Oración por la perdida de un embarazo

Abrazo de Padres

Autor: Pablo Córdoba
Fuente: pablocordoba.com

“Dejen que los Niños vengan a mí.”

Aquí estamos Señor, Andrés y Noemí, Jorge y Carla + ( matrimonios por agregar) con un nudo en la garganta y preguntas en el corazón.

No comprendemos lo sucedido. Las explicaciones no alcanzan, para llenar el lugar del hijo que se “perdió”.

Rezamos para no caer en la tentación de enojarnos contigo. Confiamos en tu sabiduría y te reconocemos como Señor de la Vida. Aceptamos tu Voluntad, y junto a Ella, los designios de la naturaleza.

Te ofrecemos nuestro dolor por Jorge, Melissa, Venus Joselyn (nombre del hijo, por agregar) y por todo los niños no nacidos, pero que viven en Ti eternamente.

Acompánanos en la espera, hasta que llegue el momento del abrazo eterno que, nos daremos los tres, al reencontrarnos en el Cielo.”

Amén.

Si deseas que agregue los nombres de tu matrimonio y el de tu hijo en la oración, solicítamelo dejando un comentario. NO OLVIDES DE PONER TU DIRECCIÓN DE MAIL y recuerda que también puedes compartir tu historia, animar al resto de los matrimonios, compartir información… en fin. ¡Lo que creas que puede ayudar a los demás! Pablo Córdoba.

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¿Qué le digo a mi hermana?

Responde: Pablo Córdoba – Orientador Personal

Pablo:

Te felicito por tu página. La consulto seguido y siempre encuentro algo valioso para mi alma. ¡Gracias!

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Quiero hacerte esta consulta:

Mi hermana estaba embarazada de su primer hijo. Tenía seis meses de embarazo, cuando detectaron una malformación que llevó al bebe a la muerte. Mi hermana y su marido están destrozados y muy enojados con Dios. Lo culpan de lo sucedido y se sienten muy defraudados.

Yo no sé que decirles. ¿Podrías orientarme y ayudarme con unas palabras de aliento para ellos?

María Esther.

Estimada María Esther:

Comprendo tu dolor y la inmensa tristeza de tu hermana y su esposo. Lo primero a tener presente es que Dios no los ha castigado, ni ha deseado, ni a provocado la muerte de su hijo.

La naturaleza tiene sus leyes y las cumple, en muchos casos, dañando a los seres humanos. De no ser así, en poco tiempo, el mundo dejaría de ser tal como lo conocemos.

No fue Dios quien introdujo las enfermedades ni la muerte en el mundo, sino el demonio. Luego los hombres nos encargamos de difundirlo por el mundo. Junto al demonio somos los culpables de las desgracias de los seres humanos. No Dios que es todo amor y bondad.

Gran parte de la tristeza que tienen en estos momentos es debido a que sus sueños se han derrumbado. Tenían sus espectativas, sus ilusiones, sus sueños con este hijo, pero la enfermedad, se los arrancó.

Saber que esos sueños buenos y legítimos no se cumplirán les causa tristeza, desolación y desesperanza. Esto es en gran medida el origen y la causa de tantos interrogantes sin respuestas.

Para superar esta situación tan dolorosa, hay una sola clave: la aceptación y la confianza. Aceptar que las cosas no saldrán como las habían planeado y confiar en que hay un SUEÑO MAYOR que algún día se cumplirá.

Aceptar y Confiar son las dos claves para superar este tipo de tristezas. Pero hay algo mejor aún y se lo debes decir a ellos:

Dios es el padre de todas las creaturas, también el padre de nuestros hijos. Nosotros somos padres adoptivos. Elegidos por Dios para llevar a cabo una importantísima misión: llevarlos de regreso a su Hogar.

Esa es la misión que todo padre debe cumplir: devolver sus hijos a Dios. Ayudarlos a llegar al Cielo. Quien no la cumpla pasará grandes tristezas y; quien cumpla con su misión conocerá la verdadera alegría.

¿Hay dolor mayor para una madre que el de no encontrarse con su hijo en la Eternidad? ¿Puede existir mayor alegría a la de vivir junto a hijo la felicidad eterna?

Tu hermana y su marido han cumplido con su misión y podrán gozar junto a su hijo de la dicha que no se acaba. Aquellos sueños desvanecidos darán lugar a una NUEVA ESPERANZA, la esperanza del GRAN REENCUENTRO en el Cielo.

Hoy sienten una profunda tristeza y es natural que así sea; pero la esperanza y la paz irán ganando poco a poco sus corazones por que han cumplido con la misión que les encomendó el Padre Eterno.

Háblales de la alegría del reencuentro, de la paz y el gozo que vivirán en aquellos momentos. Diles que esa dicha perdurará por siempre y que nadie se la podrá quitar.

Cuando estén a solas con tu hermana, cuéntale que cuando el corazón de un niño deja de latir en el vientre de su madre, sigue latiendo en el corazón de María.

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Pablo Córdoba
- Orientador Personal

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Los hijos del reencuentro

Autor: Pablo Córdoba.

Hacía unas semanas que, Andrés y Noemí esperaban un nuevo hijo. Por cautela no le habían contado nada a su hija de cinco, ni a sus padres que viven en Argentina, de donde emigraron después de contraer matrimonio.

Durante la comunicación telefónica Andrés se manifestó algo nervioso, preocupado… lo común a cualquiera en esa situación.

-Te prometo que en estos días armo una nueva comunidad, para que junto a otros padres “asustados” pudan encomendar sus nuevos hijos a María. -fue mi cómoda respuesta. Y continué hablando de otros temas.

Al la mañana siguiente, mi amigo volvío a llamarme. Esta vez desde el hospital.

-Sabes que la Noe perdió el bebé… Está bien de salud, pero estamos tristes… la noto preocupada… dolida. Yo también estoy bajoneado.

Me recordo la comunicación de la noche anterior.

Yo no tenía palabras para su desconsuelo… Solo atiné a decirle que confiara en Dios y que acompañara a su esposa. Algún día se reencontrán con ese hijo, que ahora vive cerca del Padre -le recordé.

Para cumplir mi promesa y salvar mi deuda he decidido hacer este espacio de oración para rezar por ese hijo y, junto a él, por todos los hijos con quienes algún día nos abrazaremos en un abrazo eterno.

Te invito a participar… rezando. La idea es siempre la misma: Rezar y, al hacerlo, rezar también por otros matrimonios que esperan reencontrarse con sus hijos en un abrazo eterno.

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