¡Nunca es tarde!

–No te detengas… Sigue con la historia.
–Se acercaba el mediodía, faltaban minutos para que comenzara el feriado, la fiesta de la pascua judía. Los soldados y los empleados romanos estaban apurados, querían terminar pronto con el espectáculo y volver a sus casas. Para agilizar el tranco del penado, obligaron a Simón de Cirene, un hombre sencillo, un padre de familia que volvía de su trabajo, a llevar la Cruz del condenado.
–¿Jesús aceptó su ayuda?
–¡Por supuesto que se dejó ayudar! Ese pequeño favor, entre tanto sufrimiento, fue suficiente para derramarle todo su amor sobre este nuevo amigo y sobre sus hijos. A Cristo le basta una mirada, una sonrisa, una palabra de compromiso, un corazón arrepentido; para que en su rostro renazca una sonrisa.

Está naciendo un tu corazón un ferviente deseo por devolverle a Cristo todo el amor que has recibido. Está muy bien que así sea. Pero no te olvides que “el amor con amor se paga”. No hay otra moneda. (more…)

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Cosa de hombres

Cosas de hombres

–¿Me estás diciendo que Cristo estuvo sólo?
–Le mentiría a la humanidad completa; si te dijera que en ese momento no estuvo acompañado. Al lado suyo siempre estuvo María, su madre. Aquella joven que treinta años atrás le había dado su SÍ al ángel; ahora era una mujer que ya conocía el sufrimiento.
Había enviudado, vivía en la pobreza y estaba perdiendo lo único que tenía. No sé si cabe un sufrimiento mayor que ver morir a un hijo de esta manera. Pensar que ella sí que hubiera encontrado excusas para quedarse en casa. Pero allí estaba: pidiendo permiso entre la gente para poder verlo de cerca. Bregando entre el gentío hasta encontrarse con la sonrisa serena de su hijo malherido. (more…)

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¿Dónde estamos, cuando más nos necesita?

–Siguieron las burlas, le quitaron la capa de soldado, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar.
–No te detengas.
–Tomaron por un callejón angosto hacia la cima de un pequeño cerro llamado Gólgota, hoy conocido como el Calvario. Iba indefenso, entregado a su condena, sin vanos lamentos; pese a la inmensa injusticia que lo condenaba. Una muchedumbre de judíos y extranjeros, llegados por la Pascua, acompañaba sus pasos, alimentando su curiosidad y el placer de ver sufrir al que decía ser el “rey de los judíos.” (more…)

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