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Pablo Córdoba, tu amigo escritor.
Pablo Córdoba, tu amigo escritor.

Posts etiquetados con ‘creer en Dios’

La noche estaba cubriendo con su manto al jovén protagonista de la historia y al anciano que con voz pausada lo guiába en la gran aventura de encontrarse con Dios, cuando le dijo:

–Es inútil querer escaparle a Dios. Su voz está grabada en tu corazón y no la podrás acallar. No hay nadie que la pueda silenciar. No hay ruido, por fuerte que sea, que la pueda aplacar -le dijo el viejo cerrando sus ojos.

–Quiere decir que mis intentos son en vano -respondió el joven en tono de desafío.

–Inútil y contraproducente -respondió con energía.

Cuanto más te alejes de Él, más infeliz te sentís. Querer eludir este tema es un sin sentido agobiante. Dios te anda buscando, no para anular tu personalidad ni para castigarte; sino, para demostrarte que te ama. Quiere darse a conocer para que puedas creer en Él.

–¿Cómo creer en Dios; si no lo puedo ver? No creo en lo que no puedo ver ni tocar -dijo algo impaciente.

–¿Has tocado el hielo de Alaska? -le preguntó el anciano con una sonrisa.

–No.

–No has pisado el suelo de Alaska, sin embargo, estás seguro de que existe; porque lo has visto en los mapas, porque has visto fotos de esquimales o porque has conocido gente que estuvo allí.

Para ti Alaska existe; aun sin haber tocado sus hielos tienes un conocimiento indirecto “del país de las sombras largas”.

Muy bien. Ahora: ¿alguna vez viste a Júpiter, a Saturno o a algún otro planeta?

–Directamente no. Pero los vi en Internet y leí unos artículos en la National Geographic.

–Sin embargo sabes que existen, porque crees en los científicos que han constatado sus existencias.

–¿Piensas qué soy un ignorante? -respondió secamente.

–No. Solo quiero que entiendas que, aunque no lo veas o no lo puedas tocar, Dios existe. Tal como existen Alaska y los planetas.

 

Tu momento de reflexión:

No quiero desalentarte pero es inútil que le sigas huyendo. No soy yo el que saca el tema. Es Dios el que te está hablando. Te está esperando y, aunque no lo puedas ver ni tocar, te está buscando.

Sabe de tus preocupaciones, tus miedos, tus errores, tus vergüenzas, por eso sale a tu encuentro. Está dispuesto a mostrarte la salida; siempre que le des tu consentimiento.

Él, más que nadie, quiere que armes tu rompecabezas. Está dispuesto a ayudarte para que así suceda. ¿Qué esperas para dejarte encontrar por tu Padre del Cielo?

¿Qué esperas?


Pablo Córdoba
De la Saga de libros-digitales: Descubre Cómo

No tengo tiempo

 

“Trabajo todo el día. No tengo tiempo para hacer reflexiones en mi trabajo. Menos para ir a la Iglesia a rezar…” Suelen ser algunas de las excusas que utilizamos para decirle a Dios que no. No me molestes.

“No tengo tiempo” –le decimos con indiferencia–. Tiempo tenemos, lo que no tenemos es deseos de dedicárselo a Dios.

Para tener una vida espiritual no se requiere de tiempo extra. No es necesario recitar oraciones de memoria ni pasarse el día en el Templo.

Rezar es hablar con Dios de tus cosas: de tus preocupaciones y problemas. Sobre tus miedos, tus contradicciones; pero también de tus logros, tus alegrías, de tu día a día, en otras palabras.

En cualquier situación laboral puedes establecer diálogo con Dios. Toda tarea honesta, ofrecida a Él, puede transformarse en oración. Trabajar con amor es un modo muy eficaz de orar.

Tu lugar de trabajo, donde están tus compañeros, tus aspiraciones, tus intereses y problemas, puede ser el lugar de encuentro con ese Dios que te ama infinitamente y te espera.

Estando en la calle, la oficina, el taller, la escuela, el hospital o en el campo… En medio de las ocupaciones diarias podemos encontrarnos con Cristo y hablar con el Amor de los amores, a solas.

Esto es solo un trocito, de mi libro: “Cómo darle Sentido a tu Vida” No imaginas cuanto aprenderás cuando lo leas todo. ¡Aprovéchalo!

“Si trabajas todo el día, mejor.

Ofreciendo tus tareas diarias estarás haciendo oración.

¿Haz imaginado el bien que puedes hacer con ella?”

 

Pablo Córdoba.

Quiero conocer el libro que habla sobre este tema


–Me quedaría mucho más claro si me pruebas racionalmente que Dios existe. Se acabaría el problema. Eso sí: si no me demuestras su existencia con la razón; rechazo definitivamente la idea de Dios y no tocamos más el tema.

–Nadie ha podido probar la existencia de Dios exclusivamente con argumentos de la razón. Y tampoco se ha podido comprobar lo contrario… …Esto no quiere decir que creer en Dios sea un acto irracional.

–Sería más fácil si con la mente…

–No se lo puede abarcar completamente con la razón. Su existencia escapa a la inteligencia humana. Está más allá. De todas maneras, que Dios sea ininteligible o inexplicable razonablemente no quiere decir que sea inverosímil. Esto es lo que realmente importa.

–¿Aunque no exista hay que creer en Él? …No me parece correcto.

–Estás apresurándote. Inverosímil no quiere decir falso. Se puede creer en Él precisamente porque es absolutamente verdadero –afirmó la Fe.

–Aún hay muchas cosas que no entiendo. Por eso creo que no existe. Y si existiera y si se pudiera conocer; para mí seguiría siendo un misterio imposible de entender.

–Hay tantas cosas que existen aunque tú no las comprendas… Cuidado con lo que vayas a hacer. El hecho de que te resulte inexplicable no justifica que lo rechaces o que niegues su existencia. Hay una cantidad de verdades científicas que aceptás sin comprenderlas y, sin embargo, no las rechazas.

Aceptar la existencia de Dios y darle un lugar en mi vida sería aceptar que debo cambiar. Pero, como no quiero dejar de hacer ciertas cosas, me refugio en la idea de que no existe; ya que no se lo puede explicar con argumentos de la razón, ni conocer por completo. Me excuso y lo niego.

Si esa fuera la única forma de conocer a Dios; estarías excusado.

Sin embargo, no te confundas. Que no se pueda explicar razonablemente no quiere decir que no exista. Que no lo puedas comprender con tu mente no quiere decir que lo puedas rechazar y excluir de tu vida. Atento, por que son dos cosas diferentes

Pablo Córdoba
Tu amigo escritor

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