Quiere que lo beas (con b)

Autor: Pablo Córdoba

–Sabes cómo soy. Siempre me costó entender las cosas de Dios y de la Iglesia. Soy un inútil para ese tipo de asuntos.
–No digas eso. Si todo es bueno para los buenos, y todo es puro para los puros; imagina cuánto más vales tú para quien te ama infinitamente. Par quien te ama con locura y desde tu creación espera que cumplas su voluntad.
–¿Qué es lo que Dios quiere que haga?
–Quiere que BEAS a Cristo, con b larga?
–¿Qué lo bea, con b larga? ¿De qué estás hablando?
–Quiere que Busques a Cristo, que Encuentres a Cristo, que Ames a Cristo y que llegues a Ser otro Cristo. Quiere que tengas vida interior, trato íntimo con tu amigo y maestro hasta que llegues a ser como Él. Quiere que con los ojos del almas busques a Cristo, y que te esfuerces por ser como su Hijo, hasta llegar a ser otro Cristo.
–¿Cómo voy a hacer para encontrarlo? ¿A dónde puedo ir a buscarlo? …Cristo vivió hace tanto tiempo y ahora está muerto.
–No, no está muerto. Está vivo. Se resucitó a sí mismo y hoy vive. Venció al pecado y a la muerte, que es su consecuencia. ¡¡Cristo vive ayer, hoy y siempre; y quiere que lo BEAS!!

“Ya no los llamo siervos, sino amigos”. Este es el primer paso que dio Jesús para ofrecernos su amistad. Ofrece su amistad, no nos obliga ni nos la impone. Tal como se la ofreció a su amigo Lázaro, por quien lloró cuándo se enteró que había muerto: habían pasado varios días, su cuerpo sepultado olía a cadáver podrido, pero Él no se asustó, acudió al lugar y lo resucitó.
El cuerpo olía feo, tal como puede oler tu corazón en estos momento, tal como muchas veces ha olido el mío; pero eso a Cristo no lo asusta. Él no le teme a las situaciones horrendas, por más desagradables que sean.
No le teme a la prostitución, al adulterio, a la homosexualidad, a la droga, a la delincuencia; ni a tantas otras aberraciones que podamos cometer. Si estás dispuesto a dejarte ayudar; decíle: “Señor, si tú lo quieres, tu lo puedes” y Él te dirá como le dijo a Lázaro: “Levántate y anda”. Como te dice, ahora: “Dejá esa vida chata y mundana que no es vida y vive de tal manera que llegues a merecer la vida eterna”.
Pablo Córdoba.


Del e-book: Cristo quiere que lo beas (con b)
Colección Parate y Pensá

 

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Un Embarazo del Corazón - Testimonio -

Autor: Mary Ángeles
Comunidad: Los hijos del Corazón.

Introducción:
María de los Ángeles, conoció la Comunidad: Los hijos del corazón. Y aceptó la invitación a contar su historia. Una historia sencilla que llena de ilusión y esperanza. Una historia en que la espera se está transformando en ilusión. Una historia de vida… que comienza así:

Pues les comento: Somos de Escobedo Nuevo León México, tenemos 14 años de casados. Nuestro matrimonio como todos, ha llevado sus altas y bajas. Gracias a Dios nos complementamos muy bien y sobre todo nos amamos tanto que no nos gusta estar enojados por mas de 5 minutos así que siempre arreglamos cualquier detallito y le ponemos todo nuestro amor a todo lo que hacemos y siempre lo platicamos y hasta que estamos bien de acuerdo lo realizamos, día a día nos demostramos nuestro amor desde que amanece y que abrimos los ojos hasta que los cerramos por la noche para descansar, agradecemos a DIOS todo lo que nos ha dado y sabemos que es de el solo se lo estamos ADMINISTRANDO AQUÍ EN LA TIERRA. (more…)

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¿Tengo derecho a ser infiel?

Autor: Pablo Córdoba

–¿Qué quiere decir con eso de que la entrega debe ser incondicional? –le pregunté sorprendido.
–Muy sencillo. El amor conyugal consiste en la recíproca donación de las personas. Incluye atracción, deseo, amistad. Pero va más allá. Es una entrega total y exclusiva.
Los esposos son entre sí mucho más que novios, amigos que conviven o una pareja de hecho. Cuando alguien se casa se entrega al otro para siempre. Y entregarse a una persona para vivir con ella es mucho más que irse a convivir con la novia.
-Sigo sin entender -dije con rostro desconcertado.
-Cuando uno se casa recibe al otro -me respondió en todo sereno.
Recibir a una persona, incorporándola a uno mismo como algo propio, es mucho más que convivir con el novio. Cuestiones que sólo ocurren en el matrimonio. En él, tras una elección consciente y libre, un hombre y una mujer se entregan del todo mutuamente y recíprocamente. Sin condicionamientos ni reservas. A la donación personal corresponde la posesión. A partir de ese momento, el hombre es de su mujer y la mujer es de su esposo. Esto es la monogamia.
–¿La mono qué?
–La monogamia. Al casarse, uno se entrega exclusivamente a una sola y única persona. En efecto, la donación de sí mismos, que mutuamente se hacen los esposos, excluye (si es plena y verdadera) que puedan darse al mismo tiempo o más adelante a otra persona.
–No me parece natural que así sea –le contesté.
–¿Ah, no? ¿Por qué no?
–Todo lo natural es lógico por naturaleza. Y esto de la monogamia me resulta ilógico.
–¿Sí? ¿No me digas? ¿No te parece lógico pensar que lo que ya se ha dado a una persona no puede ser dado a otra?

¿Y a ti qué te parece? ¿No suena lógico que si la entrega ha de ser total deberá ser exclusiva? ¿No me digas que no te gustaría ser amado en exclusividad? Porque es natural que así lo quieras.
La monogamia es el modo natural que tienen los hombres de amar a otra persona del sexo complementario. Las demás maneras, que no exigen exclusividad, constituyen el modo natural que tienen los animales de vivir en pareja. Ellos no viven con; sino que conviven hasta. Y es natural que así sea.

Del libro: ¿Convivir o vivir con?
Esa es la cuestión

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