¿Quieres sentir su presencia?

“Pasó el tiempo y yo seguía sin entender lo dicho por aquel joven de voz firme y serena: “no estás sólo en este universo”. Sinceramente, me costaba creerle. Si no había visto a nadie hasta ese momento.

Pero Manuel, -mi ángel Custodio, estaba en lo cierto. Como en tantas ocasiones, sus palabras eran certeras. De pronto, mis oídos fueron sorprendidos por otra voz que en un tono dulce y apacible me llamaba por mi nombre. Era una voz serena y tierna que, a medida que se acercaba, aplacaba en mi alma la calma.

Deslumbrado comprobé que la voz venía de un tierno anciano, quien, con sonrisa de niño y mirada paternal llegó hasta mi encuentro.

Yo me sentía desnudo, inseguro, perplejo. Quería huir de aquel momento, pero no pude. Su persona me conmovió de los pies a la cabeza. Todo mi ser quedó maravillado.

Al poco tiempo, su ternura había invadido mi alma por completo, y despertó en ella una sonrisa. Ya no me sentía desnudo ni avergonzado. Tampoco sentía miedo.

Sus afables movimientos habían colmado el encuentro de serenidad. Allí reinaba la calma, y mi corazón estaba tranquilo.

Para tener un encuentro con Dios, bastará con que cierres los ojos y respires despacio. Será suficiente con que te dejes acariciar por su mirada, para que tu corazón quede en calma.

Como en tantas ocasiones, en estos momentos, el Señor sale a tu encuentro. Viene a verte. Quizás te tome por sorpresa y sientas el cuerpo desnudo y mucha vergüenza. Pero no te sientas mal por eso.

Has el intento: Cierra los ojos, respira despacio. Deja que Dios te acaricie, y sentirás la brisa fresca que emana de su ternura; el calor de su mirada y la paz que transmite su sonrisa…

 

Conoce el libro de donde fue extraído este texto, haciendo clic aquí

  • Share/Bookmark

Leave a Reply

 

 

 

You can use these HTML tags

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>