por Pablo C贸rdoba
Autor: Pablo C贸rdoba
鈥淓l nuevo Capell谩n del Colegio no me cay贸 en gracia desde el principio. Sus cambios, adem谩s de inoportunos, me parecieron equivocados.
Pronto llegaron a mis o铆dos quejas de los docentes y de algunos alumnos. Una de las mujeres del grupo de oraci贸n me dijo muy dolida:
鈥揕o invitamos a rezar con nosotras. Dijo que asistir铆a, pero no apareci贸. Es un ingrato 鈥揷oment贸 enojada.
鈥揝abes que ocurre: el Sacerdote nuevo es un 鈥渞everendo鈥 idiota 鈥搒entenci茅.
“Ambos consentimos y seguimos con nuestros quehaceres.
A los pocos d铆as acud铆 a mi director espiritual. Luego de una euf贸rica defensa de mis 鈥渁cusaciones鈥, coment茅 mis dichos.
鈥隆No vuelvas a hacerlo nunca m谩s! 鈥搈e dij贸 con firmeza鈥. El diablo meti贸 la cola y t煤 sacaste la lengua como si fuera una espada de doble filo.
“El ambiente se llen贸 de tensi贸n.
鈥揂unque las acusaciones sean ciertas鈥 no debes referirte a un Sacerdote con esas palabras. Adem谩s de ser un pecado grave, es un acto de cobard铆a: propio de viejas chismosas.
鈥揚ero estas cosas se deben dar a conocer. Alguien las tiene que decir 鈥揹ije para justificarme.
“Con tono sereno pero firme, me pregunt贸:
鈥撀縋iensas que Cristo no est谩 enterado de lo que ocurre en Su Iglesia? 驴Crees que no sufre por estas cosas?
鈥淐err茅 los ojos y me qued茅 en silencio. 脡l continu贸 diciendo:
鈥撀縉o es acaso otra traici贸n, como las que sufri贸 durante su vida? 驴A d贸nde est谩 la novedad? 驴Por qu茅 te rasgas las vestiduras?
驴No hacemos t煤 y yo lo mismo, cada vez que pecamos? Lo traicionamos. Lo ofendemos, lo insultamos, le escupimos en la cara鈥
“El rostro de Cristo se hizo presente ante mis ojos, con el pelo sucio, las espinas incrustadas en su cabeza, los ojos h煤medos y su mirada llena de compasi贸n y ternura.
Mientras se lo vuelve a crucificar, t煤 hablas mal de uno de sus Sacerdotes. En vez de ponerte en el lugar del Maestro, te sumas a las bofetadas y a los insultos de los romanos.
隆Guarda tu espada y saca tu Rosario! 鈥搈e dijo con voz serena.
鈥淢e qued茅 sin argumentos.
鈥揂nte los errores de un Sacerdote, nuestra respuesta debe ser el amor. La misericordia, inclusive con aquellos que equivocadamente van en contra de la Iglesia, c贸mo t煤 dices.
Reza por este Sacerdote y esfu茅rzate por conseguir su amistad. Aunque no te caiga en gracia 鈥揳greg贸, dando pruebas de que conoc铆a a fondo mi alma.
Gracias a ese Sacerdote, podr谩s escuchar Misa, recibir a Cristo en tu alma y obtener el perd贸n de tus pecados鈥 Reza por 茅l 鈥揷oncluy贸 entre sonrisas.
鈥淭en铆a raz贸n. Me hab铆a equivocado. Reconoc铆 mi falta. Manifest茅 arrepentimiento. Acept茅 su consejo y me compromet铆 a seguirlo.
El ambiente se llen贸 de paz y mi alma encontr贸 sosiego.
脡l alz贸 su brazo derecho, pos贸 la mano sobre mi cabeza y con voz serena concluy贸 diciendo:
鈥揧o te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp铆ritu Santo.
A lo que yo respond铆:
鈥揂m茅n.
Pablo C贸rdoba
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