Algo Grandioso. Novedoso. ¡Sensacional!

La noche estaba fría. La cena sabrosa. Los temas, los de siempre, hasta el momento del café con galletas. Ninguno de gran trascendencia.

Fueron las galletas las que nos recordaron aquella charla acontecida varios años atrás, en el mismo restauran, con los mismos amigos… y casi en el mismo ventanal.

Cada uno había hablado de su sueño “laboral”. De aquello que le gustaría hacer para vivir. De aquello que haría si pudiera elegir… Yo conté el mío.

Quiero ayudarles a las personas a VIVIR MEJOR. Quiero enseñarles a SER FELICES, a mejorar sus vínculos con Dios, a mejorar sus relaciones familiares…

Si yo pudiera, viviría de la venta de mis libros… Pero… no sé cómo, ni de qué manera lograrlo… Ni siquiera sé, por dónde empezar… Pero si yo pudiera…

¿Cómo vas a vivir de esa “locura”? –Preguntó mi amigo, acostumbrado a los números y a los negocios. Me parece que es un imposible.

Yo te aconsejo que pienses en otra cosa –me dijo con sincero ánimo de darme un buen consejo… ¿Cómo harás para que te conozcas, cómo harás para cobrar un centavo?

¿Te recuerdas, de aquel café en la que yo conté mi sueño? –le pregunté. Bueno, sabes que, durante todo estos años, lo vengo intentando y sin ganar un centavo…

A partir, de la próxima semana… Todo puede comenzar a ser distinto… Junto a un amigo, he dado un primer paso, real, concreto para que mi sueño se haga realidad.

Algo grandioso. Novedoso. ¡Sensacional!

¿Te gustaría conocerlo?

Sí, me gustaría conocerlo.

Ver artículo completo.


Hay un comentario, te invito a opinar

¿Deseas que tu hijo sea feliz?

Hijito de mi alma:

Durante mi embarazo me pregunté lo que más quiero para mi hijo. Su felicidad, fue la última respuesta. ¡Deseo que seas muy feliz, hijo mío!

Pedí papel y lápiz para decirte que:

¡Quiero que seas un niño feliz. Un joven alegre y, el día de mañana, un hombre bueno!

Yo aprendí que, la felicidad no está en las cosas materiales. Si bien son necesarias. No son suficientes. No alcanzan. Procura la prosperidad, pero no te quedes aferrado al dinero ni a lo material…

Busca oportunidades para hablar con Dios de tus asuntos. ¡Cuéntale tus problemas! ¡Háblale de tus ilusiones y de tus alegrías! Pídele que te ayude a realizar tus sueños. ¡Cuéntales tus penas! ¡Él siempre responde!

Procura estar al servicio de los demás. Piensa en ellos, antes de actuar. Al momento de saludar, de escuchar, de dar consejo… Presta atención a sus necesidades. Nunca olvides de dar las gracias a quienes te ayuden.

La felicidad está en el amar a los otros. Yo nunca dejé de amarte y, pesa mis dolores, me siento muy feliz. ¡Feliz de ser tu madre!

Abraza tu proyecto de vida. ¡No abandones nunca tus sueños! Debes aprender a perder el miedo al fracaso, al que dirán, al ridículo… A lo único que debes temer en esta vida, es a la posibilidad de no amar a nadie. ¡Huye del egoísmo!

Nunca dejes de hacer el bien, hijito. ¡Nunca!

Aférrate a la vida, como yo lo hago en estos momentos. No te dejes vencer por el desaliento. ¡Busca la manera de seguir adelante! Cueste lo que cueste, aunque sea con tu último aliento…

Si mis ojos no pueden verte… espero… guardes siempre este recuerdo contigo. Si algo me sucede en la operación, quiero que sepas que siempre estaré contigo: cuidándote, dándote mi cariño… Adiós, hijito mío.

Mamá Silvia

Esto dejó escrito una mamá que murió horas después de haber dado a luz a su primer y único hijo.

Aquella noche que la asistimos, con el Servicio Sacerdotal de Emergencia, no imaginé que sería el encargado de difundir este mensaje por el mundo, con la esperanza de que su hijo, algún día lo lea.

Si deseas profundizar más sobre la FELICIDAD te invito a suscribirte GRATUITAMENTE en el E-Curso: 5 Claves para ser Feliz
haciendo clik aquí


Pablo Córdoba.

Ver artículo completo.


Te invito a dejar tu opinión