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Pablo C贸rdoba, tu amigo escritor.
Pablo C贸rdoba, tu amigo escritor.

Archivo de mayo de 2007

Autor: Pablo C贸rdoba

“Mis sentidos pidieron a gritos que alzara la frente para dejar descansar mis ojos en su mirada.

Esto fue lo que sucedi贸: por un instante vi la eternidad. Todo lo creado pos贸 ante mi at贸nita mirada. 脕ngeles, demonios, hombres y mujeres. Vi el Universo y la muchedumbre alborotada.

Esto dur贸 s贸lo un instante, (o quiz谩s toda una vida). A煤n hay cosas que no comprendo. Lo cierto es que, al comprobar que sus ojos estaban humedecidos, me conmov铆 hasta lo irresistible. Mi alma y mi coraz贸n desbordaron y se fundieron en su ternura.

Jam谩s hab铆a experimentado algo semejante. Pens茅 que mi coraz贸n estallar铆a en mil pedazos. Era tanto el amor, tanta la ternura, que cre铆 que morir铆a de amor.

No s茅 qu茅 pas贸 conmigo. No s茅 si dej茅 de existir; si desaparec铆, o nac铆 de nuevo… No s茅. S贸lo recuerdo que me entregu茅 plenamente. Me fund铆 en su amor, como un ni帽o se zambulle en un lago de ternura.

Pocas veces uno se siente de esa manera. Pocas veces se palpa tan de cerca su presencia. Pero si alguna vez lo has vivido, tal vez sea este el momento de tener un gesto de agradecimiento.

Y si nunca te sentiste de esa manera, te propongo que le pidas con el coraz贸n que no te prive de su presencia. P铆dele ese favor a tu 谩ngel custodio y te lo conceder谩.

Te preguntar谩s: 驴d贸nde ocurren estos encuentros? 驴Ser谩 en el coraz贸n donde uno se encuentra con Dios?

S铆, es en el coraz贸n humano donde a diario ocurren estos milagros: en el coraz贸n del hijo arrepentido que pide perd贸n y vuelve; del enfermo que es reconfortado; del joven que hace cima y toma decisiones correctas.

驴Pero qu茅 hay que hacer?

Comienza por poner en manos de Dios todas tus miserias y tus faltas. Aunque te sientas desnudo, tambi茅n te sentir谩s m谩s liviano. Alza tu mirada cansada y busca los ojos del Se帽or; ya ver谩s que, al encontrarse con ellos, tus ojos encontrar谩n consuelo.

驴Cu谩ndo?

Ahora mismo. Cierra el libro, cierra los ojos… abr铆 tu coraz贸n, entr茅gale al Padre tu alma… Pronto sentir谩s los pasos que se acercan; y al Dios de la ternura que te llama por tu nombre.

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“Pas贸 el tiempo y yo segu铆a sin entender lo dicho por aquel joven de voz firme y serena: 鈥渘o est谩s s贸lo en este universo鈥. Sinceramente, me costaba creerle. Si no hab铆a visto a nadie hasta ese momento.

Pero Manuel, -mi 谩ngel Custodio, estaba en lo cierto. Como en tantas ocasiones, sus palabras eran certeras. De pronto, mis o铆dos fueron sorprendidos por otra voz que en un tono dulce y apacible me llamaba por mi nombre. Era una voz serena y tierna que, a medida que se acercaba, aplacaba en mi alma la calma.

Deslumbrado comprob茅 que la voz ven铆a de un tierno anciano, quien, con sonrisa de ni帽o y mirada paternal lleg贸 hasta mi encuentro.

Yo me sent铆a desnudo, inseguro, perplejo. Quer铆a huir de aquel momento, pero no pude. Su persona me conmovi贸 de los pies a la cabeza. Todo mi ser qued贸 maravillado.

Al poco tiempo, su ternura hab铆a invadido mi alma por completo, y despert贸 en ella una sonrisa. Ya no me sent铆a desnudo ni avergonzado. Tampoco sent铆a miedo.

Sus afables movimientos hab铆an colmado el encuentro de serenidad. All铆 reinaba la calma, y mi coraz贸n estaba tranquilo.

Para tener un encuentro con Dios, bastar谩 con que cierres los ojos y respires despacio. Ser谩 suficiente con que te dejes acariciar por su mirada, para que tu coraz贸n quede en calma.

Como en tantas ocasiones, en estos momentos, el Se帽or sale a tu encuentro. Viene a verte. Quiz谩s te tome por sorpresa y sientas el cuerpo desnudo y mucha verg眉enza. Pero no te sientas mal por eso.

Has el intento: Cierra los ojos, respira despacio. Deja que Dios te acaricie, y sentir谩s la brisa fresca que emana de su ternura; el calor de su mirada y la paz que transmite su sonrisa…

 

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Autor: Pablo C贸rdoba.

鈥揅omo te dije, soy tu 谩ngel de la guarda. Aquel que Dios puso a cargo de la protecci贸n de tu vida. Soy tu 谩ngel guardi谩n.
鈥撀u茅 gracioso!, 驴no me digas? As铆 que eres el famoso “angelito de la guarda”. 驴El de la dulce compa帽铆a? 驴Y c贸mo te llamas… ni de noche ni de d铆a?
鈥揘o te hagas el gracioso y dime, por favor, como me llamar谩s. Los 谩ngeles somos seres puramente espirituales, tenemos inteligencia y voluntad; pero no tenemos nombre. Creados por Dios, hemos sido puestos al servicio de los hombres para iluminarlos y acompa帽arlos en su camino de regreso al Reino. Tenemos misi贸n, pero no tenemos nombre.
鈥撀緼s铆 que, adem谩s de pedirme que crea en las burradas que est谩s diciendo, me ped铆s que te asigne un nombre? Est谩 bien. Te llamar谩s Joaqu铆n. No, mejor Juan Manuel. No, solamente Manuel. Manuel a secas, sin m谩s.
Apenas pronunci茅 su nombre, una suave brisa fr铆a se pos贸 sobre mis ojos y recuper茅 la vista. Pero, a pesar de que pude ver, no vi a nadie.
鈥揈stoy detr谩s 鈥揹ijo Manuel.
Al darme vuelta vi que aquel esp铆ritu hab铆a tomado forma de una persona joven, de mirada limpia y simp谩tica, de hombros anchos y cintura estrecha. Estaba sonriendo y para mi sorpresa ten铆a alas.


鈥淟a existencia de seres espirituales, no corporales, que la Sagrada Escritura llama habitualmente 谩ngeles, es una verdad de fe. El testimonio de la Biblia es tan claro como la unanimidad de la Tradici贸n鈥.
Los 谩ngeles son criaturas espirituales que glorifican a Dios sin cesar y que sirven sus designios salv铆ficos con las otras criaturas. Los 谩ngeles cooperan en toda obra buena que hacemos鈥.
鈥淓n tanto que criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad: son criaturas personales e inmortales. Superan en perfecci贸n a todas las criaturas visibles…鈥, dicen los puntos 328, 330 y 350 del Catecismo. Con ello indican que los 谩ngeles existen; que son seres espirituales; que fueron creados por Dios y puestos a su servicio, especialmente para ayudar a los hombres en el camino a la santidad.
Podr谩s decirme: 鈥淐omo la Iglesia dice que es una cuesti贸n de fe y, como yo no quiero creer: no creo en la existencia de los 谩ngeles custodios鈥. Puedes sostener esa idea. Pero los 谩ngeles no dejan de existir por tu capricho ni por el m铆o.

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Autor: Pablo C贸rdoba

鈥揝igo sin entender por qu茅 hizo eso -pregunt茅 desconcertado.
鈥揅risto se enamor贸 de todos los hombres y no se quiso ir. Prefiri贸 quedarse entre ustedes bajo la apariencia de un trocito de pan para que, teni茅ndolo entre tus manos y en tu boca, te atrevas a tratarlo, a convertirlo en tu alimento. De esa manera cualquiera puede llegar a hacerse una sola cosa con 脡l.
鈥撀u茅 b谩rbaro! Un Dios que se mete dentro de una hostia y se deja comer 鈥搇e confes茅 sorprendido.
鈥揧 por amor se deja comer una y mil veces. En cada Misa vuelve a repetirse el milagro de la transubstanciaci贸n para que, en cada comuni贸n, el hombre pueda verse fortalecido y divinizado con la hostia consagrada.
鈥撀縔 eso qu茅 es?
鈥揈s una hostia en la que est谩 Cristo presente. Un pedazo de pan sin levadura, que un sacerdote, en nombre de Cristo, la convierte en su Cuerpo y en su Sangre a trav茅s de las palabras de la consagraci贸n.
-Me cuesta creer que el sacerdote tenga tanto poder.
鈥揘o, no lo tiene 鈥搑espondi贸 la Fidelidad. Quien hace el milagro sigue siendo el Hijo de Dios, utilizando la voz y las manos del hombre que celebra la Misa.
鈥撀縀so significa que el milagro de la transus… se realiza en la Misa?
鈥揟ransubstanciaci贸n, con b en el medio… Se produce cuando el sacerdote eleva la hostia y el vino, y pronuncia las palabras que Cristo pronunci贸…

驴Quer铆as encontrarlo? All铆 est谩, en la Parroquia de tu barrio, en la Catedral de tu ciudad, en la Capilla del colegio, cerca de tu lugar de trabajo, repitiendo al alcance de tus ojos el milagro de la 煤ltima cena. Est谩 en ese sacerdote joven que t煤 conociste de ni帽o, en ese viejo cansado y con mal aliento, en ese cura que tambi茅n comete errores; pero que, cuando levanta la hostia para consagrarla, deja de ser 茅l para decir: 鈥淓ste es mi cuerpo y esta es mi sangre鈥. Usando la voz y las manos del sacerdote es el mismo Cristo quien realiza el milagro.
驴Quer铆as encontrarlo? Ya sab茅s d贸nde est谩. Ve a buscarlo, que emocionado por tu presencia, se dejar谩 encontrar. Pablo C贸rdoba.

Del ebook: Cristo quiere que lo beas (con b)
Colecci贸n: Parate y Pens谩


 

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null Autor: Pablo C贸rdoba

鈥揈s muy f谩cil de encontrarlo detr谩s de un pedacito de pan. 驴A cu谩l Papa se le ocurri贸 la idea? Me parece genial.
Ella sonrio y con tono amable me aclar贸:
鈥揂 ninguno. No es otro 鈥渋nvento鈥 de los curas. En la 煤ltima cena, cuando la separaci贸n de los ap贸stoles parec铆a inevitable, Jes煤s hizo lo que ning煤n otro ser humano puede hacer: multiplic贸 su cuerpo en once pedazos de pan y se los entreg贸 a sus disc铆pulos. En su despedida no les dej贸 un s铆mbolo ni un recuerdo; se entreg贸 脡l mismo. 脡l es el regalo, es el don y el donante. Se ocult贸 en un pedazo de pan para poder quedarse entre ustedes y estar alcance de todos.
鈥撀縀l qu茅 est谩 en la Hostia es otro Cristo?
鈥揘o. Es el mismo Cristo. El que naci贸 de Mar铆a, el que hizo milagros, cur贸 enfermos y predic贸; el que fue flagelado, crucificado y el que muri贸 en la Cruz. El mismo, de cuyo costado brot贸 agua y sangre y que ahora se esconde en la Hostia, para que sea f谩cil de encontrar.

驴A qui茅n no le gustar铆a encontrarse 铆ntimamente con el Se帽or? Al menos por curiosidad, 驴verdad?
Tal vez te hubiera gustado ser un contempor谩neo de Jes煤s, caminar a su lado, haber sido uno de sus amigos, uno de sus confidentes, o el preferido, como lo fue Juan en su tiempo.
Ambos sabemos que eso no es posible. Pero, 驴sab铆as que si bien no puedes caminar a su lado; 脡l puede caminar al lado tuyo? 驴Sab铆as que puedes hablarle y que te escucha? Mir谩lo que te mira, sonre铆le que te devolver谩 la sonrisa.
驴Sab铆as que hace a帽os que te est谩 esperando para abrazarte y arroparte entre sus brazos? Te espera, te mira, te sonr铆e, te habla, te ama… 驴Qu茅 esper谩s para tratarlo, mirarlo y dejarte mirar?
驴Esperar hasta la noche? No. Ahora mismo. Respira hondo, cierra los ojos y b煤scalo con el coraz贸n, que 脡l saldr谩 a tu encuentro, y se dejar谩 encontrar.
Haz silencio, respira tranquilo, sonre铆le y lo ver谩s sonre铆r. Y no te sorprendas: si tu coraz贸n emocionado manda sacar algunas l谩grimas hacia fuera; dej谩las salir, que Cristo evitar谩 que caigan al suelo.
Pablo C贸rdoba.

Del e-book: Cristo quiero que lo beas (con b)
Coleci贸n: Parate y Pens谩


 

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