¿Quién me habría traicionado?
El domingo de resurrección almorzaríamos en la casa de mis padres. Con mi esposa decidimos ir a Misa, en la que fue mi parroquia de soltero.
Efectivamente, celebraba el mismo Cura que años atrás me había encargado el Vía Crucis y, que yo me había molestado tanto con él.
Lo encontré más viejo. Las manos arrugadas y más lento en su andar.
La ceremonia fue transcurriendo, mientras yo, pensaba en ese hombre de tez morena y pelo blanco.
¿Quién hubiera encendido el Cirio Pascual? ¿Quién hubiera derramado el agua bendita sobre los fieles? ¿Quién hubiera hecho presente a Cristo en la Eucaristía? ¿Quién nos daría la bendición final?
Al finalizar la Misa, la mayoría nos reuniríamos en familia… Él no. Mi padre se reuniría con sus hijos y con sus nietos… Él no.
Se había privado del amor de una mujer. De todo lo que ello representa. De la alegría de ser papá, del cariño de los hijos, de los nietos. Su Sí a Dios, le había significado muchos no en su vida.
Con él me había confesado muchas veces. Asistió a mi abuela en su lecho de muerte, casó a uno de mis hermanos… Y yo, me había ofendido, por que no había utilizado el Vía Crucis que había preparado.
¿No era acaso un hecho insignificante comparado con los anteriores?
¿Quién me había traicionado el Cura, o mi soberbia? ¿Quién era mi enemigo, la Iglesia o mi orgullo? ¿Quién había faltado a la caridad?
P/D: Conociste el comienzo. Deseaba compartir contigo el final de esta historia. Invitarte a que no repitas mi error.
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¿Qué diferencia a las personas Felices?
6 Reflexiones Cortas - Una Semana Santa Distinta
“¿Te ha sucedido alguna vez que, al sentarte a la mesa, has caído en la cuenta de que es Noche Buena o Domingo de Resurrección?”
A mí sí me ocurrió y me arrepiento de haberlo permitido.
Motivos, razones, excusas… Cientos.
Que el trabajo, que los chicos, la casa, los compromisos, las ventas, que esto, que lo otro… Lo cierto es que Cristo, clavado en la Cruz y yo, comparando precios de los conejos y huevos de chocolate, en el supermercado.
Él, camino al Calvario, por tus pecados y por los míos… Y yo… camino a un fin de semana largo, aprovechando el feriado de Semana Santa. Eso sí, en familia y el domingo, al medio día… a Misa. ¡Nunca falto a Misa de Resurrección!
No estoy en contra de los conejos de chocolates, ni de los huevos de pascua. Mucho menos de los momentos agradables junto a la familia, pero… ¿No te gustaría pasar una Semana Santa, distinta?
Ir más allá. ¡Darle un matiz diferente! ¡Un brillo nuevo!
Una Semana Santa donde tu corazón cansado pueda descansar. Donde puedas dialogar con Cristo. Puedas contarle de tus cosas, tus preocupaciones, tus problemas…
Mi nombre es Pablo Córdoba. Soy escritor. He preparado estás 6 Reflexiones para que puedas vivir una Semana Santa Distinta.
6 Reflexiones Cortas que podrás compartirlas con tu esposo/a, con tus hijos… Con tus amigos de la Parroquia, del grupo de oración, el grupo juvenil, tus alumnos… Con quien creas que está necesitado paz en su corazón.
Todo está preparado, para que las recibas, completamente gratis, en tu casilla de correos. Las leas en tu ordenador, las imprimas y las lleves a donde vayas.
No sea que en esta Semana Santa, te pierdas algo importante, por estar buscando precios en las góndolas, como me ocurrió a mí.
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