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Pablo C贸rdoba, tu amigo escritor.
Pablo C贸rdoba, tu amigo escritor.

Archivo de septiembre de 2009

Responde: Pablo C贸rdoba 鈥 Orientador Personal

Pablo:

Te felicito por tu p谩gina. La consulto seguido y siempre encuentro algo valioso para mi alma. 隆Gracias!

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Quiero hacerte esta consulta:

Mi hermana estaba embarazada de su primer hijo. Ten铆a seis meses de embarazo, cuando detectaron una malformaci贸n que llev贸 al bebe a la muerte. Mi hermana y su marido est谩n destrozados y muy enojados con Dios. Lo culpan de lo sucedido y se sienten muy defraudados.

Yo no s茅 que decirles. 驴Podr铆as orientarme y ayudarme con unas palabras de aliento para ellos?

Mar铆a Esther.

Estimada Mar铆a Esther:

Comprendo tu dolor y la inmensa tristeza de tu hermana y su esposo. Lo primero a tener presente es que Dios no los ha castigado, ni ha deseado, ni a provocado la muerte de su hijo.

La naturaleza tiene sus leyes y las cumple, en muchos casos, da帽ando a los seres humanos. De no ser as铆, en poco tiempo, el mundo dejar铆a de ser tal como lo conocemos.

No fue Dios quien introdujo las enfermedades ni la muerte en el mundo, sino el demonio. Luego los hombres nos encargamos de difundirlo por el mundo. Junto al demonio somos los culpables de las desgracias de los seres humanos. No Dios que es todo amor y bondad.

Gran parte de la tristeza que tienen en estos momentos es debido a que sus sue帽os se han derrumbado. Ten铆an sus espectativas, sus ilusiones, sus sue帽os con este hijo, pero la enfermedad, se los arranc贸.

Saber que esos sue帽os buenos y leg铆timos no se cumplir谩n les causa tristeza, desolaci贸n y desesperanza. Esto es en gran medida el origen y la causa de tantos interrogantes sin respuestas.

Para superar esta situaci贸n tan dolorosa, hay una sola clave: la aceptaci贸n y la confianza. Aceptar que las cosas no saldr谩n como las hab铆an planeado y confiar en que hay un SUE脩O MAYOR que alg煤n d铆a se cumplir谩.

Aceptar y Confiar son las dos claves para superar este tipo de tristezas. Pero hay algo mejor a煤n y se lo debes decir a ellos:

Dios es el padre de todas las creaturas, tambi茅n el padre de nuestros hijos. Nosotros somos padres adoptivos. Elegidos por Dios para llevar a cabo una important铆sima misi贸n: llevarlos de regreso a su Hogar.

Esa es la misi贸n que todo padre debe cumplir: devolver sus hijos a Dios. Ayudarlos a llegar al Cielo. Quien no la cumpla pasar谩 grandes tristezas y; quien cumpla con su misi贸n conocer谩 la verdadera alegr铆a.

驴Hay dolor mayor para una madre que el de no encontrarse con su hijo en la Eternidad? 驴Puede existir mayor alegr铆a a la de vivir junto a hijo la felicidad eterna?

Tu hermana y su marido han cumplido con su misi贸n y podr谩n gozar junto a su hijo de la dicha que no se acaba. Aquellos sue帽os desvanecidos dar谩n lugar a una NUEVA ESPERANZA, la esperanza del GRAN REENCUENTRO en el Cielo.

Hoy sienten una profunda tristeza y es natural que as铆 sea; pero la esperanza y la paz ir谩n ganando poco a poco sus corazones por que han cumplido con la misi贸n que les encomend贸 el Padre Eterno.

H谩blales de la alegr铆a del reencuentro, de la paz y el gozo que vivir谩n en aquellos momentos. Diles que esa dicha perdurar谩 por siempre y que nadie se la podr谩 quitar.

Cuando est茅n a solas con tu hermana, cu茅ntale que cuando el coraz贸n de un ni帽o deja de latir en el vientre de su madre, sigue latiendo en el coraz贸n de Mar铆a.

INV脥TALA a CONOCER esta ORACI脫N


Pablo C贸rdoba
– Orientador Personal

Autor: Pablo C贸rdoba
Fuente: www.pablocordoba.com

Hoy fue uno de esos d铆as dif铆ciles que amanecen con dificultades y problemas… Uno de esos d铆as que uno quisiera saltear del almanaque.

Los problemas comenzaron a primera hora. A media ma帽ana se sum贸 un conflicto comercial. El sistema de audio dej贸 de funcionar y para rematar: no consegu铆a el accesorio de la computadora.

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Me di una 煤ltima oportunidad e ingres茅 a un comercio, donde tal vez, podr铆an tener lo que buscaba.

Abr铆 la puerta, ingres茅. El vendedor se acerc贸 en su silla de ruedas, para preguntarme que necesitaba. Efectivamente ten铆a el repuesto.

Estrech茅 su mano y le dije: 隆Lo felicito!
Se acomod贸 en su silla, mientras me preguntaba, por qu茅 con una amplia sonrisa.

-Por todo lo que ha logrado… Lo reconozco por su silla de rueda, le dije apresuradamente. Fui cliente suyo, cuando apenas comenz贸 con su comercio…

-Hace m谩s de diez a帽os, me dijo con orgullo.

-No he tenido un buen d铆a. En rigor de verdad, por problemas sin trascendencia, de poca monta. Asuntos cotidianos de la vida laboral… Pero que, por momentos, lo hacen a un pensar, en que todo es imposible.

“El repuesto qued贸 a un costado. Parec铆a no tener importancia… Se hizo un corto silencio.

-Acomp谩帽eme. Quiero mostrarle algo -me dijo.

“Pasamos por un pasillo y llegamos a su oficina privada.

-Mire la fotograf铆a del centro… La m谩s importante de todas…

-Es Usted. M谩s j贸ven… En la puerta de su negocio -coment茅, sorprendido.

-Fue el d铆a en que inaugur茅. Estaba en sillas de ruedas y… para muchos era imposible que yo estuviera por comenzar un negocio en estas circunstancias… Y lo comenc茅.

Pero sabe una cosa… Nada, pero nada de lo que he logrado, hubiera sido posible sino hubiera confiado en Dios.

Sus palabras fueron como un baldazo de agua fr铆a.

-Mire. Me dijo en tono amistoso. Aqu铆 hay dos secretos:
El primero, “confiar en la Providencia”.

“Yo no sal铆a del asombro. Pens茅 que me hablar铆a del orgullo, del amor propio, del tez贸n… De cualquier cosa, menos de Dios. 驴Estamos hablando de un negocio, no de asuntos religiosos?

-El segundo secreto es: “No dejarse vencer por las circunstancias”.

Entender que son pasajeras, que las cosas no siempre salen como uno las planea… Siempre ocurren imprevistos. Siempre hay dificultades… Problemas y m谩s problemas. Circunstancias adversas.

La clave est谩 en no dejarse vencer por ellas. Hay que ir m谩s all谩. Ver m谩s all谩 del problema. Dejar de pensar en 茅l, como si fuera lo m谩s importante del d铆a… Y volver a nuestra primer foto.

Lo hago cada vez que estoy frente a una situaci贸n adversa. Regreso a esta foto. Alguna vez me he quedado m谩s de una hora… Otras veces he llorado como un ni帽o, frente a ella.

Veo lo poco que ten铆a. Veo aquello que parec铆a un imposible y que hoy es una realidad. Veo todo lo que he logrado, con la ayuda de Dios… Y vuelvo a decir: 隆Conf铆o en T铆, Se帽or! 隆En T铆 conf铆o!

Pongo las circunstancias en su lugar… y no me dejo vencer por ellas. Si no es hoy, las vencer茅 ma帽ana… Pero las vencer茅 al fin y seguir茅 avanzando.

“Regresamos al sal贸n. Tom茅 el repuesto y le dije:

-Vine por un repuesto de inform谩tica y me voy con un gran consejo de vida. No se imagina Usted, cuanto se lo agradezco.

La suya es una imposibilidad f铆sica. No tiene piernas, pero yo, muchas veces tengo una imposibilidad mayor:

NO TENGO CONFIANZA EN DIOS y me dejo vencer por las CIRCUNSTANCIAS”.

Estrech茅 otra vez su mano. Y de todo coraz贸n, le di las GRACIAS.

P/D: Comento esto, para que, cuando tengas un mal d铆a, recuerdes tu foto. Esa foto del comienzo y como hace este “gran titan de la vida: Conf铆es en Dios y no te dejes vencer por las circunstancias.

Dedicado de manera personal a Pablo Carre帽o, al Flaco Stochero y al Chupa Canavesio.

Pablo C贸rdoba.

He venido por Usted

por Pablo C贸rdoba | 1 Comentario

Record茅 que deb铆a hacer el cambio de aceite a mi coche. Llam茅, solicit茅 turno y a la hora acordada me present茅.

El aceite est谩 en excelente estado 鈥搈e dijo el empleado鈥. Una mala pasada de mi memoria. Pero, si no era por el aceite, 驴por qu茅 motivo habr茅 venido hasta ac谩? 鈥搈e dije en voz baja鈥, una y otra vez.

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Le pregunt茅 si necesitaba algo de m铆. Ante la sorpresa de la pregunta, me respondi贸 que no. Regres茅 a casa y busqu茅 ropa para su hija y un libro para su hermano que est谩 hospitalizado.

Al d铆a siguiente, apareci贸 un ruido en el motor. Para esa misma tarde, el ruido se hab铆a tornado insoportable. Muy a pesar m铆o, deb铆 volver al servicio t茅cnico. Al menos ahora ten铆a un motivo.

Al verme ingresar, el due帽o del taller, un hombre de gran estatura, me pregunt贸 por qu茅 hab铆a regresado. 驴No se habr谩 vuelto a confundir? 鈥搈e pregunt贸 entre carcajadas y en tono de risas.

He venido por Usted 鈥搇e respond铆 con voz segura. 驴Tiene un lugar donde podamos conversar a solas? 鈥搒u sorpresa fue m谩s grande a煤n.

驴Conmigo? 鈥揑nsisti贸 con gesto de persona inocente.

鈥揝铆, con Usted, pero a solas.

Pasamos a una oficina llena de papeles y bastante desordenada. Me sent茅 en una silla algo destartalada y 茅l, en un sill贸n en similar estado.

Sin que mediara ninguna introducci贸n, fui directamente al grano y le pregunt茅, 驴cu谩nto tiempo hac铆a que no se confesaba?

Su rostro empalideci贸. Sus ojos se humedecieron. Por unos instantes ni siquiera pesta帽e贸. Fue como si se hubiera detenido el universo. Para disimular llev贸 su mano a la cara, pero no pudo m谩s y se larg贸 a llorar como un ni帽o.

Yo no sab铆a qu茅 hacer en ese momento. Atin茅 a rezar un Avemar铆a en silencio. Cuando 茅l dej贸 de llorar, con voz entrecortada me cont贸 su historia y los motivos por los qu茅 hac铆a m谩s de cuarenta a帽os que no se confesaba.

Regresamos a la zona de reparaciones, c贸mo si fu茅ramos amigos de toda una vida. 脡l estaba distendido, yo contento de haber encontrado el verdadero motivo de mi visita.

S贸lo se hab铆a aflojado una tuerca y eso provoc贸 la vibraci贸n y ruido 鈥搉os explic贸 el empleado que jam谩s imagin贸 siquiera de lo que hab铆amos hablado.

Pablo C贸rdoba

 

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