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Pablo C贸rdoba, tu amigo escritor.
Pablo C贸rdoba, tu amigo escritor.

Archivo de la categoria: ‘c) de Pablo C脙鲁rdoba’

 

驴Te ha sucedido alguna vez que estando bien, te sientes mal?

Cuando teni茅ndolo todo, sientas que no tienes nada, mira este video. Te ayudar谩 a sentirte mucho mejor.


Pablo C贸rdoba.

Tu amigo escritor

Nos Volvimos a dar鈥

por Pablo C贸rdoba | 1 Comentario

 

Autor: Pablo C贸rdoba
Fuente: pablocordoba.com

Era el 煤ltimo d铆a de clases. El acceso al colegio estaba atiborrado de coches. Parec铆a un hormiguero. Todos apurados. Padres, docentes, transportista y ni帽os.

La portera me entreg贸 mis ni帽as. Ambas ven铆an sonriendo con sus respectivas carpetas de informes en la mano… 隆Luc铆an muy orgullosas!

Despu茅s de no pocos esfuerzos, logr茅 sujetar a las dos en sus cochecitos y partimos para casa.

Un viento de recuerdos me llev贸 a mi infancia. La alegr铆a de llevar un buen informe a casa.

鈥淢ira cu谩nto esfuerzo el de tu maestra para elaborar tantos informes. Cu谩nta dedicaci贸n. 隆Cu谩nto tiempo! Es como tu mam谩, una mujer trabajadora… 驴Le dijiste gracias?鈥 -pregunt贸 con tono de sentencia.

Han pasado m谩s de treinta a帽os y a煤n recuerdo la lecci贸n.

隆Ahora o m谩s tarde ser谩 m谩s dif铆cil! -me dije para adentro.

Puse el gui帽o y, para sorpresa de mis hijas, regresamos a la escuela. Sorprendida la portera, nos pregunt贸 que sucedi贸.

-Nos volvimos a dar las gracias. -Le respond铆 con un leve nudo en la garganta.

Las nenas pasaron, besaron a sus maestras y los cinco minutos de demora se convirtieron en un manojo de sonrisas.

P/D: 驴Le dijeron tus hijos gracias a la maestra?

Entonces… Manda una nota, env铆a un detalle de agradecimiento. Algo para que tus ni帽os aprendan que la maestra, es como la mam谩, una mujer trabajadora, a la que un beso le puede cambiar el d铆a.

Seguramente ese detalle volver谩 a modo de recuerdo, cuando tus hijos, sean padres y t煤… te hayas convertido en la maestra de la vida.

 

Un gran cari帽o,

 
 

Pablo C贸rdoba
Tu amigo escritor

 

Algo est谩 pasando鈥

por Pablo C贸rdoba | 2 Comentario

 

Tengo mis hijas a煤n peque帽as y en invierno, por un motivo o por otro, debemos frecuentar seguido el hospital de la zona. Siempre dejo del auto en la misma ubicaci贸n y saludo a Romero. El cuidador de autos de esa calle.

Un hombre ya grande, robusto que goza de buena salud. Una persona sencilla, sin estudios ni posibilidad que se ha criado en la calle. La cosa es que del saludo pasamos a conversar de vez en cuando.


Comenc茅 prest谩ndole algunos libros de lectura sencilla para luego pasar a “Mi Cristo Roto” “Apurado y Sin Tiempo” y uno sobre las almas del purgatorio.

En uno de los 煤ltimos 煤ltimo encuentro le pregunt茅 sobre qu茅 tema deseaba leer. Le di algunas propuesta, pero ninguna logr贸 convencerlo.

Sabe que, don Pablo, me dijo en tono sencillo. Quisiera alg煤n librito de esos que sirven para aprender a rezar el Rosario.

Una persona sin formaci贸n religiosa, sin vida de piedad y sin embargo… su coraz贸n quiere saber de Dios. Su coraz贸n ya cansado de latir por amores de poca monta, pide latir por el Amor de los Amores.

As铆 que, en nuestro siguiente encuentro, le lleve un libro que le sirviera para aprender a rezar el Rosario. Muy agradecido, lo tom贸 en sus manos y llam贸 a su compa帽ero de jornada para mostrarle el regalo.

No te cuento esto para que me tomes de ejemplo, por que s茅 que no lo soy. Te lo cuento para est茅s atento, porque algo est谩 pasando. Hay una movida espiritual importante. Alguien est谩 moviendo los corazones de todos.

Es la Virgen la que se est谩 acercando a sus hijos. Ella est谩 moviendo los corazones y nos invita a que seamos parte de esta movida espiritual.

Te cuento esto, por que s茅 que t煤 tambi茅n tienes otras historias de vida diaria para compartir. Te lo cuento con la intensi贸n de animarte a estar atentos, por que algo est谩 pasando… y ser铆a muy lindo que te sumes y te conviertas en protagonista.

Llegue mi cari帽o hasta tu coraz贸n, Pablo C贸rdoba.

2 Comentario

Categoria: c) de Pablo C脙鲁rdoba | Tags: Tags: ,

Autor: Pablo C贸rdoba

鈥淓l nuevo Capell谩n del Colegio no me cay贸 en gracia desde el principio. Sus cambios, adem谩s de inoportunos, me parecieron equivocados.

Pronto llegaron a mis o铆dos quejas de los docentes y de algunos alumnos. Una de las mujeres del grupo de oraci贸n me dijo muy dolida:

鈥揕o invitamos a rezar con nosotras. Dijo que asistir铆a, pero no apareci贸. Es un ingrato 鈥揷oment贸 enojada.

鈥揝abes que ocurre: el Sacerdote nuevo es un 鈥渞everendo鈥 idiota 鈥搒entenci茅.

“Ambos consentimos y seguimos con nuestros quehaceres.

A los pocos d铆as acud铆 a mi director espiritual. Luego de una euf贸rica defensa de mis 鈥渁cusaciones鈥, coment茅 mis dichos.

隆No vuelvas a hacerlo nunca m谩s! 鈥搈e dij贸 con firmeza鈥. El diablo meti贸 la cola y t煤 sacaste la lengua como si fuera una espada de doble filo.

“El ambiente se llen贸 de tensi贸n.

鈥揂unque las acusaciones sean ciertas鈥 no debes referirte a un Sacerdote con esas palabras. Adem谩s de ser un pecado grave, es un acto de cobard铆a: propio de viejas chismosas.

鈥揚ero estas cosas se deben dar a conocer. Alguien las tiene que decir 鈥揹ije para justificarme.

“Con tono sereno pero firme, me pregunt贸:

鈥撀縋iensas que Cristo no est谩 enterado de lo que ocurre en Su Iglesia? 驴Crees que no sufre por estas cosas?

鈥淐err茅 los ojos y me qued茅 en silencio. 脡l continu贸 diciendo:

鈥撀縉o es acaso otra traici贸n, como las que sufri贸 durante su vida? 驴A d贸nde est谩 la novedad? 驴Por qu茅 te rasgas las vestiduras?

驴No hacemos t煤 y yo lo mismo, cada vez que pecamos? Lo traicionamos. Lo ofendemos, lo insultamos, le escupimos en la cara鈥

“El rostro de Cristo se hizo presente ante mis ojos, con el pelo sucio, las espinas incrustadas en su cabeza, los ojos h煤medos y su mirada llena de compasi贸n y ternura.

Mientras se lo vuelve a crucificar, t煤 hablas mal de uno de sus Sacerdotes. En vez de ponerte en el lugar del Maestro, te sumas a las bofetadas y a los insultos de los romanos.

隆Guarda tu espada y saca tu Rosario!
鈥搈e dijo con voz serena.

鈥淢e qued茅 sin argumentos.

鈥揂nte los errores de un Sacerdote, nuestra respuesta debe ser el amor. La misericordia, inclusive con aquellos que equivocadamente van en contra de la Iglesia, c贸mo t煤 dices.

Reza por este Sacerdote y esfu茅rzate por conseguir su amistad. Aunque no te caiga en gracia 鈥揳greg贸, dando pruebas de que conoc铆a a fondo mi alma.

Gracias a ese Sacerdote, podr谩s escuchar Misa, recibir a Cristo en tu alma y obtener el perd贸n de tus pecados鈥 Reza por 茅l 鈥揷oncluy贸 entre sonrisas.

鈥淭en铆a raz贸n. Me hab铆a equivocado. Reconoc铆 mi falta. Manifest茅 arrepentimiento. Acept茅 su consejo y me compromet铆 a seguirlo.

El ambiente se llen贸 de paz y mi alma encontr贸 sosiego.

脡l alz贸 su brazo derecho, pos贸 la mano sobre mi cabeza y con voz serena concluy贸 diciendo:

鈥揧o te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp铆ritu Santo.

A lo que yo respond铆:

鈥揂m茅n.


Pablo C贸rdoba

Autor: Pablo C贸rdoba
Fuente: www.pablocordoba.com

Hoy fue uno de esos d铆as dif铆ciles que amanecen con dificultades y problemas… Uno de esos d铆as que uno quisiera saltear del almanaque.

Los problemas comenzaron a primera hora. A media ma帽ana se sum贸 un conflicto comercial. El sistema de audio dej贸 de funcionar y para rematar: no consegu铆a el accesorio de la computadora.

brazosabiertos.jpg

Me di una 煤ltima oportunidad e ingres茅 a un comercio, donde tal vez, podr铆an tener lo que buscaba.

Abr铆 la puerta, ingres茅. El vendedor se acerc贸 en su silla de ruedas, para preguntarme que necesitaba. Efectivamente ten铆a el repuesto.

Estrech茅 su mano y le dije: 隆Lo felicito!
Se acomod贸 en su silla, mientras me preguntaba, por qu茅 con una amplia sonrisa.

-Por todo lo que ha logrado… Lo reconozco por su silla de rueda, le dije apresuradamente. Fui cliente suyo, cuando apenas comenz贸 con su comercio…

-Hace m谩s de diez a帽os, me dijo con orgullo.

-No he tenido un buen d铆a. En rigor de verdad, por problemas sin trascendencia, de poca monta. Asuntos cotidianos de la vida laboral… Pero que, por momentos, lo hacen a un pensar, en que todo es imposible.

“El repuesto qued贸 a un costado. Parec铆a no tener importancia… Se hizo un corto silencio.

-Acomp谩帽eme. Quiero mostrarle algo -me dijo.

“Pasamos por un pasillo y llegamos a su oficina privada.

-Mire la fotograf铆a del centro… La m谩s importante de todas…

-Es Usted. M谩s j贸ven… En la puerta de su negocio -coment茅, sorprendido.

-Fue el d铆a en que inaugur茅. Estaba en sillas de ruedas y… para muchos era imposible que yo estuviera por comenzar un negocio en estas circunstancias… Y lo comenc茅.

Pero sabe una cosa… Nada, pero nada de lo que he logrado, hubiera sido posible sino hubiera confiado en Dios.

Sus palabras fueron como un baldazo de agua fr铆a.

-Mire. Me dijo en tono amistoso. Aqu铆 hay dos secretos:
El primero, “confiar en la Providencia”.

“Yo no sal铆a del asombro. Pens茅 que me hablar铆a del orgullo, del amor propio, del tez贸n… De cualquier cosa, menos de Dios. 驴Estamos hablando de un negocio, no de asuntos religiosos?

-El segundo secreto es: “No dejarse vencer por las circunstancias”.

Entender que son pasajeras, que las cosas no siempre salen como uno las planea… Siempre ocurren imprevistos. Siempre hay dificultades… Problemas y m谩s problemas. Circunstancias adversas.

La clave est谩 en no dejarse vencer por ellas. Hay que ir m谩s all谩. Ver m谩s all谩 del problema. Dejar de pensar en 茅l, como si fuera lo m谩s importante del d铆a… Y volver a nuestra primer foto.

Lo hago cada vez que estoy frente a una situaci贸n adversa. Regreso a esta foto. Alguna vez me he quedado m谩s de una hora… Otras veces he llorado como un ni帽o, frente a ella.

Veo lo poco que ten铆a. Veo aquello que parec铆a un imposible y que hoy es una realidad. Veo todo lo que he logrado, con la ayuda de Dios… Y vuelvo a decir: 隆Conf铆o en T铆, Se帽or! 隆En T铆 conf铆o!

Pongo las circunstancias en su lugar… y no me dejo vencer por ellas. Si no es hoy, las vencer茅 ma帽ana… Pero las vencer茅 al fin y seguir茅 avanzando.

“Regresamos al sal贸n. Tom茅 el repuesto y le dije:

-Vine por un repuesto de inform谩tica y me voy con un gran consejo de vida. No se imagina Usted, cuanto se lo agradezco.

La suya es una imposibilidad f铆sica. No tiene piernas, pero yo, muchas veces tengo una imposibilidad mayor:

NO TENGO CONFIANZA EN DIOS y me dejo vencer por las CIRCUNSTANCIAS”.

Estrech茅 otra vez su mano. Y de todo coraz贸n, le di las GRACIAS.

P/D: Comento esto, para que, cuando tengas un mal d铆a, recuerdes tu foto. Esa foto del comienzo y como hace este “gran titan de la vida: Conf铆es en Dios y no te dejes vencer por las circunstancias.

Dedicado de manera personal a Pablo Carre帽o, al Flaco Stochero y al Chupa Canavesio.

Pablo C贸rdoba.

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