Seguramente, hablará contigo

Autor: Pablo Córdoba

–Me gustaría hablar directamente con Cristo, sin intermediarios –le dije convencido de que eso era imposible.
–Durante toda tu vida, Cristo te estuvo esperando para conversar en persona, sin intermediarios, en el Sagrario.
–¿Dónde?
–En el Sagrario. En ese lugar dentro de las Iglesias donde está Jesús sacramentado. Cada templo tiene una celda de amor… suele ser dorada. Allí hay un hombre vivo, un corazón latiendo y aguardando tu visita. Durante todo estos años te estuvo esperando, como espera a los demás hombres. Pide que se acerquen, que le hablen, que le traten. Ahí está, sufriendo en silencio el desprecio de la humanidad. Aunque te parezca increíble, siendo el Hijo del Altísimo, está ahí mendigando tu corazón. ¿Y tú…?
–Y yo… –dije ya sin voz.
–Tú nunca te acercaste. Fuiste incapaz de saludarlo, de permitir que te amara. Si te hubieras acercado al Sagrario, si te hubieras sentado a contemplarlo; su amor te hubiera arrastrado hasta el encuentro, hasta el diálogo, hasta la conversión del alma, hasta la amistad sincera y confidencial entre tu corazón y el suyo. Si te hubieras dejado amar; hubieras amado a Cristo.
–¿Amar a Cristo es dejarse amar por Él?
–Exactamente. Amar a Cristo, no es otra cosa que dejarse amara por Él.

Ser confidente con Cristo, con el amigo incondicional, que está dispuesto a escuchar tus problemas, a consolar tus fracasos y desencantos; a curar tus heridas; a confortar tu cansancio…
No podemos apoyar nuestra cabeza en el pecho de Jesús como lo hizo el discípulo amado, pero, podemos apoyar todo nuestro ser en el Jesús sacramentado. Descansar en sus brazos, dejar que enjuague nuestras lágrimas y que nos reconforte el alma. ¿Por qué no vamos a visitarlo?
En esa celda de amor hay un hombre que también es Dios, que cura a los enfermos y multiplica los panes y el trabajo. Es el mismo Cristo que habló con la prostituta y cenó una noche en la casa de Zaqueo. El mismo que perdonó a la mujer adúltera. ¿Qué te hace pensar que no quiere hablar con tigo?
Pablo Córdoba.

Del e-book: Cristo quiere que lo beas (con b)
Colección: Parate y Pensá

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Comentarios

Un comentario para “Seguramente, hablará contigo”

  1. silvia Rosa Gonzalez on Octubre 2nd, 2006 10:05 pm

    QUERIDO PABLO:
    Que bellísima reflexión, fue a la casa de Zaqueo, perdonó a la adúltera, habló con la prostituta , curó a los enfermos, !qué corazón más lleno de AMOR, del amor que a mi me gusta.
    Indudablemente Cristo es el Dios que amo.
    Es un Jesús repleto de misericordia con la miseria humana, porque si te ponés a pensar, todas esas son miserias…. las que tenemos nosotros…
    Se me hace muy difícil compatibilizar mi vida de familia y nietos, con ir a la Iglesia, porque empiezan, hay mamá, vamos a otro lado, ya que estoy aquí un tiempo.
    Por esa razón pienso, el sacerdote o monja no pueden casarse, porque se llevaría una doble vida que no es buena para la salud mental de nadie.
    No podés hacer lo que te gusta, estás atado a otras cosas, que no son malas, sino que pertenecen al estado de vida.
    Estoy con el corazón en Jesús, el cielo, y aquí con los nietos que quieren comer, que lo mimen, y un ratito está muy bien, pero todo el día es mucho.
    Con la mente y el corazón en otro lado, y físicamente
    en casa.
    Pueda ser que algún día tenga tiempo de hacer lo que me gusta.
    Un retiro sería perfecto, allá sola, 7 días, pensando y haciendo lo que deseo.
    Ojalá se culpa más adelante.
    Cuando te acostumbrás a los retiros después no podés estar sin ellos.
    Sentís que te falta algo.
    No quiero vacaciones, no playa, ni nada, sólo un retiro con el Padre Carlos.
    Bueno saludos silvia.

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