Y prepara tu coraz贸n para que el domingo resucite con el de Cristo.

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Autor: Pablo C贸rdoba
Fuente: www.pablocordoba.com


-鈥淒espreciado. Considerado como la basura de los hombres, familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara. Sin embargo eran nuestras dolencias las que 脡l llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban y nosotros lo cre铆amos azotado por Dios. Fue tratado como culpable por causa de nuestras rebeld铆as y aplastado por nuestros pecados. 脡l soport贸 el castigo que nos trae la paz y por su llagas hemos sido sanados.

Todos and谩bamos como ovejas errantes: cada cual segu铆a su propio camino y el Se帽or descarg贸 sobre 茅l la culpa de todos. Fue maltratado y se humill贸 y no dijo nada. Fue llevado como un cordero al matadero, como una oveja que permanece muda cuando la esquilan. Fue detenido y enjuiciado injustamente sin que nadie se preocupara.

鈥淓n su ojo se asom贸 una t铆mida l谩grima. La dej贸 correr y contin煤o:

鈥揊ue arrancado del mundo de los vivos y herido de muerte por los cr铆menes de su pueblo. Se ha negado a s铆 mismo hasta la muerte y ha sido contado entre los pecadores, cuando en realidad llevaba sobre s铆 los pecados de muchos, e interced铆a por los pecadores鈥, dijo el profeta Isa铆as, tiempo antes del nacimiento de Jes煤s.

Est谩 en la Biblia y se cumpli贸 el primer s谩bado santo. 驴Entiendes ahora, por qu茅 te dije que creo en Cristo, en quien se cumpli贸 lo dicho por los profetas, y por qu茅 creo en la Biblia, puesto que de no haber sido inspirada por Dios, no hubiese sido posible semejante coincidencia?

鈥揂hora comprendo.

Me mantuve cabizbajo, arrepentido de haber sido tan incr茅dulo. Tambi茅n deje a una l谩grima recorrer mis mejillas.

Aunque te asedien miradas burlonas y tus amigos y familiares se r铆an sorprendidos, dando muestras de incredulidad: haz oraci贸n, confiesa tus pecados, siente dolor por el dolor de Cristo y por el sufrimiento de Mar铆a. Ve a Misa, trata a Jes煤s sacramentado. 驴Qu茅 m谩s har铆as por alguien que se dej贸 flagelar e insultar por tus pecados?
Anda tranquilo, que est谩s a tiempo. 隆Nunca es tarde! Para acercarse a Cristo.
Que tu aceptaci贸n de los peque帽os sacrificios diarios sea motivo de orgullo y alegr铆a, de saberte amigo fiel del Cristo del Calvario.
Tenemos tanto por agradecer鈥 T煤 y yo, tenemos tanto por devolver鈥 Pero debemos hacerlo con obras, no s贸lo con palabras y promesas que olvidaremos con el tiempo.

Pablo C贸rdoba.

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隆Nunca es tarde!

por Pablo C贸rdoba | No hay comentarios

Autor: Pablo C贸rdoba
Fuente: www.pablocordoba.com

鈥揘o te detengas, por favor. Sigue con la historia.

鈥揝e acercaba el mediod铆a, faltaban minutos para que comenzara el feriado, la fiesta de la pascua jud铆a. Los soldados y los empleados romanos estaban apurados, quer铆an terminar pronto con el espect谩culo y volver a sus casas. Para agilizar el tranco del penado, obligaron a Sim贸n de Cirene, un hombre sencillo, un padre de familia que volv铆a de su trabajo, a llevar la Cruz del condenado.

鈥撀縅es煤s acept贸 su ayuda?

鈥撀or supuesto que se dej贸 ayudar! Ese peque帽o favor, entre tanto sufrimiento, fue suficiente para derramarle todo su amor sobre este nuevo amigo y sobre sus hijos. A Cristo le basta una mirada, una sonrisa, una palabra de compromiso, un coraz贸n arrepentido; para que en su rostro renazca una sonrisa.

Est谩 naciendo un tu coraz贸n un ferviente deseo por devolverle a Cristo todo el amor que has recibido. Est谩 muy bien que as铆 sea. Pero no te olvides que 鈥渆l amor con amor se paga鈥. No hay otra moneda.
鈥溌緾贸mo saber si lo estoy haciendo con el amor adecuado?鈥, te estar谩s preguntando. La certeza de que las cosas son hechas con amor, la da el sacrificio. Esa es la pauta para medir el valor de tus actos y de tus acciones. No hay otra moneda.
Sin perder tiempo en promesas est茅riles, toma tu cruz, que es tambi茅n la Cruz de Cristo, y c谩rgala con alegr铆a. Ser谩s confortado con la satisfacci贸n que sinti贸 aquel padre de familia, al que obligaron a cargar el madero.
Hay veces que la cruz nos toma de sorpresa: una muerte inesperada, una enfermedad鈥 No te desesperes porque Cristo siempre sale a nuestro encuentro.
Despu茅s de todo lo que has le铆do es posible que tu mente se vea asaltada por mil y una excusas pasajeras. No seas condescendiente con ellas, que son ideas pasajeras y entr茅gate sin miedo al Cristo del madero.
Quien ayud贸 a Jes煤s en los momentos m谩s dif铆ciles fue un hombre casado y con hijos, que volv铆a a su casa al salir de su trabajo. Un hombre com煤n y corriente.Jes煤s ya hab铆a elegido a sus disc铆pulos; estaba todo dicho, sin embargo, hab铆a tiempo para este hombre, porque: 隆Nunca es tarde para acercarse a Cristo!
No te dejes enga帽ar por el susurro que recuerda la vejez de tu cuerpo o la frescura de tu alma. Aunque parezca que todo est谩 perdido y que nada tiene sentido鈥 隆Nunca es tarde para acercarse a Cristo!

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Cosa de hombres

por Pablo C贸rdoba | 2 Comentario

Autor: Pablo C贸rdoba
Fuente: www.pablocordoba.com

鈥撀縈e est谩s diciendo que Cristo estuvo s贸lo?

鈥揕e mentir铆a a la humanidad completa; si te dijera que no estuvo acompa帽ado. Al lado suyo siempre estuvo Mar铆a, su madre. Aquella joven que treinta a帽os atr谩s le hab铆a dado su S脥 al 谩ngel; ahora era una mujer que ya conoc铆a el sufrimiento.

Hab铆a enviudado, viv铆a en la pobreza y estaba perdiendo lo 煤nico que ten铆a. No s茅 si cabe un sufrimiento mayor que ver morir a un hijo de esta manera. Pensar que ella s铆 que hubiera encontrado excusas para quedarse en casa. Pero all铆 estaba: pidiendo permiso entre la gente para poder verlo de cerca. Bregando entre el gent铆o hasta encontrarse con la sonrisa serena de su hijo malherido.

鈥淗izo silencio.

鈥揘o te detengas, sigue con el relato. Ella contin煤o:

鈥揅on inmenso amor la madre mir贸 a su hijo. Sus ojos lo dicen todo, lo animan, lo alientan, le sonr铆en. Desde la tristeza le entrega su dolor. El hijo, agobiado por los empujones de los soldados, se pierde en su mirada, descansando en ella; pero, en seguida, la pierde de vista. Alguien lo escupe a la cara y debe volver al madero.

Su coraz贸n ya ha sido confortado. Aquel encuentro ha sido un consuelo del Cielo, una bocanada de aire puro, un vaso de agua fresca en el desierto del Calvario.

Algo m谩s distantes, detr谩s de las mujeres, sin que su hijo la viera, Mar铆a llora en silencio la condena. En ese momento, su coraz贸n entristecido es traspasado por la espada de siete filos para que se cumpla la profec铆a de Sime贸n.

Jes煤s, siendo Dios y hombre valiente, no quiso privarse del amor de una madre. Se dej贸 cuidar, consolar y acariciar a la distancia. Con hombr铆a, reconoci贸 que la necesitaba y se dej贸 mimar por Ella.

Mar铆a ten铆a motivos para quedarse en casa. Nosotros, por el contrario, buscamos excusas para demorar una visita al hospital, a la casa de la abuela, al asilo para ver a nuestros padres鈥 鈥淣o tengo tiempo, estoy apurado, no tengo dinero鈥︹, solemos decir con gesto de ocupados.
Su hijo agonizando y nosotros indiferentes al lado de Ella, sin decirle una palabra, llenos de prejuicios machistas y con verg眉enza.
鈥溌縍ezarle a la Virgen? Rezar el rosario es cosa de viejas鈥, decimos con miedo a verla llorar por causa de nuestra fr铆vola indiferencia.
No esperes que tu vida se convierta en un calvario para contar con la ternura de tu Madre del Cielo. Este es el momento de acercarse a Ella. Busca sus ojos entre la muchedumbre que te acosa鈥 yo te aseguro que, tu mirada ser谩 reconfortada con su ternura.

Pablo C贸rdoba.

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Autor: Pablo C贸rdoba
Fuente: www.pablocordoba.com

鈥揝iguieron las burlas, le quitaron la capa de soldado, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar.

鈥揘o te detengas.

鈥揟omaron por un callej贸n angosto hacia la cima de un peque帽o cerro llamado G贸lgota, hoy conocido como el Calvario. Iba indefenso, entregado a su condena, sin vanos lamentos; pese a la inmensa injusticia que lo condenaba.

Una muchedumbre de jud铆os y extranjeros, llegados por la Pascua, acompa帽aba sus pasos, alimentando su curiosidad y el placer de ver sufrir al que dec铆a ser el 鈥渞ey de los jud铆os.鈥

鈥滱l ver que yo la miraba en silencio, ella contin煤o con su relato:

Eran entre ochocientos y mil metros de un camino pedregoso, que debi贸 recorrer descalzo, con sus v铆sceras heridas, sufriendo hemorragias internas y soportando la mirada indiferente de, quienes no les importaba saber que, aquel inocente cargaba con los pecados de toda la humanidad.

Su cuerpo extenuado se tambale贸 hasta caer cerca de los curiosos. Entre estos estaban los hombres que hab铆a curado, que hab铆a alimentado en la multiplicaci贸n de los panes; aquellos que lo hab铆an escuchado predicar en el templo; sin embargo, nadie hizo algo para ayudarle.

Sab铆an de quien se trataba y por lo que estaba pasando. Sab铆an que ser铆a crucificado y que al atardecer estar铆a muerto. Todos sab铆an. Sus disc铆pulos, el grupo m谩s 铆ntimo, ellos tambi茅n lo sab铆an y sin embargo鈥 no estaban.

Seguramente la curiosidad te hubiera llevado a ver por qu茅 gritaba la gente.
All铆 lo hubieras visto con tus propios ojos: sereno, confiado, esperando una palabra tuya.
驴Qu茅 le hubieras dicho al Jes煤s de la agon铆a?
驴No se desangra tu coraz贸n al reconocerte indiferente ante ese Jes煤s que muri贸 por tus pecados y por los m铆os?
驴No se queman tus manos en el deseo de enjuagar su rostro? 驴No arde tu boca por decirle una palabra de aliento? D铆sela sin miedo. Este es el momento de hablar con el Cristo del madero.
Sigue agonizando y te necesita m谩s que antes. Todos saben que sigue sufriendo: en la villa, en el hospital, en la c谩rcel, en tu casa, en la m铆a, en tu lugar de trabajo鈥
Nosotros, que somos sus 铆ntimos, tambi茅n lo sabemos. 驴Me puedes decir d贸nde estamos cuando el Se帽or m谩s nos necesita? 驴D贸nde estamos?

Pablo C贸rdoba

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