¿Tiene sentido escaparme?

–Es inútil querer escaparle a Dios. Su voz está grabada en tu corazón y no la podrás acallar. No hay nadie que la pueda silenciar. Más claro: no hay ruido, por fuerte que sea, que la pueda aplacar.
–¿Es inútil querer zafar de Dios?
–Inútil y contraproducente. Cuanto más te alejes de Él, más infeliz te sentís. Querer eludir este tema es un sin sentido agobiante. Dios te anda buscando, no para anular tu personalidad ni para castigarte; sino, para demostrarte que te ama. Quiere darse a conocer para que puedas creer en Él.
–¿Cómo creer en Dios; si no lo puedo ver? No creo en lo que no puedo ver ni tocar.
–¿Has tocado el hielo de Alaska?
–No.
–No has pisado el suelo de Alaska, sin embargo, estás seguro de que existe; porque lo has visto en los mapas, porque has visto fotos de esquimales o porque has conocido gente que estuvo allí. Para ti Alaska existe; aun sin haber tocado sus hielos tienes un conocimiento indirecto “del país de las sombras largas”.
Muy bien. Ahora: ¿alguna vez viste a Júpiter, a Saturno o a algún otro planeta?
–Directamente no. Pero los vi en Internet y leí unos artículos en la National Geographic.
–Sin embargo sabes que existen, porque crees en los científicos que han constatado sus existencias.
–¿Piensas qué soy un ignorante?
–No, no creo que lo seas. Quiero que entiendas que, aunque no lo veas o no lo puedas tocar, Dios existe. Tal como existen Alaska y los planetas.

No quiero desalentarte pero es inútil que le sigas huyendo. No soy yo el que saca el tema. Es Dios el que te está hablando. Te está esperando y, aunque no lo puedas ver ni tocar, te está buscando.
Sabe de tus preocupaciones, tus miedos, tus errores, tus vergüenzas, por eso sale a tu encuentro. Está dispuesto a mostrarte la salida; siempre que le des tu consentimiento.
Él, más que nadie, quiere que armes tu rompecabezas. Está dispuesto a ayudarte para que así suceda. ¿Qué esperas para dejarte encontrar por tu Padre del Cielo?
¿Qué esperas?

Del e-book: Soltar amarras ¡ya!
Colección Parate y Pensá

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El rompecabezas de tu vida

–¿La fe –pregunté en voz baja– es la pieza que falta para aceptar y entender lo que por el momento no comprendo?

–Así es. Y esa pieza soy yo –afirmó una mujer madura y segura de lo que estaba diciendo. Era la Fe–. Yo soy el ingrediente que le falta a la receta del conocimiento moderno. Sólo desde la fe podrás comprender lo dicho anteriormente.
Soy precisamente quien dará las repuestas a todos tus interrogantes y la solución a todos tus problemas.

–Si es así; empezaré a preguntar ahora mismo. Tengo tantas dudas y tantos
miedos…

–Shh… mientras estés conmigo, no hay motivos para tenerle miedo ni a la vida ni a la muerte… menos a tus dudas de fe.

–De acuerdo. Ahora, ¿por qué insiste tanto el Amor con el tema de Dios?; si a mí nunca me interesó ese tema. ¿para qué complicarme la existencia? Prefiero pasarlo por alto. A ver si me pide que cambie. Demasiados problemas tengo… (more…)

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Cambiar de cara

No estaba dispuesto a aceptar esa vanas verdades. Rompí el silencio y le dije al Amor sin más vueltas:

–Estos no son temas para mí. No logro entenderlos. Son asuntos para bichos raros: filósofos, teólogos… Yo no entiendo nada. Tuve un amigo que le gustaban estos asuntos complicados. ¡Pobre infeliz! Ni siquiera el más inteligente, entendía sus planteos y preocupaciones. Yo tampoco.

–¿Aún no has comprendido?

–Cuanto más razono sobre la existencia de Dios o sobre el sentido del dolor, menos comprendo. Ni siquiera logro dar con el sentido de mi propia existencia. Ni siquiera eso…

–Tengo que darte la razón. Para entender los planteos de la existencia humana no alcanza con la razón y el corazón. Pero no te exijo que los resuelvas ahora. Sólo te pido un cambio de actitud. Sin ese cambio, jamás resolverás el problema de la existencia humana, ni el de Dios ni de nada. ¿De acuerdo? (more…)

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