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Pablo Córdoba, tu amigo escritor.
Pablo Córdoba, tu amigo escritor.

Posts etiquetados con ‘para mejorar la relación con lo hijos’

Hijito de mi alma:

¡Quiero que seas un niño feliz. Un joven alegre y, el día de mañana, un hombre bueno!

Yo aprendí que, la felicidad no está en las cosas materiales. Si bien son necesarias. No son suficientes. No alcanzan. Procura la prosperidad, pero no te quedes aferrado al dinero ni a lo material…

Busca oportunidades para hablar con Dios de tus asuntos. ¡Cuéntale tus problemas! ¡Háblale de tus ilusiones y de tus alegrías! Pídele que te ayude a realizar tus sueños. ¡Cuéntales tus penas! ¡Él siempre responde!

Procura estar al servicio de los demás. Piensa en ellos, antes de actuar. Al momento de saludar, de escuchar, de dar consejo… Presta atención a sus necesidades. Nunca olvides de dar las gracias a quienes te ayuden.

La felicidad está en el amar a los otros. Yo nunca dejé de amarte y, pesa mis dolores, me siento muy feliz. ¡Feliz de ser tu madre!

Abraza tu proyecto de vida. ¡No abandones nunca tus sueños! Debes aprender a perder el miedo al fracaso, al que dirán, al ridí***…  A lo único que debes temer en esta vida, es a la posibilidad de no amar a nadie. ¡Huye del egoísmo!

Nunca dejes de hacer el bien, hijito, ¡Nunca!

Aférrate a la vida, como yo lo hago en estos momentos. No te dejes vencer por el desaliento. ¡Busca la manera de seguir adelante! Cueste lo que cueste, aunque sea con tu último aliento…

Si mis ojos no pueden verte… espero… guardes siempre este recuerdo contigo. Si algo me sucede en la operación, quiero que sepas que siempre estaré contigo: cuidándote, dándote mi cariño… Adiós, hijito mío.

Tu mamá.


Te cuento:

Esto dejó escrito una mamá que murió horas después de haber dado a luz a su primer y único hijo.

Aquella noche que la asistimos, con el Servicio Sacerdotal de Emergencia, no imaginé que sería el encargado de difundir este mensaje por el mundo, con la esperanza de que su hijo, algún día lo lea. Si te parece puedes difundirla, tal vez, además de llegar hasta él, podríamos llegar a muchos jóvenes que le pueden hacer bien estas palabras.

Pablo Córdoba.

Cuando no esté más a tu lado

Me estaba quitando la campera en el momento que veo entrar a mi madre en el comedor. Yo estaba pensando en mis asuntos, alcé la vista y la salude. Traía un plato de comida.

Ha pasado mucho tiempo. No recuerdo si ese plato era de frijoles o de lentejas. Eso no importa ahora. Tampoco importó en ese momento.

Hasta el día de hoy, tengo presente su rostro, mientras permaneció al frente mío y en silencio. ¿Cómo olvidar su sonrisa? ¿Cómo olvidarme del cariño que me ofrecía? Ninguna otra persona volvería a mirarme de esa manera.

Ella deseaba que me acercara a darle un beso. Un relámpago duró la espera. Comprendió que no la besaría. Sin mudar la sonrisa de sus labios, dejó el plato sobre la mesa.

No le devolví la sonrisa. No le dirigí siquiera una mirada. Antes de que me ofreciera “eso” que supuestamente sería mi cena, le dije que ya había comido.

Ha pasado el tiempo… No recuerdo si aquella noche, antes de dormir, me despedí de ella. O si al menos al alejarme murmuré un “adiós”. No lo recuerdo. Sí recuerdo, en cambio, sus ojos cansados, que me dijeron: “Hasta mañana”.

Algún día no estará mas a tu lado. De su afecto… sólo quedarán dulces recuerdos. Entonces, cuando no recuerdes si aquel plato era de frijoles o de lentejas, recordarás su sonrisa y tu alma se llenará de lágrimas de agradecimiento.

¡Será triste que, en ese momento, quieras darle un beso y no puedas! Pero más lamentable será, si ahora que puedes besarla… no lo haces.

Esta reflexión es parte de libro digital: “Como darle Sentido a tu Vida” que le podrías regalar a tus hijos. Averigua aquí cómo obtenerlo.

Sientes que nadie comprende tu dolor de madre.
¿Lo has compartido con María?
¿Se lo has contado a Ella?

Pablo Córdoba.



Quiero conocer sobre tus libros

 

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