¿Por qué se llama así mi colegio?
La familia tenía un lugar especial en la Escuela. Inclusive se la celebraba con un gran almuerzo a la canasta.
Los abuelos iban a contar cuentos y los padres participaban de una hora de juegos para celebrar su día con sus hijos en la escuela.
Las madres se encargaban de organizar la quermés anual, de adornar la capilla y de organizar la fiesta para el día del maestro.
Después de todo, no hacían más que cumplir con el estatuto del colegio y honrar su nombre: “Sagrada Familia”.
Pero murió el rector y el joven director al poco tiempo convocó a una reunión de padres y les consultó qué deseaban cambiar de la institución.
Entonces, una mujer joven recientemente separada de su marido, propuso no celebrar más el día del padre para evitar que su hija sufriera.
Otra que prefería atender su negocio pidió sacar la quermés para que su hijo dejara de reclamarle mayor participación.
No faltó un papá evangélico que pidió se suspendieran las Misas, por que eso era discriminatorio para sus hijos.
Y, una mamá pidió que los niños no corrieran más el patio, para que su hija paralítica no sufriera al verlos correr…
Yo, que no puedo cerrar el consultorio ni por un instante, propongo que prohíban a los padres ir a buscar a sus hijos… De ese modo los míos…
Sabiendo que siempre al comienzo se ofrece resistencia a los cambios, el director ordenó implementar los cambios de inmediato.
Los abuelos no volvieron a la escuela. Nadie corría en los recreos. La quermés no volvió a funcionar y transformaron la Capilla en una moderna sala de convenciones que nadie usaba.
Pasaron los años y, cuando un alumno preguntó por qué se llamaba así su colegio, ningún adulto supo que contestar.
Pablo Córdoba.
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Está buenísimo el relato,vamos adaptando nuestras vidas a nuestra conveniencia, y nos olvidamos de las cosas fundamentales,todo pasa por el amor y ponernos en el lugar del otro también.