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Pablo Córdoba, tu amigo escritor.
Pablo Córdoba, tu amigo escritor.

Posts etiquetados con ‘Descubre Cómo’

 
 

 

Si las ideas sobre el sufrimiento de esta hermosa mujer te han impactado, si te han gustado y han despertado deseos de más a tu corazón. Te invito a conocer mi libro: Cómo Recuperar la Esperanza, una historia que te ayudará a darle sentido a tus pesares y a recupera la esperanza.

 
…Escribir tu nombre en el corazón de quien amas será uno de los gozos más intensos del alma – añadió el Amor–. Uno de los deleites que te hacen sentir que aún vives; que vale la pena hacer feliz a los demás.

Arriesgar el corazón es propio de las personas bien nacidas, los tibios no se animan a dar-se, a jugar-se, por miedo a sincerar el alma o a no ser correspondidos. Pobres ingenuos que ni siquiera imaginan que han nacido para perder su vida en este esfuerzo. Para eso está el hombre en la Tierra: ¡para dejar su vida en ella!

Cada uno debería dejar su huella. Un vestigio que demuestre que la vida no ha sido un desperdicio. Triste sería que, después de muerto, la placa en el cementerio diga: “Pasó por la Tierra sin dejar nada. Comió montones de alimento, respiró el aire que consume un cardumen de peces en diez años, tomó cantidad de agua; pero no sirvió para nada.”

–Eso fue lo que le ocurrió a mi alma por tenerle miedo al dolor: quedó sin ser gastada, nueva, sin estrenar. Jamás me jugué por nadie ni por nada. En esto, el reproche de la Felicidad fue certero: nunca me preocupé por los demás. Ni por mis padres, ni por mis hermanos, ni por mis amigos… Y ni hablar de los pobres… Te diría que ni a mi novia amé en serio. Pensaba que aún no era el momento, que faltaba mucho para mi hora… Tal vez por eso nunca volví a ser feliz. No sé, ¡que sé yo de todo esto!

Si eres una de esas personas que no se animan a dar-se o a jugar-se por miedo de sincerar el corazón, o por temor a no ser correspondido. Te invito a que, a partir de ahora mismo, dejes de serlo.

Tal vez fuiste engañado, varias veces defraudado. Probablemente tengas un listado largo de fracasos amorosos. Si es así, te propongo un desafío nuevo: que te entregues al Amor de los Amores. Él no defraudar. Siempre serás correspondido. Dios no se muda. Sólo Dios basta.

No te olvides de que has nacido para gastar tu vida en ese intento. Para eso nacimos, para eso vivimos y por eso morimos…

Del e-book: ¡Caminante hay Camino!
Colección: Descubre Cómo

7 Comentario

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El siguiente es un fragmento de uno de mis libros que comparto para invitarte a una reflexión personal. Espero te haga bien.

-Yo solamente quiero gozar, divertirme. Hacer lo que siento, pasarla bien, SER FELIZ; a mi manera. No soporto que me digan lo que tengo que hacer. Menos, que me hablen de Dios… Yo sueño con ser feliz, pero a mi modo.

–¿Ese “ser feliz a tu modo” coincide con lo que Dios tiene soñado para ti?

–Ya sé que no. Pero no me importa. Tampoco creo que a Dios le importe.

–¡Claro que le importa! Ante sus ojos todos somos importantes, tú también. Es más: te quiere tanto, que desea que seas plenamente feliz. Por eso insiste con que te perfecciones hasta terminar la obra que Él comenzó. Espera que seas compasivo, generoso, honesto, amable, atento… Que llegues a ser santo, como lo fue su Hijo en la Tierra.

–¿Santo, yo? No. Ni loco.

–Entiendo. Cómo no voy a entenderte si ése es el pensamiento típico de una humanidad ingenua que desplazó a Dios del centro del Mundo y se coronó a sí misma reina del Universo. ¡Qué disparate! Dejar a un lado a Dios para hacer lo que “libremente” les place, tal como vos venís haciendo.

Tu momento de reflexión personal:

Todos soñamos con ser felices. Detrás de esos sueños construimos nuestra existencia: estudio, trabajo, ahorros, viajes, profesión…Y Dios queda a un costado. Nos constituimos en centro y en dueños de nuestras vidas. Vivimos pendientes de nuestras preocupaciones, y según nuestro antojo.

No obstante, no olvides que las personas que están pendientes de sí mismas, que actúan buscando su propia satisfacción… no son felices.

Sólo quien se olvida de sí y se entrega a los demás puede ser feliz, con una felicidad que es preparación y anticipo de la felicidad eterna. Los demás, mientras no aceptemos la voluntad de Dios, seguiremos siendo unos pobres infelices insatisfechos.

Te dejo un fuerte abrazo y agradezco tus visitas a mi sitio y de manera especial, tus comentarios,

 

Pablo Córdoba
Tu amigo escritor

 

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