Mi LinkedinMi TwiterMi FacebookRSS de las notas
Pablo Córdoba, tu amigo escritor.
Pablo Córdoba, tu amigo escritor.

Archivo de la categoria: ‘e) Problemas Laborales’

 

Pregunta: Joven mayor de 30 años
Responde: Pablo Córdoba

Pablo:

Mi nombre es Valeria. Te cuento un poco de mi vida: Tengo dos trabajos, por la mañana trabajo en la Municipalidad y por la tarde en una empresa de alimentos.

Estoy a dos materias de recibirme en la Universidad Nacional de Abogada, pero por el trabajo y el poco tiempo que me queda para estudiar, hace como cinco años que ni siquiera paso por la Facultad.

Los fines de semana es el tiempo que tengo para descansar y estar con mis amigas. Nos justa mucho juntarnos a tomar mate y conversar. También solemos ir al campo y por su puesto: nos justa mucho ir a bailar….

Creo que ya no necesito el título. Tengo dos trabajos y gano muy bien. Puedo darme con mis gustos y además estoy pagando un coche cero kilómetros en cuota… Creo que lo próximo será irme a vivir sola, para ser más independientes de mis padres y hacer mi vida sin presiones.

Mi problema es que estoy enamorado de un chico que es homosexual. Nos conocemos desde hace mucho tiempo pero nunca fuimos más que amigos.

Pero lo que más bronca me da es que hace poco me enteré que está en pareja con otro hombre… Yo lo quiero ayudar a salir de la homosexualidad, ¿Me podrías ayudar? ¿Qué debo hacer?

Mis amigas dicen que me olvide, que me busque otro, pero yo estoy muy indecisa. ¿Me podrías dar tu consejo?

 
RESPUESTA

Estimada Valeria:

Imagino te tomará por sorpresa mi respuesta y el análisis que hago de tu situación. Pero me parece que estás confundiendo un poco las cosas, por eso te cuesta ver la verdadera causa de tu desánimo y confusión.

La clave para comenzar a resolver la situación está en poner los medios para recibirte. Digo: poner los medios para recibirte. No, poner excusas para no estudiar y no terminar con tu carrera.

Aceptada las explicaciones del por qué aún no lo has podido hacer…

Solo cabe averiguar las fechas, hacer una planificación y ponerse a estudiar, de manera que cuanto antes ese tema quede resuelto.

Está comprobado que saber que uno está cerca de la meta y que a su vez, la ve a diario alejarse lentamente, es fatal para nuestro ánimo. Genera frustración y desánimo.

Además, algo que me parece muy importante:

Te estás privando de una GRAN ALEGRÍA. La alegría de coronar con el triunfo todos los años de esfuerzo y sacrificio que significó llegar hasta esta instancia.

Lo que más necesitas, en estos momentos, es: UNA GRAN ALEGRÍA, la que surgirá de la satisfacción de haber alcanzado esa meta.

Quiero ser claro, esto me parece mucho más importante que alcanzar el título.
No hablo del trámite administrativo, ni de la placa en la puerta de la casa. Hablo de algo mucho más íntimo y personal que tiene que ver con tus logros.

Se trata de hacer realidad uno de tus sueños. Un sueño que comenzó muchos años atrás, cuando eras apenas una adolescente e incluso una niña.

Es probable que hayas leídos autores que afirman que, lo importante es el camino y no la meta. Pues, ¡al diablo con esas ideas!. Tú ya has recorrido tu camino, ¡ahora hay que alcanzar la meta!

“El niño juega, el adolescente sueña, el hombre HACE”

El niño juega, el adolescente sueña, el hombre HACE. El niño juega, el adolescente sueña, el hombre HACE. Logra, alcanza. Eso es lo que te hace falta, ahora, dejar de soñar y ponerte en marcha para hacer tus sueños realidad.


Alcanzar el título, tiene que ver con tus talentos.
Con aquello que Dios depositó en ti y espera que multipliques, para que puedas poner al servicio de otros el día de mañana.

Ni tú ni yo sabemos, cuando será el tiempo de nuestra cosecha… pero ninguno de los dos quiere que en ese momento, en el momento más importante de nuestras vidas: busquemos el talento escondido y se lo demos de vuelta.

¿Te imaginas ese momento? ¿Ese cara a cara con el Señor de la Vida? ¿Con aquel que te dio todo: familia, un hogar, una buena educación y hasta esta posibilidad a la que en el mundo entero pocos jóvenes acceden?

Has recorrido casi todo el camino, has pasados las mayores pruebas… estás en los últimos cien metros… ¡Nunca estuviste tan cerca de la línea de LLEGADA!

Mira a tu alrededor allí están: Tu mamá, tu papá, tus seres queridos… Esa abuela que, orgullosa le contó a sus amigas que su nieta entró en la Universidad, por que quiere ser Abogada.

Esa que, en cada uno de tus exámenes, prendía una vela y vaya saber cuantos Avemaría repetía… Esa que, en la tierra o desde el Cielo, espera que te recibas, por que se lo merece: ESA GRAN ALEGRÍA… La alegría de que su nieta haya llegado donde ella no pudo llegar…

Pero además, veo una gran oportunidad para tu crecimiento espiritual, para que ganes en humildad. Y, en particular, para combatir tu orgullo.

Pido disculpas, pero me resulta evidente que, parte de tu infelicidad, se debe a tu orgullo. No busco ofenderte, sólo hacerte ver, quién te está trabando, en la carrera hacia la felicidad.

No te deja crecer, te tiene encerrada en tus miedos, tus justificativos, tus idas y venidas… Tus excusas… y, se manifiesta: cada vez que corres apurada, por que llegas tarde, a ninguna parte.

Y vuelvo a esos ojos esperanzadores que alguna vez te despidieron camino a la Universidad… Pienso en el esfuerzo de tu padre. Todo lo que significó para él, cada uno de tus logros, cada nota, cada aplazo, cada éxito. Y la veo a tu madre preparándote la cena.

Creo que en justicia, ellos se merecen esta GRAN ALEGRÍA.

Pese a tu demora, no han perdido las esperanzas y aunque algo más cansados… ESPERAN. Tú dirás hasta cuando… Mientras tanto… ellos esperan.

Piensa en aquel dedo del que te tomabas, cuando ibas camino al jardín de infantes. En aquellas manos que plancharon tus guardapolvos y bordaron tu nombre en el bolsillo derecho… En aquella maestra que te enseño a sumar…

En el orgullo que despertó tu primer excelente. Piensa en aquella profesora que se ganó tu cariño y su admiración… En la paciencia que soportó tus berrinches y rebeldías… Y esas promesas que hiciste sólo con tu mirada.

Sigue mirando atrás y te reencontrarás con una joven decidida a ser Abogada, con aquella joven que se animó a cuestionar las teorías más comprobadas y esbozó “grandes soluciones” que renovarían el derecho.

¿A esa niña, a esa joven… ahora que ya eres una mujer le vas a decir que no te puedes recibir por tal o cual motivo? ¿A los ojos abatidos de tu abuela le vas a decir que estás cansada? ¿A la ilusión de tu padre, le vas a decir que antes están otras cosas… qué ya nada es como antes y que necesitas…?


No creas que he olvidado que tu pregunta era otra.
Tú problema es que estás enamorada de una persona que no corresponde a tu amor. Y consideras que esa situación es la causa de tu desánimo, pues yo te digo que no. Por eso te invito a dirigir tu mirada hacia esta deuda pendiente, por que creo que allí radica la causa de tu tristeza.

Primero lo primero. Creo que primero está esta deuda pendiente y luego veras la manera de resolver la cuestión de un amor no correspondido.

Espero haberte ayudado con mi análisis y mis palabras de aliento,

Pablo Córdoba.
Tu amigo escritor

 

Estimado Pablo:

“… Estoy pasando por una etapa de tomar decisiones transcendentales en el ámbito laboral: me gradué hace 10 años de Contadora.

Logre con esfuerzo hacer una Maestría en Recursos Tributarios, que es lo que siempre me ha gustado, y posteriormente gracias a Dios, logre sacar un Doctorado en Ciencias Económicas con mención Especial.

Mi problema es que, ejerzo libremente mi profesión de Contadora, sin conseguir retribución acorde con mi esfuerzo, a tal punto que, me veo obligada a irme del escritorio que con tanto sacrificio logre arrancar hace más de 2 años.

Como imaginarás, toda esta situación me hace sentir mal, me he esforzado mucho y, quiero aspirar a ganar un salario acorde con todo el esfuerzo intelectual que he desplegado en tantos años de estudio.

Con todo este panorama, muy desanimada.

¿Podrías ayudarme a salir de este estado y, a resolver mi problema?

María Marta – Ecuador.
(El nombre ha sido modificado, para preservar su intimidad)

RESPUESTA


Estimada María Marta:

Te encuentras, básicamente, ante un problema de expectativas no cumplidas.

Como consecuencia sientes una clara situación de “injusticia” sobre tu persona. Una situación “injusta” que compromete tu presente, tu pasado y condiciona tu futuro. Eso te llena de angustia, dolor y tristeza.

Creo que, esta situación de expectativas no satisfechas, tiene un agregado que me parece el más importante, y la clave, para resolver este dilema: éstas expectativas, son falsas.

La situación de “injusticia” no existe.

Esto no quiere decir que no la sientas. Lo que sientes es real, pues lo estás viviendo, pero la causa no es la supuesta injusticia, por que en realidad, esa injusticia es la que no existe.

Si lograras entender esto, se resolvería gran parte del problema y, estarías en condiciones de resolver tu problema de falta de ingresos, por una vía más adecuada.

¿Por qué digo que las expectativas son falsas o infundadas?

Por que es un error pensar y creer que, a mayor educación, mayor serán los ingresos o la retribución recibida.

Este es un parámetro que, en Latinoamérica, inspiró a ingresar a la vida universitaria en las últimas décadas, a miles de estudiantes… Hoy profesionales, que en distinta manera, pasan por lo que tú estás pasando.

En la acualidad, ingresar en la Universidad buscando un futuro de prosperidad económica casi es un un sin sentido.

Tiempo atrás, efectivamente, poseer una formación universitaria, habilitaba a unos pocos, a ofrecer servicios casi desde una posición de exclusividad. Otorgaba un prestigio que, solía corresponder con un buen ingreso económico. Hoy no es así.

A esto se suma otro mandato de antaño: “La retribución del profesional, será acorde al esfuerzo económico e intelectual del universitario”. Esto llevó a pensar, a muchos graduados y especializados a que poseen un “derecho” a recibir una retribución económica proporcionada a sus logros académicos. Nada más alejado de la realidad. Otro engaño.

En estos ambientes, suele escucharse frases como:

“Yo que me quemé las pestañas estudiando durante tanto años…” “Yo que me privé de tanto, para recibir nada a cambio” “Yo que soy abogado, ingeniero, médico, no puedo hacer…” Mientras que otros… Yo en cambio…”

Una trampa muy común, en la que cayeron, la primera generación de graduados en las familias de inmigrantes. Una trampa a la que fueron conducidos, principalmente por los padres y el entorno familiar.

“Estudia para que el día de mañana, puedas ser alguien” “Te dimos lo mejor de nosotros, la mejor educación, para que…” “El título abrirá muchas puertas, es una llave que abre cofres”

En rigor de verdad, la generación de dinero, no tiene nada que ver con la formación intelectual.

De hecho, estoy seguro que, en todo estos años de estudio, jamás estudiaste ni nadie te enseñó, precisamente el conocimiento que ahora, más necesitas: Cómo ganar dinero.

Se dio por supuesto que el buen pasar económico, sería una consecuencia lógica de haber llegado a tal o cual meta intelectual. Cuando en realidad, esto no es así y, tampoco tiene por qué serlo.

Quienes hacen dinero, saben que, lo que se necesita para hacer dinero, son otros tipos de conocimientos. No precisamente los conocimientos que se enseñan en los claustros universitarios.

Entonces… pasado los años, los resultados no son los esperados. Deviene la desilusión, la frustración y la clara sensación de que somos víctima de una injusticia social, cultural, política y para nosotros, hasta, inexplicable. Esto yo lo explico en una amena novela, llamada Cómo darle Sentido a tu Vida. Allí encontrarás más ideas y propuestas, ya no para entender esta situación: sino PARA SUPERARLA.

Querida María Marta, si logras ver esta trampa y, salir del autoengaño sostenido durante años… Si reconoces que las cosas no son como antes y, que, aquella herramienta no sirve para abrir cofres de dinero…

Entonces, estarás en condiciones de encontrar, dentro de tu profesión o fuera de ella, una manera de generar los ingresos y así resolver en gran parte de los problemas que ahora te entristecen y te preocupan tanto.

Hasta acá mi análisis y mi punto de vista, Pablo Córdoba.

Si lo prefieres, en lugar de leer el libro, lo puedes escuchar ya que está lista su versión audio-libro. En este link, tienes un adelanto del mismo que estoy seguro te gustará y te ayudará a resolver esta situación y otras importantes de tu vida.

Pregunta: Joven universitaria
Responde: Pablo Córdoba

Hola Pablo:

De casualidad, buscando en google otras cosas, entré a tu página. Está muy interesante. Aunque al principio me chocaron algunos dichos tuyos. Yo no soy muy practicante, que digamos. Me refiero a que estoy bautizada, hice la comunión pero hace años que no me confieso ni voy a Misa.

La cosa es que me setí identificada con una consulta de una joven que le faltan materias para recibirse, igual que a mí. Bueno en realidad a mí me faltan alguna más, pero ya no tengo ganas de seguir estudiando.

Tengo un buen trabajo, gano muy bien y la verdad es que ya no tengo ganas de volver a la Facultad. Tú sabes, los profesores, los exámenes, las presiones…

Ya no tengo ganas ni fuerzas para retomar los estudios, pero leyendo tu consejo, me reanimé. Tenés razón. A mi me pasa lo mismo… Me podrías decir como hago para rotomar mis estudios, ¿de dónde saco fuerzas?

Te agradezco de antemano. Visitaré la página para ver mi respuesta. Estoy ansiosa por escucharte. Laura.

 

Amiga:

Gracias por tu visita y por tus palabras de aliento. Me alegra saber de que mi trabajo te ha ayudado a encontrar brillos nuevos en tu vida, renovar esperanzas y replantearte el tema del estudio.

Me dices que eres una católica alejada de la Iglesia y de los Sacramentos… Pues nada. No hay problemas.

Me preguntas en concreto de dónde sacar fuerzas.

De Cristo, es mi respuesta.

Y ¿Qué debo hacer para lograrlo? -será tu segunda pregunta.

Lo primero una buena Confesión… Sólo con ella se mata el orgullo personal.

Una Confesión de rodillas, pidiendo perdón a Dios por el tiempo desaprovechado… por la falta de valentía, de constancia… por haberte dejado vencer por el desánimo y por favor… Sin miedos ni excusas, por que a Dios nadie lo engaña.

Allí, al mismo tiempo, recibirás las fuerzas y el ánimo para poner lo medios y sacar adelante tus estudios.

¿Y después, qué hago? -será tu tercer pregunta.

A poner los medios, es mi respuesta.

Para comenzar, me parece que lo más conveniente sería elegir una materia, una fecha de examen y “conseguir las horas de estudios necesarias” y ponerse a estudiar.

Tú resolverás el modo de conseguir horas de estudio. Serán los fines de semana, los sábados… Tú verás resolverás cuándo. No creo que haga falta renunciar a tu empleo. Quizá ver la posibilidad de trabajar menos horas por un tiempo… Tú verás cómo.

Debes tener presente que:

Cada vez que vuelvas a ser estudiante, estarás venciendo a tu orgullo: en cada trámite, cada fila, cada espera… Allí es donde se da la verdadera batalla, el resto, tú y yo sabemos, que se resuelve con estudio y algo de suerte.

Cuando aflore en tu interior esa joven orgullosa y caprichosa que te mantiene atrapada y te sugiera que no, que no sigas que bajes los brazos, que no estudies, por que no lo necesitas…

Cuando alguien te diga que no se puede, que no vale la pena… que no te hace falta, que ya has hecho suficiente…que esto que lo otro…

Te lavas la cara, te miras al espejo y con una firme sonrisa te decís: Por ti Señor, que me diste estos talentos, por ti papá, por ti mamá, por ti abuela… y te vas a la Universidad, pisoteando en cada pisada, ese orgullo de nena caprichosa que no te deja ser la mujer que llevas adentro.

Pablo Córdoba.


 

QUIERO HACER UNA CONSULTA PERSONAL a Pablo Córdoba

 

Copyright © 2011 Pablo Córdoba - All Rights Reserved

Entradas (RSS) y Comentarios (RSS)

Theme desarrollado por Manifesto para WordPress.org