Un ángel irá delante tuyo…
Autor: Pablo Córdoba
–Muchas gracias –me dijo amablemente, mi ángel de la guarda. Ya ves que siendo espíritu puedo tomar forma de materia, y ser, tal como tú quieres que sea. Pero no te confundas; no tengo cuerpo. A pesar de mi apariencia corporal sigo siendo un ser espiritual. En algunas ocasiones nos hacemos perceptibles a sus sentidos, para que ustedes puedan percibir nuestra presencia. Pero por lo general permanecemos ocultos.
“Yo no salía del asombro. Pensaba que aquella horrible pesadilla se estaba tornando un sueño de hadas. Pero no era un sueño. Allí estaba Manuel, tenía vida propia. Caminaba, volaba, sonreía, me miraba.
–Entonces es cierto: eres un ángel. Si hasta tienes alas –agregué seriamente. Y… ¿cómo debo…?
–¿Cómo debes tratarme? Así, como lo venís haciendo: con naturalidad. No te olvides de que soy tu amigo.
Para comunicarte conmigo es suficiente la palabra. Necesito que me hables usando los labios, aunque pueda leer tus pensamientos.
Lo más importante es que me trates como a un amigo del alma. Sin miedo ni formalidades, si soy ese amigo que siempre quisiste tener. El que no te pide nada a cambio, y está siempre dispuesto a ayudarte, a hacerte pequeños favores. Puedo despertarte a la mañana; ayudarte a encontrar lo extraviado; destrabar la llave; o llevar mensajes… entre tantas otras cosas.
Por momentos te cansa escuchar lo que dice el Catecismo de la Iglesia. No eres muy “católico” que digamos y preferís saber qué dice directamente Dios en la Biblia. Está muy bien. Veamos:
“Yo enviaré uno de mis ángeles delante de ti, para que te guíe y te proteja en el camino, hasta que llegues al lugar que he preparado para ti. Pórtate bien con él y hazle caso. No te resistas a él, porque no perdonará tus rebeliones, y porque lleva mi nombre. Pero si escuchas atentamente su voz y haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios. Mi ángel irá delante de ti…”, te dice Dios en el libro del Éxodo, en el capítulo 23, 20-24. ¿Qué me decís ahora?
Entonces, aprovecha esta oportunidad para comenzar a tratar a tu custodio. No esperes verlo; ni grandes manifestaciones luminosas, tendrás que buscarlo en los pequeños favores de la vida diaria.
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